La fachada desgastada de la parroquia San Francisco de Asís refleja sus 75 años de servicio a la comunidad. FOTO PAULA VALENTINA QUINTERO S.

Por Paula Valentina Quintero Serrano / [email protected]

En 1944 se puso la primera piedra de la parroquia San Francisco de Asís en Bucaramanga. Esta edificación de arquitectura neogótica y con 75 años de historia, “se están acabando, es por eso que debemos apreciarlas mientras se pueda”, expresó Emiliano González, feligrés.

A través de los vitrales azules ubicados a los laterales del templo, una luz incandescente adorna las bancas mientras los devotos van llegando a su encuentro con el todopoderoso. Aunque su fachada es un poco lúgubre y desgastada, el interior es todo lo contrario, los colores blanco, beige y dorado representan la pureza del lugar. En medio del espacio santo, un enorme candelabro dorado con 20 bombillas está colgado y justamente para la misa de seis de la tarde enciende sus luces. Al fondo del altar se puede leer la palabra “Aleluya”. Al lado izquierdo, hay un pequeño sagrario acompañado de la frase, “Yo soy el pan de cada día”, dos ángeles guardianes protegen las hostias del lugar sagrado mientras los creyentes están arrodillados ante el altar.

En el exterior de la parroquia algunos mendigos comen, duermen y hacen otras necesidades básicas que dejan un olor nauseabundo para las personas que transitan los alrededores. Ramiro Castillo, de aproximadamente 60 años, tiene su puesto de dulces y minutos de celular en ese lugar, de vez en cuando va a tomar tinto para relajarse y disfrutar de la brisa que golpea las palmas junto a Juan Carlos Espinoza, trabajador del montallantas del barrio, quien explica que los mendigos ocupan esa iglesia por el buen clima, la sombra y además “tampoco hay quién los corra”, y si lo hacen, regresan.

Al contrario de su fachada, el interior del templo está remodelado. FOTO PAULA
VALENTINA QUINTERO S.

Páginas valiosas

Diana Vera, perteneciente al grupo jeronimitas, encargado de poner las carteleras del Evangelio cada fin de semana, menciona que la historia de San Francisco de Asís es maravillosa y la humildad y fraternidad de los hermanos franciscanos en la comunidad hacen de esa parroquia, en su opinión, la más importante de Bucaramanga. “Me gusta venir a San Francisco por ser San Francisco”, dijo María Ester Navarrete Valbuena, ciudadana bogotana, que después de seis años regresa a la parroquia y la encuentra en mejor estado. “Este santo fue el primero en hablar sobre el cuidado de la casa común y pensar en la naturaleza hasta el punto de llamar hermana a la luna, al agua, al sol y a la muerte”, asegura.

La afluencia al lugar responde a lo que enseñó San Francisco de Asís en la Orden Franciscana. Según el párroco Leonardo García, redactor de las actas de dicho templo, Francisco de Asís predicó acerca de regresar a Dios y la obediencia de la iglesia.

García, uno de los seis padres que actualmente están encargados de dicha parroquia, guarda y protege el libro para contar la historia del convento. El libro de pasta dura plastificada refleja los años de historia, no solo en las tripas del impreso, sino en su apariencia. Una tapa verde oliva con una franja café en medio recubre y resguarda el libro del polvo y del agua. En él se puede leer “Libro de frailes, para la historia del convento. Bucaramanga, marzo 17 de 1937”, es decir, tiene 82 años.

“Libro de frailes, para la historia del convento. Bucaramanga, marzo 17 de 1937”,
documento de 82 años que guarda las memorias de la parroquia y la comunidad
franciscana. / FOTO PAULA VALENTINA QUINTERO S.

Parte de la historia de la parroquia se encuentra contenida en ese libro, crónicas, noticias, fotografías, recortes de periódicos, entre otros acontecimientos importantes están allí plasmados. “Este libro es un tesoro, se puede quemar todo, se puede destruir todo menos este libro”, dijo el padre García mientras lo sostenía como si fuera un Biblia.

Lugar histórico

Los frailes llegaron a Bucaramanga antes del año 1937, pero no fue hasta 1944 que pusieron la primera piedra del templo, fruto de bazares, rifas y demás eventos que realizaban en la comunidad para la edificación de la iglesia. Esa primera piedra inspiró escritos como “Dios los quiere”, palabras plasmadas en el libro de las memorias. “Es importante recoger la historia de la parroquia San Francisco de Asís, no solo para la comunidad bumanguesa, sino para la sociedad en el mundo entero”, explicó el sacerdote.

Luis Alberto Ortiz Rueda, animador musical, es el encargado del acompañamiento a la celebración eucarística. Hace 25 años realiza ese trabajo. Todo comenzó siendo feligrés y se integró al grupo juvenil de la iglesia. En ese momento se encontraba estudiando Licenciatura en Música en la Universidad Industrial de Santander (UIS). Los frailes notaron sus habilidades artísticas y decidieron contratarlo. Hoy día trabaja de lunes a sábado y entona 32 cantos cada día.

La arquitectura gótica caracterizada por grandes vitrales y torres enormes. / FOTO PAULA
VALENTINA QUINTERO S.

Joya arquitectónica

La parroquia San Francisco de Asís y la religión está atada a varios elementos como la posición que tiene la iglesia con respecto a los puntos cardinales, un hecho simbólico que refleja la lucha entre la luz y la oscuridad, ya que de oriente a occidente nace y se oculta el sol.

Cabe mencionar que en la arquitectura gótica se desarrolló una técnica constructiva que se basó en la implementación de ventanales o vitrales para dar el paso de la luz al interior del templo y así reflejar la adoración con la buena iluminación.

Se caracterizan por su altura, ya sea por medio de agujas, como la de la catedral de Notre Dame (París, Francia), un símbolo que sufrió un incendio el 15 de abril, o torres que intentan alcanzar el cielo y proyectan un camino para alcanzar el paraíso. Generalmente en las torres más altas de la estructura se encuentran ubicados los campanarios con el fin de hacer un llamado a Dios y a la comunidad.

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