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Lo atractivo de ser au pair

Viajes inesperados, con garantías de conseguir estabilidad económica, conocer diferentes culturas y dominar una segunda lengua. Sin embargo, los contagios por la covid-19 retrasó unos proyectos y a otros les dio una nueva oportunidad.

La au pair bumanguesa, María Claudia Ochoa, con las mellizas Moore en la celebración del primer año de vida de las menores. / FOTO SUMINISTRADA

Por Ana Milena Flórez Ortega
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El salario mínimo en Colombia es de $980.657 y para los jóvenes que intentan trabajar y estudiar para suplir sus gatos, o incluso cuando salen a ejercer su carrera, esta cantidad no es la suficiente. Así que en ocasiones optan por buscar otras alternativas que, aunque parezcan arriesgadas, terminan siendo mejor que un empleo en el país.

Au pair es un programa creado en 1986 en Estados Unidos y que les abre la posibilidad a jóvenes entre los 18 y 26 años de viajar a ese país a trabajar como niñeras para la familia que los aloja. Según el director de la fundación Huellas Latinas, cada semana cinco personas aproximadamente viajan, siendo Colombia uno de los países en Latinoamérica que más jóvenes envía al exterior. Cada año en Colombia viajan alrededor de 70 a 150 mujeres y cuatro hombres.

Anhelos en pandemia

María Claudia Ochoa es una joven de Bucaramanga que estudiaba Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Cooperativa de Colombia, y trabajaba como auxiliar en una tienda veterinaria en Girón antes de tomar la decisión de irse del país. A medida que iba pasando el tiempo, notaba que el dinero se esfumaba en un abrir y cerrar de ojos; entonces decidió averiguar más sobre la idea que le había contado una amiga de ser au pair. Allí notó una oportunidad, así que decidió empezar su inscripción en una de las agencias de la ciudad.

María Claudia en Steamboat Spring, Estados Unidos. Actualmente lleva dos meses como
au pair y ha podido conocer sitios turísticos de ese país con su familia anfitriona. / FOTO
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Todo estaría listo para que María Claudia viajara el 26 de marzo de este año, pero la pandemia de la covid-19 aplazó su viaje. Pasaron tres meses y durante ese tiempo la agencia se estuvo comunicando con la Embajada de los Estados Unidos, pues la visa de las jóvenes tiene un límite (entre 12 a 24 meses). Por medio de un vuelo humanitario, Estados Unidos permitió el ingreso de las au pairs, la agencia se comunicó con María Claudia y ella empezó a “empacar su vida” en una maleta.

El 7 de julio de 2020 viajó a Bogotá, después a Fort Lauderdale, Estados Unidos. En ese momento no pudo aterrizar porque el presidente de ese país, Donald Trump, acababa de llegar y cerraron el aeropuerto. Ella y su equipo de viaje tuvieron que dirigirse a Orlando y esperar para volver; luego de aterrizar en Fort Lauderdale, salieron para Texas y después llegó a su destino final: Denver, Colorado.

Fueron 24 horas, con escalas, las que duró el viaje de María Claudia. Su experiencia comenzó de lleno el 25 de julio, después de dos semanas en cuarentena, en una de las casas de la familia Moore, su anfitriona. Con los protocolos de bioseguridad, la recogieron y llegaron a Steamboat Spring, donde actualmente trabaja.

“Me recibieron bien, todo fue especial, me tenían el cuarto decorado con globos y flores, sinceramente me sentí como llegando a mi segundo hogar”, expresó María Claudia al recordar su bienvenida.

Además, le cedieron un carro, le obsequiaron un celular y le otorgaron la responsabilidad de hacerse cargo de las hijas mellizas de sus anfitriones. El primer día, después de instalarse, la madre de las bebés le explicó las rutinas. Al segundo día ella se quedó sola con las niñas y todo marchó bien.

“Ellas se levantan a las 7 de la mañana y toman una siesta a las 10, después las despierto a mediodía para darles el almuerzo, jugamos un rato y a las tres vuelven y toman una siesta, se levantan tipo 4:30, les doy el tetero y ahí ya me quedo con ellas hasta que lleguen los papás”, comenta.

Sin embargo, no solo se dedica a cuidar de las niñas, también debe encargarse del orden y limpieza de las salas de juego y lavandería. Finalmente, fue una aventura que no estuvo en sus planes, pero al final una de las mejores decisiones que según ella, pudo tomar.

Un tiempo obsequio

Stephany Jiménez comenzó su aventura como au pair en julio de 2018. Ella trabajaba en una empresa como comunicadora social, pero sus ingresos no eran lo suficiente. Vio en el programa la posibilidad de salir del país y crecer en materia económica. Han pasado dos años desde que entró al programa y se siente orgullosa de todo lo que ha podido lograr en esta experiencia.

Stephany Jiménez en París, Francia, durante su viaje por Europa. /FOTO
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“Tuve la oportunidad de pagarme un viaje a Europa por casi un mes y estuve en algunas ciudades de Italia, Francia y España”, dice Stephany.

También viajó a México, Puerto Rico y todo lo que ha podido conocer de Estados Unidos. A pesar de que Stephany no estudió para dedicarse a esto, está segura de que fue la mejor manera de empezar su estabilidad económica. Desde que inició como au pair, vivió en Charlotte, Carolina del Norte. Estuvo con la familia Guglielmi cuidando las hermanas gemelas con quienes compartió su energía de principio a fin. Dos años después, el confinamiento a causa de la covid-19 se apoderó de sus actividades lúdicas, y pasaron sus últimos meses encerrados. Su plan terminó en julio, pero por la pandemia le dieron la opción de quedarse seis meses más.

Stephany decidió tomar esta oportunidad para cambiar de familia y vivir en otro estado. Ingresó a la plataforma para buscar familias; ella ya tenía claro que quería vivir en Los Ángeles, así que ese fue su filtro y decidió irse con la familia Greenway, con una bebé de un año. Ahora lleva dos meses disfrutando de una familia multicultural (los padres son británicos, de ascendencia egipcia, y las niñas estadounidenses) con la que ha aprendido sobre su gastronomía, costumbres y vocabulario.

Stephany Jiménez junto a las gemelas que cuida en Estados Unidos como au pair. /FOTO
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El Ministerio de Relaciones Exteriores registra que el número de colombianos en el exterior es de 4,7 millones. De acuerdo con datos de la agencia Work and travel, en los últimos 10 años ha enviado a Estados Unidos cerca de 1.500 jóvenes que, como María Claudia y Stephany, decidieron mejorar su calidad de vida y enriquecerse cultural y lingüísticamente. A la semana son remuneradas con cerca de 200 dólares, lo que en Colombia equivale a cerca de 760 mil pesos; además son respaldadas por sus familias anfitrionas en alimentación y hospedaje.

Universidad Autónoma de Bucaramanga