La vida del comercio informal en la UIS

La Universidad Industrial de Santander tiene un sector comercial bastante popular en los bumangueses. ¿Su historia?, más de 30 años en los que se ha ido forjando lo que se ve hoy en día. Quédate, aquí te lo contamos.

Por Mariana Parra F. / mparra326@unab.edu.co

La Universidad Industrial de Santander es una de las mejores universidades de Colombia, aloja aproximadamente 15.000 estudiantes de todo el país.

En 1987, desde Ocaña, Norte de Santander, doña Luz María Ortiz, su esposo y su hijo de 2 años llegaron con la esperanza de encontrar trabajo. Sin educación formal, compraron un pequeño puesto frente a la UIS. 30 mil pesos, que se convirtieron en su sustento durante 37 años. Desde Silos, Norte de Santander, en el mismo año, don Mauricio Suárez se instaló en un puesto que su cuñado le vendió. Inicialmente, tenían un pequeño puesto de madera donde vendían naranjada y mango picado.

Conozca a los primeros vendedores que llegaron a las inmediaciones de la #UIS.

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37 años en los que presenciaron la expansión de la planta física de la UIS, la demolición del antiguo Colegio Nacional de Comercio y el intento fallido de una ruta exclusiva de Metrolínea que pasaría frente a la universidad. “Hubo un tiempo en el que nos quitaron de enfrente, nos pasaron acá sobre la carrera que porque era muy peligroso e iban a cambiar la carretera dizque porque iba a pasar el Metrolínea por acá”, cuenta doña Luz. 

La diversidad es la protagonista. Se ofrece una amplia gama de productos que incluyen empanadas, picados de fruta, granizados, los famosos “toxicombos”, buñuelos, perros calientes, accesorios de tecnología y reventa de libros usados. Cada pequeña caseta es personalizada por su propietario, reflejando sus gustos y presupuesto. Aunque algunos cuentan con acceso a electricidad, el agua es llevada en pimpinas desde los hogares de los vendedores.
“Es un espacio que se nutre de la clase popular de la ciudad, hace parte de la identidad no solo de la UIS, sino de toda universidad pública, los pobres apoyándonos entre los pobres”, comenta Esteban Pérez, estudiante de Trabajo Social.

¿Cuál es la importancia de este paseo informal para usted como estudiante? Esto fue lo que respondieron los estudiantes. 

En total, 15 puestos informales se mantienen activos desde las 4 a. m. hasta las 9 p. m. Aunque el turno de la noche puede resultar solitario y riesgoso, los vendedores han encontrado soluciones creativas. Contrataron un servicio de vigilancia las 24 horas del día, gestionado de manera informal: dos jóvenes se turnan cada 12 horas por una tarifa de 5 mil pesos diarios, ofreciendo su servicio para mantener la seguridad y controlar posibles actos de robo o vandalismo.

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