La mariposa amarilla es la especie emblemática del mariposario Mauricio Babilonia. Esta se alimenta de las plantas verbena y penta. / FOTO JUAN SEBASTIÁN ÁGREDA

Por Leidy Juliana Peña Solano/ [email protected]

La esperanza de vida de una mariposa es un mes. Sin embargo, el tiempo estimado puede variar según las condiciones climáticas, el riesgo que enfrenta con sus depredadores, los venenos usados por el hombre para fumigar y la falta de plantas necesarias para su existencia. Lo que ocasiona que este tipo de animales pueda extinguirse o dejar de ocupar los sitios inadecuados para su alimentación u hospedaje.

Según Beatriz Helena Mojica Figueroa, bióloga especialista en mariposas, en Bucaramanga se ha diezmado considerablemente el número de dichas especies por la falta de jardines especiales para que sobrevivan. “Si en los espacios verdes o corredores viales siembran siempre lo mismo, pues no vamos a verlas revolotear por ahí”, agrega.

La función de estos seres vivos es importante para la producción de alimentos, ya que ocupan el segundo lugar como polinizadores, es decir, son los encargados de activar el proceso de producción de semillas y frutos. Están amenazados por la mano del hombre, afirma Mojica: “La falta de educación ambiental hace que las personas maten las orugas que posteriormente se convertirán en mariposas”.

La mariposa saltarina es una de las especies más frecuentes en la Mesa de Los Santos. Así como la mariposa amarilla, se alimenta de las planas verbena y penta. / FOTO JUAN SEBASTIÁN ÁGREDA

Conservación

El ciclo de vida de estos insectos puede ser interrumpido durante sus cuatro etapas: huevo, larva, crisálida y adulto. En especial, porque en su mayoría terminan siendo alimento de pájaros, avispas, moscas y chinches. “Un ave en vuelo se come hasta 72 de estos”, sostiene Orfi Salgado Osorio, bióloga, quien además comenta que “de 200 gusanos solo uno llega a la última fase”.

En Colombia existen aproximadamente 3500 especies de mariposas, según Salgado. Estas necesitan cerca de 3000 tipos de vegetación para hospedarse y alimentarse del polen, pues “tienen una relación cercana con los arbustos, frutos y hojas, porque allí ponen sus huevos y obtienen los nutrientes necesarios”, explica.

En la Expedición Bio, realizada por Colciencias en los diferentes municipios del país, se determinó que, en Cimitarra, Santander, hay cerca de 100 nuevos tipos de estas. Al respecto Mojica argumenta que las mariposas se han reunido en las zonas más propicias para su función como especie; por esto, en las urbanizaciones y en la capital del departamento su presencia es escasa. Según las expertas, debe enseñarse qué árboles, arbustos y plantas se deben sembrar en sus jardines para contribuir a que esta población crezca.

Para Salgado y Mojica la educación ambiental es importante para la preservación de la biodiversidad del departamento. En el caso de las mariposas, ellas resaltan, además, la importancia de estudiar su comportamiento.

El mariposario Mauricio Babilonia

Ante la falta de estos insectos en la Mesa de los Santos, María Oriselda Gutiérrez Arenas, dueña de la hacienda Mi Colombia Querida buscó biólogos que acondicionaran un espacio para que estos insectos llegaran al municipio. “Ella quiso tener este lugar no solo pensando en la presencia de estos animales sino en las aves”, cuenta Salgado. De esta manera, Gutiérrez la contactó para que realizara el trabajo de sembrar la vegetación necesaria.

En marzo de 2015 se inauguró este sitio, que no es solamente un lugar turístico sino un proyecto educativo que pretende relacionar a las personas con estas especies, saber qué comen, dónde duermen, cuáles son sus riesgos y la importancia para el ecosistema.

Salgado ha sido la bióloga principal en ese proceso, ha estado vinculada con este tema desde hace 17 años y conoce todo lo necesario para construir un jardín que atraiga estos insectos. “La idea es regresar las veces necesarias hasta que nos volvamos unos expertos, porque la educación ambiental es necesaria, no solo comprende el reciclaje”, argumenta Mojica.

El mariposario es un proyecto pedagógico que lleva 4 años de funcionamiento. Se ubica en el sitio conocido como Mi Colombia Querida, en la Mesa de Los Santos. Este es uno de los caminos al bosque donde descansan las mariposas nocturnas durante el día, pues se esconden de sus depredadores./FOTO JUAN SEBASTIÁN ÁGREDA

El público visitante es de diversas edades. La tarifa depende de este factor, los adultos pagan 8 mil pesos mientras que los niños cancelan 3 mil pesos. El recorrido dura aproximadamente dos horas en las que el guía muestra las fases de vida de las mariposas y los lugares en las que estas viven y comen. Los espectadores pueden tocar las orugas que no sean venenosas y fotografiar las mariposas que vean revoloteando.

Este espacio es único en Colombia porque es abierto y no es artificial, es decir, es un ecosistema libre que no corta con la cadena alimenticia. “La idea es que las que lleguen a este jardín realicen su respectivo consumo y regresen a polinizar a otras fincas o cultivos de campesinos del municipio”, explica Salgado.

El nombre de este sitio biodiverso se debe al personaje Mauricio Babilonia y a las mariposas amarillas del libro “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez. Es por esto que allí hay diferentes vallas con frases de esta obra literaria. El mariposario más importante de Colombia está ubicado en Calarcá, Quindío, pero es un invernadero cerrado que reúne 1500 individuos y solo 30 especies, mientras que en el de la Mesa de los Santos se ha registrado más de 40 especies.

Plantas recomendadas

Cada tipo de estos insectos tiene un arbusto específico para poner huevos y para su alimentación. Las monarcas requieren de la flor de globo para depositar sus huevos y para la crianza de las larvas. Respecto a su nutrición usan la flor del algodoncillo conocida por ser rosada. No obstante, deben ser investigadas porque en fincas o jardines pueden atraer chinches, abejas y avispas.

Otro factor importante a la hora de elegir qué sembrar es la toxicidad de algunas de estas, debido a que pueden ser altamente venenosas. Por ejemplo, la mataganado afecta la salud de los seres humanos causando falla hepática.

Mojica propone a la comunidad algunas especies que son asequibles y comúnmente conocidas. “Lo mejor de todo es que son silvestres, uno las puede conseguir y lo que nadie sabe es que son muy buenas para atraer mariposas”, afirma.

La lantana o carrasquillo sirve como planta nutricia y es atractiva por tener diferentes colores. Otra indispensable es la enredadera pasiflora que atrae principalmente a la familia monarca. Asimismo, la verbena y la penta son el alimento para las amarillas y las saltarinas.

Universidad Autónoma de Bucaramanga