Los bustos fueron hechos en bronce y cada pedestal cuenta con una placa y una breve descripción de cada personaje. /FOTO MARÍA LUCÍA BAYONA F

Por María Lucía Bayona Flórez / [email protected]

Estos hombres fueron Luis Perú de la Croix, Daniel Florencio O’leary, Carlos Soublette, Belford Hinton Wilson, Guillermo Ferguson y Andrés Ibarra, quienes estuvieron junto al general Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte y Blanco, más conocido como Simón Bolívar, ‘El Libertador’, cuando estuvo en Bucaramanga desde el 1 de abril hasta el 8 de junio de 1828, mientras se desarrollaban los sucesos de la Convención de Ocaña, entre el 9 de abril y el 10 de junio de ese mismo año. Fue una constituyente que tuvo como finalidad reformar la Constitución de Cúcuta y solucionar el conflicto entre el Centralismo y Federalismo liderados por Bolívar y el también general Francisco José de Paula Santander, respectivamente. Sin embargo, dicho encuentro, conocido como la Gran Convención Nacional, llevó a la disolución de la Gran Colombia, en 1830.

Los seis bustos que los recuerdan se ubican en el ‘Patio de los Edecanes’, junto a la Casa de Bolívar (carrera 12 entre calles 36 y 37), espacio que fue renovado por la empresa CFD Ingeniería S.A.S, seleccionada de un grupo de 41 proponentes, y que tuvo una inversión de $1.435 millones. En cuanto a los bustos, se invirtieron 227 millones, aproximadamente.

¿Quiénes fueron estos hombres?

En la milicia, la palabra edecán hace referencia al ayudante de campo, y surgió en el siglo XVI para designar este oficio a militares de alto rango y de confianza, con el fin de acompañar al jefe de Estado en sus actividades políticas. Tenía como tareas el envío de cartas y documentos, entre otros.

En el caso de Bolívar, sus edecanes eran militares extranjeros, en su mayoría europeos, que lo mantenían informado sobre lo que ocurría en la Convención. Tales hombres fueron seleccionados durante un viaje a Europa en el que buscó respaldo económico y humano, para así llevar a cabo la gesta libertadora americana. El historiador e integrante del grupo de patrimonio del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, Andrés Manrique Sánchez, cuenta que el general siempre estuvo rodeado de personas de confianza, “y se les destaca el valor, la fuerza y el respeto que tenían hacia él. Todos fueron leales”.

En el Museo Casa de Bolívar, cada una de las habitaciones fue nombrada con un edecan. / FOTO MARÍA LUCÍA BAYONA F

El más cercano a él fue el francés Luis Perú de la Croix, que durante su estadía en la ciudad escribió el libro “Diario de Bucaramanga” (1924), en el que documentó todo lo que Bolívar realizó durante su estadía en la capital santandereana. “Aportó a la historia de nuestra ciudad a través de su obra y eso es importante hoy en día”, expresó Miguel José Pinilla, presidente de la Academia de Historia de Santander. Además, este personaje contrajo matrimonio con la bumanguesa Dolores Mutis Amaya, pero años después fue exiliado por participar en luchas políticas y se suicidó en París, en 1837.

También fue acompañado por coroneles ingleses, uno de ellos fue Guillermo Ferguson, quien llegó a Bucaramanga el 22 de abril de 1828 para cumplir con la misión de tratar las relaciones públicas con los oficiales de la Gran Colombia. El 25 de septiembre de este mismo año murió en las escaleras del Palacio San Carlos (Bogotá), tras salvar la vida de Simón Bolívar. Otro inglés fue Bedford Hinton Wilson, que estuvo con él en la campaña de Perú durante la batalla de Junín. Junto al general irlandés Daniel Florencio O’leary estaban encargados de traer información desde Ocaña sobre la Convención. Este último acompañó a ‘El Libertador’ en sus últimos momentos en la quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta (Magdalena).

Contó con el apoyo de dos venezolanos: el general Carlos Soublette, que llegó a ser Ministro de Estado y Secretario General de la República durante su estadía en la ‘ciudad bonita’. Este hombre tomó la presidencia de Venezuela en 1837 y murió en 1870. El otro fue el teniente Andrés Ibarra (sexto edecán), el más joven de todos, enviado de Bucaramanga a Venezuela con el fin de informar sobre el fracaso de la Convención de Ocaña y alertar sobre las consecuencias que esto traería. Después de esto, Ibarra continuó acompañando a Bolívar en sus momentos más difíciles y murió en 1875.

En 1963 la Alcaldía le cedió el espacio a la Academia de Historia de Santander. /FOTO MARÍA LUCÍA BAYONA F

Espacio para contemplar la historia

El taller de arquitectura organizado por la alcaldía fue el encargado de esta restauración, cuyo proyecto inició en el año 2016 con el diseño y a comienzos de este año comenzó la reforma del lugar. De acuerdo con el arquitecto y diseñador del proyecto Sergio Andrés Gómez, se espera finalizar por completo el patio en agosto para revitalizar el centro de la ciudad, y por ahora, “nos encontramos realizando trámites legales para certificar que este pertenece realmente a la Academia de Historia de Santander”.

El espacio contará con una cafetería y una librería, cuyo propósito es ofrecer materiales con las memorias de la ciudad. “Las personas podrán conocer esa parte de nuestra historia, de quiénes estuvieron con ‘El Libertador’, para que también motive a la ciudadanía a hacer el recorrido por el museo de la Casa de Bolívar y adquirir más de esta información histórica”, añadió Pinilla.

El artista santandereano Román Prada fue el encargado de esculpir los nuevos bustos que hoy posan en el ‘Patio de los Edecanes’ y así rescatar el patrimonio de la ciudad que por años había quedado en el olvido.

Universidad Autónoma de Bucaramanga