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Los falsos testigos de la web

Las noticias falsas, conocidas también como fake news o bulos, son publicaciones a partir de conceptos pseudoperiodísticos (formato de periodismo sensacionalista que no valida ni contrasta su información) y que se difunden a través de portales de internet, redes sociales y anuncios, entre otros.

Por Luis Fernando Pérez García
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Una de las principales características de las fake news (noticias falsas) es generar desinformación sobre contextos que ocurren a nivel global. “Es una amenaza que aparece en cualquier momento durante la exploración por internet y lo mejor es apoyarse de los motores de búsqueda para certificarse si es cierto lo que estamos leyendo”, explica Yeison Benavides, ingeniero de sistemas con más de 15 años de experiencia, refiriéndose a la continua presencia de contenido poco confiable que a diario circula por internet.

Para garantizar su seguridad en internet, no suministre datos de registro en sitios web no autorizados. / FOTO LUIS FERNANDO PÉREZ

Existen planes de difusión predispuestos a un público en general con la intención de persuadir. Como por ejemplo en el año 2016, antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, millones de usuarios compartieron vía Twitter que la entonces candidata a la presidencia, Hillary Clinton y su director de campaña tenían presuntos lazos con una red de pedofilia y tráfico de personas que funcionaba dentro de una pizzería. El caso es conocido como Pizzagate y es el claro ejemplo de las repercusiones ocasionadas por la desinformación a grupos seleccionados.

La era digital demanda una lógica distinta, establece unos parámetros de inmediatez para una audiencia activa y participativa, en la que toda la información del mundo está a la mano. “Las fake news no son desinteresadas. Tienen que ver con la disposición de sintonizar unas ideas, que posibiliten determinadas lógicas de poder”, explica Pavel Santodomingo, sociólogo y magíster en Administración pública, refiriéndose a la estrategia de medios en la que se vio involucrado el Plebiscito por la Paz que buscaba refrendar el acuerdo entre el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc.

“Una cantidad de mensajes específicos que contienen trasfondos políticos, pero que se convierten en un mensaje noticioso a fin de darle una credibilidad temporal, para la toma de decisiones en un momento determinado”, agrega el sociólogo al plantear la finalidad de las noticias falsas como medio de desinformación consecuente con los sucesos que ocurren en los distintos contextos mundiales.

Ruido informativo

Según el Informe Demográfico de las Naciones Unidas (2019) existen en el mundo alrededor de 7.625 millones de personas. El reporte anual The Global State of Digital in 2019, creado por Hootsuite (plataforma web y móvil para gestionar redes sociales), y We Are Social (agencia creativa especializada en redes sociales), registró que el 52 % de la población mundial utiliza redes sociales.

En internet hay sitios en los que se puede verificar si una información publicada es cierta o falsa, uno de ellos es Colombiacheck. / IMAGEN TOMADA DE COLOMBIACHECK

De acuerdo con las proyecciones del Dane (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), Colombia cuenta con 50,3 millones de habitantes en 2020. Los usuarios activos en redes sociales oscilan dentro del 68 % de la población total colombiana, y el 62 % accede desde su dispositivo móvil, datos registrados en el reporte mencionado.

Durante el proceso de intercambiar, compartir y suministrar datos en la web, no existe un control inmediato que verifique la fidelidad de todo el contenido que se encuentra en las distintas plataformas virtuales. Las noticias falsas están estructuradas para aprovechar las debilidades del sistema cerebral. Una de las condiciones para que el cerebro asimile una noticia falsa como una real, es debido al sesgo de confirmación (tendencia a confirmar suposiciones sin verificar su validez) que se relaciona con los gustos u opiniones.

“Una de las hipótesis que siempre he tenido es que esto puede ir relacionado con el sistema límbico, responsable de procesar nuestras emociones y regular nuestra conducta”, plantea la psicóloga María Alejandra Ojeda, quien investiga temas relacionados con la neuropsicología.

La red social Facebook cuenta con más de 2.449 millones de usuarios activos y es una de las principales plataformas de intercambio de información más conocidas en el mundo. El reporte del segundo trimestre realizado por Facebook revela que se eliminaron más de 7 millones de publicaciones que contenían información falsa sobre la covid-19, mientras que otras 98 millones de publicaciones referentes al tema, fueron marcadas con una advertencia de información engañosa.

Identificación

Dentro de la estructura que compone a las noticias falsas se encuentran detalles que le revelan al lector que la información que se consulta no es del todo confiable. Las características que conforman las noticias falsas parten de una fuente de información inconclusa, no tiene repercusión en otros medios locales o nacionales. La página que transmite ese contenido no es verificada ni avalada como medio de comunicación masivo o independiente.

En el marco regulatorio del esquema virtual, existen propuestas que brindan un soporte para el control de contenido en redes sociales, como por ejemplo ColombiaCheck una plataforma digital, abierta y colaborativa en la cual se publican artículos basados en la técnica de comprobación de hechos y datos, a lo que globalmente se le conoce como fact-check (verificación de hechos).

Incentivados por el periodismo de investigación, la fidelidad de las publicaciones y con la intención de contrarrestar las olas de desinformación que circulan a través de la web, se creó Pistas para chequear, un manual que consta de 80 páginas que le permite al lector aprender sobre Fact-checking (o periodismo de verificación de datos), cómo usar las herramientas para distinguir entre una publicación válida y una falsa. El manual de identificación de contenido es elaborado por Pablo Medina Uribe, director de ColombiaCheck.

Los medios de comunicación nacionales como Semana, El Espectador o El Tiempo, también han construido etiquetas que recopilan las noticias falsas en ámbitos locales e internacionales. El archivo del Centro Cibernético de la Policía Nacional, por medio de “ciberpatrullajes” ha identificado un total de 207 páginas sospechosas de las cuales se suspendieron 176, mientras que 33 más se encuentran activas pero bajo procesos administrativos para evitar que los ciudadanos accedan a ellas.

Dentro del Código Penal Colombiano se establece que la difusión de contenido que tergiverse información y como resultado termine siendo un material peligroso para el público en general, se le puede abrir un proceso disciplinario por ir en contra de los artículos 269D (daño informático), 221 (calumnia), 269E (uso de software malicioso) y 348 (instigación a delinquir).


Universidad Autónoma de Bucaramanga