Los estudiantes universitarios son las principales víctimas de robos a mano armada en el sector. /FOTO LEIDY PEÑA.

Por Dana Lizcano/ [email protected] y Leidy Peña/[email protected]

Este sector se caracteriza por ser uno de los más importantes a nivel educativo en Bucaramanga, debido a que allí se encuentra la sede principal de la Universidad Industrial de Santander (UIS).

Esta comunidad se fundó en 1939 entre las carreras 25 y 30 y las calles 9 y 14 en la Comuna tres de Bucaramanga, y es de estrato 4. El 19 de julio cumplió 80 años de su fundación. Su nombre fue escogido por ser una zona rodeada por centros educativos como: Colegio Santander, Instituto Tecnológico Damaso Zapata, la Universidad de Investigación y Desarrollo y la UIS.

El presidente de la junta de acción comunal (JAC), Édgar Castillo Céspedes, explica que la población de este lugar varía durante el año, pues hay personas que residen allí por corto tiempo. Según el último censo poblacional realizado en 2018, hay cerca de 20 mil habitantes en este sitio.

“Como comunidad hemos tratado de unirnos para hacerle frente a los problemas que desmejoran nuestra calidad de vida, pero no podemos solos”, menciona Castillo. Estos son los cinco puntos a mejorar que los habitantes del sector han resaltado:

Inseguridad

El presidente de la JAC de este barrio asegura que durante este año los robos, atracos y riñas han aumentado en este lugar. Al respecto, la última encuesta de participación ciudadana, realizada por el programa Bucaramanga Cómo Vamos, reveló que el 26% de las personas que residen en sectores de estrato cuatro, como esta vecindad, sienten inseguridad.

Juliana Ramírez, dueña de una heladería del sector, comenta que todos los días los estudiantes y habitantes de esta zona son asaltados por motociclistas, habitantes de calle y vendedores ambulantes. “Esto ocurre en especial en las carreras 25 y 26 con calles octava, novena y décima”, agrega.

Los afectados principales de esta situación son los universitarios que transitan rutinariamente por las calles, establecimientos y estaciones de transporte público. Óscar Mendoza, estudiante y víctima de robo a mano armada en el barrio, explica que un grupo de alumnos pasó una propuesta para que los buses paren frente a la entrada principal y así evitar ser asaltados camino a la estación. Sin embargo, no obtuvo ninguna respuesta.

“Nos dimos cuenta que hay tres tipos de estudiantes: los que viven en el barrio La Universidad, los que frecuentan los bares y cafeterías del sector y los que se movilizan a la estación de Metrolínea. Entonces decidimos pasar la propuesta para evitar los robos pero solo la firmaron y no volvieron a pronunciarse”, agregó Mendoza.

Los vendedores y trabajadores de la zona son testigos de las situaciones de peligro que afrontan los universitarios. Adriana Rojas, propietaria del Perro Americano, establecimiento de comida rápida, afirma que se siente inconforme respecto a la poca presencia de las autoridades y el peligro que causan los habitantes de calle para la comunidad. “Debería haber un puesto de policía porque la seguridad privada que tenemos no sirve, puesto que los ladrones no se intimidan por ese tipo de celaduría”, argumentó.

El barrio La Universidad se ve afectado por el tránsito de habitantes de calle que duermen, consumen sustancias alucinógenas y piden dinero las calles diariamente. / FOTO LEIDY PEÑA.

Ante las quejas de los habitantes del sector, Castillo sostiene que ya están implementando medidas preventivas con la Policía Metropolitana. “Creamos un grupo en WhatsApp en el que las personas del barrio pueden hacer sus denuncias y estas automáticamente son recibidas por las autoridades, ya que están incluidas en la conversación”.

Drogadicción

De acuerdo con Claudia Romero, propietaria de Clauss Boutique, “los robos, y la sensación de inseguridad están relacionadas con el consumo de marihuana”. Asimismo explica que la zona más afectada por este fenómeno es el Monumento el Bolívar Ecuestre, ubicado cerca a la entrada principal de la UIS, y los involucrados en los hechos son principales son estudiantes y habitantes de calle.

La comerciante señala que este es uno de los problemas más graves que afronta la comunidad, ya que los jóvenes, según ella, fuman sin medida por las calles incomodando a los clientes y residentes, especialmente en la tarde y la noche. “Pasan por los locales botando el humo, es muy fastidioso y peligroso para los niños”.

Por otro lado, Carlos Corzo, residente del sector, aclara que la razón de esta situación es la falta de oportunidades para aquellos que deciden dejar las drogas o los que necesitan ayuda para controlar su adicción. “Cuando ellos se rehabilitan no encuentran opciones y recaen”, afirma.

Castillo asegura que a pesar de que esta situación ha sido dialogada con la policía es complicado para la institución cubrir todos los puntos en los que se consume sustancias psicoactivas. “En este momento estamos solicitando la instalación de un Comando de Acción Inmediata, CAI. Sin embargo, la policía no nos ha respondido nada”, indica.

Movilidad e invasión de vías y andenes

Frente a la Universidad Industrial de Santander, las motos y vehículos invaden un carril de la malla vial y sus respectivos andenes. Esto causa congestión, principalmente en horas pico.

Julieth Machado, quien trabaja en una papelería frente a la novena con carrera 27, cuenta que el problema en esta zona se debe a la falta de concientización de las personas y a que no hay parqueaderos suficientes para la cantidad de motos y carros que transitan diariamente.

Ella asegura que existen vendedores ambulantes que se benefician de esto, puesto que son quienes cuidan los vehículos a cambio de dinero. “La mayoría de las personas que estacionan ahí son estudiantes, pues ellos no tienen un sitio específico que usar para esto. La universidad no tiene un parqueadero”.

La invasión de la vía pública dificulta la movilidad tanto para peatones como vehículos frente a la UIS. /FOTO DANA LIZCANO

Cristian García, estudiante de Ingeniera Industrial de la UIS, dice que parquea en estas calles porque el Estadio Alfonso López, que es el único lugar para esto, está lejos.

Castillo, presidente de la JAC, argumenta que ha solicitado a la Dirección de Tránsito de Bucaramanga para que intervenga en esta situación, pero que no ha obtenido respuestas. Además, señala que las personas que trabajan en las papelerías defienden a quienes dejan sus vehículos allí, ya que se benefician económicamente.

Disturbios ocasionados por hinchas

El líder comunal de este barrio denuncia que hinchas del Club Atlético Bucaramanga agreden con cuchillos a las personas que transitan frente al estadio después de un partido. “Aterrorizan a niños y jóvenes, no sabemos qué hacer frente a esto”, asegura Evangelina García, propietaria de un puesto de raspados frente a la entrada occidental del estadio.

Asimismo considera que la policía debe tomar medidas fuertes con los infractores, pues esta situación afecta directamente a su negocio. “Las autoridades deben estar más atentas a la entrada y salida del estadio. Esto afecta a las ventas, a los niños y a la integridad de la comunidad”, señaló.

Por otro lado, Nicolás Almeida, habitante de este sector, cuenta que una vez iba pasando por este lugar y dos personas con camisa del Atlético Bucaramanga le robaron su celular.

Camila Piñeres, quien asiste al estadio cada vez que juega el equipo local y es estudiante de la UIS, comenta que con el tiempo la violencia ha disminuido en comparación a los años anteriores y que los hinchas son fundamentales para el apoyo del equipo y en las tribunas es raro que ocurran este tipo de actos. “No me parece que sean frecuentes los disturbios después de cada partido, pero cuando ocurren algunas personas salen heridas. No comparto los excesos que algunos cometen», agregó Piñeres.

El consumo de drogas y el porte ilegal de armas de fuego y armas blancas por parte de aficionados del Atlético Bucaramanga, son algunos de los generadores de problemas en el sector, según señalan los habitantes. / FOTO DANA LIZCANO.

Por su parte Castillo afirma: “cada vez que hay partidos el comando envía una cantidad significativa de uniformados que han logrado disminuir los disturbios, pero sabemos que aún ocurren”.

Ante esta situación, la alcaldía junto al Instituto Municipal de Cultura y Turismo está implementando un proyecto de barrismo social que disminuya estos problemas. Para la coordinadora de este programa, Lady Pico, el trabajo no está totalmente terminado y se necesita continuidad para erradicar la violencia.

Protestas estudiantiles

“Los estudiantes de la UIS han protagonizado en la historia de su institución marchas que algunas veces terminan en el deterioro de andenes, paredes, incluso de la misma universidad”, afirma Mary Serrano, propietaria de una papelería en el sector.

Los comerciantes de esta zona se ven afectados por estas situaciones. Esto, porque deben cerrar sus negocios durante las horas de la movilización. “Los tropeles, como comúnmente les decimos, perjudican las ventas y nos acarrea más gastos”, afirma Adriana Rojas, habitante y comerciante del barrio.

El pasado 8 de octubre las instalaciones frente a la institución de educación superior se vieron afectadas por las protestas que se que realizaron ese día. Los andenes quedaron cubiertos de piedras y ladrillos rotos. Para Rojas, “lo que sucede desmejora la imagen del vecindario. Está bien que protesten pero no entiendo por qué destruir las fachadas de las casas y las calles”.

Por su parte, Myller Oliveros, estudiante de Ingeniería Eléctrica de la UIS y participante en las movilizaciones, explica que estas marchas son necesarias porque presionan al Gobierno para que cumpla con garantías lo prometido con las instituciones de educación superior. Señala que, “las manifestaciones se están haciendo de manera pacífica y si las personas asistieran se darían cuenta de que no todo lo que dicen es cierto. La mayoría de veces no son estudiantes los que ocasionan los disturbios”, explica Oliveros.

La marcha del pasado 8 de octubre terminó con disturbios en que los resultaron afectados los establecimientos de la carrera 27 con 9, frente a la entrada principal de la UIS. Asimismo, dichas acciones siempre atentan contra una de las escultura emblemáticas del sector y la ciudad, el Bolívar Ecuestre./ LEIDY PEÑA.

Al respecto Serrano menciona: “debemos reconocer que el Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, agrede a los estudiantes. Tampoco tienen que pegarles”. El presidente de la Junta de Acción Comunal considera que el rector de la UIS, Hernán Porras Díaz, debe implementar medidas dentro de la institución para que los estudiantes sepan cómo protestar sin agredir a personas inocentes. “La comunidad civil no tiene nada que ver con las malas decisiones del estado”, puntualiza.

Universidad Autónoma de Bucaramanga