Por: Sarid Nikoll Rodriguez Mantilla | Srodriguez520@unab.edu.co

En la edición número 23 de la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro, bajo el eslogan «Vidas Narradas» y realizada del 22 al 31 de agosto, se destacó una sección que por segunda vez consecutiva tuvo la oportunidad de mostrar el talento de escritores que han decidido romper con el modelo tradicional. Estos autores optaron por autopublicarse, algunos desde fundaciones y otros a través de sus propias editoriales presentaron propuestas que iban desde la superación personal hasta la poesía, la narrativa infantil y la ciencia ficción.

Jenny Linares es una de esas escritoras que decidieron dejar su vida rutinaria. Había estado trabajando como contadora pública en Alcázar de San Juan, en España, hasta que su gusto por la escritura comenzó a aumentar y comenzó a pensar en algo que cualquier persona en algún momento se plantea: ¿cuál es mi propósito de vida? Ella estaba bien, pero sentía que algo más le faltaba a su vida: “sentía que debía haber algo más en la vida, algo más que un logro.., ciertas cosas que el mundo mismo te dice que es, el llamado” 

Su momento llegó cuando decidió escribir su primer libro llamado el viaje de la mariposa monarca y la inspiración es una anécdota que recuerda con mucha nostalgia: 

“yo soy creyente, entonces yo le dije a Dios, bueno, si tú quieres que yo escriba, muéstrame de qué porque no tengo ni idea y ahí fue cuando escuché hablar por primera vez de La Mariposa Monarca un día caminando por las calles de este pueblito escucho el ruido de muchos niños, viene de una iglesia, entró a la iglesia y está la cura con la imagen de La Mariposa Monarca diciéndoles a ellos, este insecto es el único en el mundo en recorrer más de 4.500 kilómetros de distancia, cuando yo supe eso realmente dije, guau, este insecto tan pequeño capaz de hacer una hazaña tan extraordinaria.”

Esa fue su inspiración para escribir su primer libro y publicarlo como autora independiente, un texto sobre superación personal. Cinco años después de esa publicación, ese gusto y sueño volvieron, pero aún más grande. Jenny soñaba con fundar su propia fundación y así lo hizo. Decidió darle un giro a su vida, dejó su trabajo y creó Líderes Monarca, una fundación dedicada a mejorar la calidad de vida de niños en situación de vulnerabilidad.

Además, en octubre de 2023 fundó su propia editorial, a la cual nombró con su lema característico: “Monarca”. Desde entonces, se ha dedicado a hacer crecer tanto la fundación como la editorial, logrando que más personas quieran publicar con ella:

“ya hay diferentes autores que se han unido a esta causa, a este sentido, a esta visión, han publicado con nosotros, por eso decimos que entregamos libros que transforman vidas a su vez que nos permiten transformar la vida de niños y jóvenes.”

Actualmente, Jenny ha escrito un total de cinco libros y está finalizando su sexto, que planea publicar en la próxima edición de Ulibro. En su futuro, planea seguir escribiendo y continuar su carrera como autora:

“Me veo escribiendo y escribiendo, porque siento que el ejercicio de las letras realmente te abre a reconocerte, a explorar tu alma de muchas maneras, y te permite expresarte tal vez de una forma única como no se podría de otra manera que no sea por las letras.”

Continuando por los pasillos de Ulibro también se encontraba la Fundación Vericuetos Colombia, un grupo de escritores y lectores con el objetivo de impulsar la creación literaria tanto en medios virtuales como en el papel. Allí, Cecilia Urrutia Zorro comparte con orgullo las 16 antologías en las que ha participado. Para ella, la poesía ha sido una herramienta de vida, un espacio donde refugiarse y crecer. Todo comenzó cuando estuvo rodeada de tantos escritores que ella misma se pregunta qué se necesita para hacerlo: “Conocí a muchos maestros, escritores de larga trayectoria, que nos invitaban a tertulias, conversatorios y a la presentación de sus obras. Eso me impulsó a preguntarle a uno de ellos qué podía hacer para aprender a escribir, para poder comunicarme y transmitir mis ideas. Entonces el maestro Ramiro Lagos Castro, escritor de Zapatoca, me dijo: ‘Si tienes la vena de escritora, hazlo. Empieza. Ya que tienes algunos poemas, publícalos, trata temáticas que sean importantes para ti y que te gusten. Pero todo lo que hagas, hazlo con amor, con sentimiento, con pasión’.”

Y así fue como decidió tomarse este oficio como algo más que un pasatiempo, empezó a asistir a talleres de escritores colombianos y del extranjero y a educarse más. “Todo esto me llevó a reunirme con otros maestros y escritores. A través de talleres fuimos aprendiendo de la escritura y, sobre todo, de la lectura, porque hay que leer muy bien para luego poder escribir. Con el tiempo entendí que, si existe disposición y gusto, sí es posible hacerlo.”

Ella ya tiene lo más importante planeado, su futuro, ya que está pensando en crear manuales pedagógicos que acerquen a los niños a la poesía y la narrativa. En este mismo stand se encuentra María del Carmen Pineda descubrió la escritura desde muy joven. “De pequeña les escribía cartas a mis amigas para sus novios y también cuentos infantiles”, recuerda entre risas. Ya en la universidad ganó un concurso de leyenda, aunque por muchos años la vida familiar y los viajes la alejaron de la publicación. Con el tiempo, retomó sus escritos y decidió darles forma. Así nació Andar los Caminos, un libro de quince cuentos ambientados en distintos rincones de Santander. “Es una metáfora de la vida. Tiene relatos que van desde Barrancabermeja hasta el Páramo de Berlín. Algunos son realistas, otros incluyen elementos fantásticos como la Patasola o la Madremonte”.

Ese libro fue posible gracias a la Beca Bicentenario, que le permitió publicarlo de manera independiente en la Casa del Libro Total. Después llegaría Melú, el gato tigre y los gatos del bosque, una obra de literatura infantil inspirada en su nieto. “La literatura para niños ayuda a que aprendan a enfrentar situaciones de la vida. Con este libro también quise enseñar el amor por los animales y el cuidado del medio ambiente”, explica.

Su trayectoria ha sido reconocida en concursos locales y nacionales. Ha publicado en antologías en España, en el taller Relata de la UIS y en la Fundación Vericuetos Colombia, que en una de sus ediciones incluyó sus cuentos en español y francés. Aun así, confiesa que aún tiene un sueño pendiente: “Tengo una novela muy personal, casi autobiográfica, y no me he atrevido a publicarla. Mi deseo es, algún día, escribir y sacar una muy buena novela”.

En el stand Abisinia, Fredy Yezzed, poeta y editor colombiano, lleva diecisiete años migrando entre Argentina, Nueva York, Caracas y Grecia. Ha publicado tres libros de poesía —cuatro si se cuenta una antología— y dirige junto con Stephanie Rojas Wagner la editorial independiente Abyssinia y la revista Abyssinia Review. Su camino literario nació de una experiencia temprana:

“Tenía unos diez años cuando vi en la televisión imágenes del desplazamiento forzado en los Montes de María. Mujeres, niños, animales caminando bajo la violencia. Sin saber qué era la poesía, escribí un poema. Desde allí me interesa lo social y lo político, entender la herida de nuestros compatriotas”.

En Buenos Aires escribió La sal de la locura, un libro firmado bajo el heterónimo de Ariel Müller, un poeta internado en un psiquiátrico. “Fue mi manera de sacar belleza del delirio, de ese infierno que es el manicomio”, explica. Su escritura, dice, se sostiene en la paciencia y la duda: “Uno no debe escribir para publicarse, sino para que no olviden a sus personajes”.

La editorial Abisinia nació en plena pandemia, como un ejercicio de resistencia y creatividad. “Nosotros no recibimos pago del autor. Ayudamos a poner su libro en preventa y con esa venta financiamos la edición. Queremos dar buena literatura, no publicar cualquier cosa porque alguien tenga dinero”. En pocos años pasaron de cinco títulos a más de ochenta, con colecciones de poesía, narrativa, ensayo y libros ilustrados.

Hoy Yezzed prepara un proyecto profundamente ligado a la memoria: Armero, los hijos del volcán. “Imaginé que entre los 23.000 muertos del 13 de noviembre de 1985 había una pareja haciendo el amor cuando llegó la avalancha. Ellos le hablan a la Colombia de hoy, señalando el silencio del Estado y de la sociedad frente a la tragedia”. El libro, concebido en formato de friso desplegable que recuerda montañas y movimientos telúricos, será presentado el 13 de noviembre en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, en Bogotá.

Sergio Orduz es un joven escritor bumangués que decidió incursionar en la literatura de manera independiente con su primera novela de ciencia ficción y fantasía. Su historia como autor comienza marcada por dos factores: la curiosidad y una experiencia personal.

“Desde niño siempre tuve esa necesidad de entender el mundo —confiesa—. Me intrigaban tanto los temas lógicos como los ilógicos, como el mundo paranormal. Escuchaba relatos de ovnis, de fantasmas o de seres sobrenaturales y me preguntaba por qué se contaban como historias separadas, si al final todo ocurre en la misma realidad. Eso me llevó a pensar que detrás debía existir una razón, algo más profundo”.

Sin embargo, lo que realmente despertó su escritura fue la muerte de su padre. “Ese hecho me impulsó a buscarlo de otra manera, a acercarme al mundo paranormal y a crear un universo donde pudiera tener un poco más de control sobre esos aspectos. Así comencé a escribir mi historia”.

El proceso no fue fácil. Escribió más de 100 páginas de un primer borrador que terminó perdiendo, pero la idea no desapareció. Mientras tanto, estudió y logró convertirse en piloto. “Saqué mi carrera con un 98% de puntaje, pero no encontré la posibilidad de entrar a una aerolínea. Fue un golpe muy fuerte y eso me devolvió a la literatura, esta vez de una forma más seria y profesional”.

De allí nació su novela, Ancel Swordshield y el heredero de Baltazar, dirigida al público juvenil y de jóvenes adultos. “La historia combina fantasía y ciencia ficción, y trata de un adolescente que busca entender el mundo y se topa con una orden secreta que prepara un ejército celestial para enfrentar el fin del mundo. Siempre quise dirigirla a jóvenes entre 15 y 25 años, porque es la edad en la que uno se pregunta por qué vino a este mundo, cuál es la razón de su existencia”.

El camino de la autopublicación tampoco fue sencillo. Sergio asumió casi todo el proceso por cuenta propia: corrección, maquetación, diseño de portada y diagramación. “La parte más fácil fue terminar la historia. Lo difícil vino después: entender todos los aspectos técnicos de la publicación. Gracias a internet investigué los estándares, hice las correcciones iniciales y luego trabajé con una correctora en México. Incluso hice los bocetos de las ilustraciones y un amigo las profesionalizó. En pocas palabras, el libro lo construí casi todo yo”.

El lanzamiento oficial se realizó en la Feria Ulibro, en Bucaramanga, el 30 de agosto. Allí vivió uno de sus momentos más significativos como autor independiente: “Los lectores me decían que en Colombia casi no hay literatura fantástica ni de ciencia ficción. Eso me marcó, porque vi que hay una necesidad, un público que quiere este tipo de historias”.

Una de sus estrategias más originales para conectar con los lectores fue incluir los nombres de las primeras cincuenta personas que compraran su libro dentro de la segunda parte de la saga. “Cuando uno escribe, lo más difícil es crear nombres que encajen narrativamente. Entonces pensé: ¿por qué no hacer que quienes me apoyan se conviertan en personajes, aunque sea en un cameo? Así se sienten parte de la historia y quedan inmortalizados en ella”.

Sobre el futuro, Sergio tiene claro que su proyecto no termina aquí. “La saga está pensada para siete libros. Ya tengo la escaleta técnica del segundo, pero lo que busco ahora es el respaldo de una editorial grande. Como autor independiente uno tiene la libertad creativa, pero la distribución de editoriales como Planeta o Penguin Random House es incomparable. Mi idea es mostrar resultados con este primer libro y luego dar el salto a la industria”.

Con más de cincuenta ejemplares vendidos en su lanzamiento, Sergio Orduz comienza a abrirse camino en el mundo literario. Su historia es la de un autor que convirtió la curiosidad, el dolor personal y los tropiezos en el motor para crear un universo propio, lleno de fantasía, ciencia ficción y preguntas existenciales.

Todos coincidieron en que autopublicarse ofrece una de sus mayores ventajas: la libertad creativa y el control total sobre sus obras. “Yo tengo todo el control en cuanto a maquetación, en presentación y demás —reconoce Sergio Orduz—, pero nunca va a haber un alcance tan poderoso en la parte de distribución como lo tiene una editorial. Editoriales tan fuertes como Planeta o Penguin Random House tienen el control no solamente aquí en Colombia, sino en Latinoamérica y el extranjero. Por su parte, Jenny Linares admite que el camino independiente es más largo y complejo, aunque igualmente posible: “Indudablemente el tener una editorial es tener acompañamiento. Se puede recorrer el camino de autor independiente, sí, pero cuando tú tienes a alguien que te está acompañando puedes ahorrarte ciertos procesos y apalancarse de la experiencia que tiene para poder llevar a cabo esos grandes anhelos que como autor independiente se tienen”

La escritora Jenny Linares presentó los títulos de su Editorial Monarca en la feria del libro de Bucaramanga.

Obras y antologías literarias en manos de su autora Cecilia Urrutia Zorro

María del Carmen Pineda muestra parte de su trabajo literario 

Fredy Yezzed en su stand de Abzzidia, junto a sus libros y las publicaciones  que ha impulsado con su editorial.

El escritor Sergio Orduz presenta su obra Áncel Swordshield y el heredero de Baltazar. 

Sergio Orduz presentó su obra con un folleto creativo: un mapa ilustrado de Neomundo que guía a los visitantes por la feria Ulibro hasta su stand y los de autores independientes.