Entrena para participar en pista de lunes a domingo. En las noches lo hace con un sistema llamado rodillo. La silla se sostiene sobre un aparato que tiene en sus ruedas una serie de tubos que giran. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

Por Paula Oliveros Hincapié
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Próximos a la Media Maratón de la Fundación Cardiovascular en Bucaramanga, que se realizará el 6 de octubre, Sairo Moisés Fernández López se prepara con ejercicios de fuerza y velocidad, pero sobre todo, en un ambiente de compañerismo. Este campeón paraolímpico que ha ganado diferentes carreras de pista en silla de ruedas, resalta el equipo humano que está detrás de sus triunfos y siempre que desea emprender un recorrido por su trayectoria, recuerda que además del atletismo, se ha dedicado a la natación, el rugby y el baloncesto.

Correr en pista es lo que más le apasiona. En competencias a visitado Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Francia, México, Paraguay, Perú y Venezuela, y de ellos se ha traído medallas de oro, una de plata y dos de bronce.

Inició en el atletismo en 2009, después de dejar la natación por razones de salud, ya que esta práctica le causaba fiebre y virosis. En la Media Maratón ‘Ponle tenis a tu corazón’ compitió por primera vez en el 2010, desde aquel entonces ha participado casi todos los años cuando no se cruza con otras pruebas. Allí ha quedado dos veces en el primer lugar, una de segundo y otra en el tercero.

“Esta competencia la veo familiar porque cuando terminamos, hablamos y recochamos, eso es bonito, que es diferente a la presión de cuando voy a una internacional que siento que tengo que ganar porque el país hace un gasto”, asegura Fernández.

También cuenta que dichas competencias olímpicas pasa el día entero encerrado en una habitación, preparándose y consumiendo una dieta específica de proteína y energía en forma de glucosa que se sintetiza en el cuerpo más rápido.

La Media Maratón no deja de ser importante para el corredor de pista, pero por realizarse en la ciudad en la que vive, no representa un mayor gasto económico para Fernández.

Por ello, ese domingo lo dedica a compartir su pasión con sus compañeros y familiares. Su objetivo principal en el atletismo es disfrutarlo.

“En mi caso es porque me gusta el deporte, si no, no lo haría. Porque me gusta hacerlo, me gusta entrenar y el valor agregado es ir a competir”, comenta este campeón.

El deportista curiteño sostiene la última medalla que ganó en los juegos Panamericanos 2019 por Relevo Universal. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

La preparación

Desde que comenzó en el mundo deportivo ha participado en diferentes pruebas, incluso, tiene trofeos olvidados, ya que antes estos se hacían con madera y fueron deteriorándose con el pasar del tiempo.

Desde hace 15 años, este hombre convirtió su estilo de vida en una constante preparación para mantener el estado físico de un campeón. Para ello, le dedica al ejercicio siete días de la semana.

En cada uno realiza una rutina de una hora y media de fondo y velocidad en la silla; a tres días de la semana les suma 30 minutos de ejercicios de fuerza en el gimnasio y una ruta de la casa al gimnasio que le toma dos horas yendo y volviendo. Además, algunos domingos hace recorridos de exigencia como subir en la silla de ruedas al Aeropuerto Internacional Palonegro o al kilómetro 15, vía Cúcuta, donde se tarda cinco horas para cumplir con los trayectos.

Su entrenamiento está enfocado hacia los movimientos que regularmente realiza a la hora de correr en la silla de ruedas. Tres veces por semana visita el gimnasio para trabajar espalda, bíceps y tríceps. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

Por el cierre temporal del Estadio de Atletismo La Flora ‘Luis Enrique Figueroa’, para entrenar los movimientos que realiza en la pista, le dedica esa hora y media de fondo diaria al sistema de rodillo. Este se refiere a una silla que se amarra sobre un aparato, donde los tubos que quedan debajo de las ruedas permiten el movimiento de estas para simular que está corriendo.

“Es más esfuerzo, es muy duro, es como por entrenar. En la competencia la diferencia es el cambio de ritmo”, expresa Fernández.

Durante las carreras o las rutas de larga distancia, los corredores tienen la oportunidad de descansar después de alcanzar cierta velocidad. Mientras que en la silla si se detiene el movimiento con los brazos, las ruedas también lo harán. “Entonces usted da 50 metros y puede dejar de rodar 20 o 30, en el rodillo no”, explica.

Entrena para participar en pista de lunes a domingo. En las noches lo hace con un sistema llamado rodillo. La silla se sostiene sobre un aparato que tiene en sus ruedas una serie de tubos que giran. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

Recibe su plan de entrenamiento por parte de su instructor Ismael Vega, que lo entrena desde que dejó la natación e inició en el atletismo de pista. Asimismo recibe ayuda de los diferentes encargados del gimnasio Fit Form, ubicado en el Parque Los Niños.

Al entrar al gimnasio, comienza con el estiramiento de brazos para luego trabajar pecho, espalda, bíceps y tríceps. El ejercicio se enfoca en la fuerza-resistencia en pie a los movimientos de la silla. “La base de su entrenamiento es un sistema energético específico, entonces, como tal, se propone hacer series de cinco y repeticiones entre 15 y 20 para trabajar la máxima velocidad con el 30 o 70 % de la capacidad que maneje en su fuerza máxima”, asegura Édgar Adrián Hernández Morales, entrenador del gimnasio.

Para llegar al gimnasio tarda 40 minutos subiendo hasta la carrera 27 y 20 minutos volviendo a su casa. El trayecto que realiza atraviesa el viaducto Provincial de la carrera novena. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

Según Fernández, “es más seguro que ellos me ayuden para que no me vaya a lesionar ni a pegar. Son agradables y siempre están a mi disposición”, dice.

Para el trabajo de fuerza alza entre 50 y 100 kilos de peso con ayuda de los profesores. Cuando se acerca la carrera, le mandan una rutina de dos ejercicios específicos por día. Estos constan de cinco series de pecho y cinco series en cuatro máquinas para un total de 20 repeticiones más.

“Esas son las personas que uno valora y eso es lo que a veces no ven. La gente que hay para que un deportista triunfe es mucha. Ahora, cuando vengo por la calle, los transeúntes me hacen lado, no van rápido, y las motos se orillan. Esas son las cosas que uno valora, que la gente en Bucaramanga es amable en ese sentido”, expresa.

Detrás de los triunfos

Fernández vive de su pasión, ya que recibe un subsidio del gobierno y como él explica, “por lo menos cuando el Indersantander (Instituto Departamental de Recreación y Deporte de Santander) apoya porque cuando no pues toca trabajar”.

Cuando no, su labor, ocasionalmente, es de taxista en un carro acondicionado para que pueda conducirlo. Pero más allá de las instituciones, resalta el apoyo de las personas que están a su alrededor, pues “más que todo la familia es la que ayuda, la que siempre ha estado ahí, la que colabora, la que está pendiente y que hace la labor del entrenamiento”.

Recibió apoyo inicial de su hermano, quién lo llevó a entrenar natación por primera vez; después dejó de nadar por los problemas antes mencionados.

Luego comenzó con su otra pasión de la mano de Ismael Vega. Y aunque se convirtió en su actividad favorita, él siente que no le debe nada, pues “uno es el que le mete ganas, se levanta, va y entrena, se aguanta el sol y el cansancio. Más que todo es uno quien le de ese agregado importante a la actividad y no ella quién se lo da a uno”.

Las rutas que contienen subidas son las más exigentes. Realiza recorridos hasta el aeropuerto, o al kilómetro 15 vía Cúcuta. En esta última ruta se tarda cuatro horas subiendo y una bajando. / FOTO CAMILA CHAVARRIAGA

Además de estas dos importantes personas para su vida, Fernández menciona a su esposa, su familia, las personas del Fit Form, ya que desde el 2009 lo patrocinan con entrenamiento gratis; al mecánico de su moto que se la condicionó sin cobrarle dinero, e incluso, a los ciudadanos que no lo conocen y le dan espacio en las vías, mientras le gritan que sí puede. “Y a veces uno es muy desagradecido en ese sentido porque muchas veces ni gracias les da. Pero ellos son un pilar importante”, expresa.

Destaca la diferencia que pueden lograr unas palabras de apoyo, y recuerda cuando Alberto Almeida Arciniegas, deportista de triatlón, rodaba con él y lo motivaba. Gracias a ello y a pesar de las derrotas, continúa esforzándose para mejorar cada día más.

“Lo más valioso que deja el deporte son los amigos. Ellos siempre están ahí, gane o pierda, sea bueno o malo, a veces uno es grosero o buena gente, uno pasa por todas esas facetas y ellos siguen estando ahí. Ellos son los que toca respetar valorar y querer”, dice con firmeza.

Sobre sus referentes mencionó a los atletas Usain Bolt y Caterine Ibargüen; a los ciclistas Nairo Quintana y Rigoberto Urán. Más que por sus premios por la calidad de personas que son y la forma de disfrutar del juego. Y finaliza con una reflexión: “un deportista que no enseñe y le sirva a la sociedad, no sirve”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga