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Los guardianes del río de Oro

En el sector de la vereda Llano Grande, en Girón, se instauró el Comité de la Gran Cruzada por este afluente. Este trabaja por la protección y recuperación del caudal y sus alrededores. Se espera que más líderes se unan a las actividades.

A la derecha Mauricio Gómez acompañado de Carlos Lenis, líderes ambientales de Girón y Piedecuesta respectivamente. /FOTO SOFÍA CARVAJAL

Aquel día, 1 de julio, se reunieron 20 líderes ambientales de los municipios que junto a Bucaramanga conforman su área metropolitana (Girón, Piedecuesta y Floridablanca). Personas que venían trabajando individualmente por este ecosistema y que unieron fuerzas para buscar soluciones.

La primera asamblea tuvo lugar en Piedecuesta, en la Biblioteca Pública Eloy Valenzuela, el 28 del mismo mes. Las tres entidades invitadas, Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), Piedecuestana de Servicios (PDS), Empresa Pública de Alcantarillado de Santander (Empas); expusieron la relación que tienen con el río y escucharon a los promotores del comité, entre los cuales también se encuentran estudiantes de la Universidad Industrial de Santander (UIS) y la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab).

Uno de los resultados de ese primer encuentro se vislumbró el pasado 7 de septiembre, en una reunión del grupo ambiental con la Cdmb, en la que se creó una mesa de trabajo que se reunirá cada mes para concretar acciones que contribuyan con la descontaminación del caudal.

¿Quién está detrás del comité?

Mauricio Gómez Niño es uno de los principales gestores en Girón. Él junto con su esposa, Olga Pérez Gélvez, lleva 15 años promoviendo campañas de limpieza al río de Oro y sus afluentes, como las quebradas: Las Nieves, Padre Jesús Mío, Las Macanas y La Iglesia. En los últimos tres años, bajo el impulso de esta pareja, se han realizado seis limpiezas, que Gómez ha dejado registradas en su cuenta personal de Facebook, así como lo hace con otras campañas que emprende, tales como: siembra de árboles, visitas de prevención ambiental a veredas y denuncias ciudadanas en general. “Mi principio personal es preservar para que mis hijos y nietos puedan disfrutar. Yo les doy mi ejemplo y quiero darles un ambiente mejor”, afirma.

En el mismo municipio, se encuentra Erwin Mauricio Becaría Gallardo, quien es también promotor de campañas de concientización, en especial las promueve a través de su página de Facebook, llamada: En Girón el que denuncia soy yo. “Desde las redes sociales damos tips para tratar de cambiar la actitud de las comunidades, para promover la protección del río. Buscamos impactarlas, les mostramos lo que hemos hecho para que se unan y nos colaboren con el cuidado”. En la página, de igual forma, pone en evidencia a infractores ambientales y de otros campos, da a conocer las actividades de la Gran Cruzada (como caminatas por la orilla del río y paseos ecológicos), entre otras publicaciones.

Contaminación de la quebrada La Iglesia, afluente del río de Oro, en la entrada al relleno sanitario el Carrasco. / FOTO SOFÍA CARVAJAL

Río arriba, en Piedecuesta, está otro de los líderes. Carlos Lenis, jardinero de oficio y oriundo de Valledupar. Desde hace 21 años vive en Santander e impulsa campañas para sembrar árboles y la creación de una cultura de cuidado ambiental, Sin embargo advierte que, a pesar de su trabajo, esta no tiene que ser su principal causa: “uno se queda corto, esta lucha no debería existir porque son cosas que le competen a los entes del gobierno. Nosotros no tenemos los recursos, ellos sí”.

El comité está formado por 70 personas -de los municipios y universidades mencionadas-. Los miembros que se relacionaron anteriormente, son parte de la mesa de trabajo con la Cdmb, quienes como voz de todos los integrantes, esperan que la entidad siga respondiéndoles oportunamente. Hasta el momento según cuenta Pérez, “la Cdmb está colaborando, porque como dicen ellos, buscan líderes que quieran trabajar en conjunto, para así lograr mayores resultados y nosotros somos muy dinámicos, hacemos incluso seguimiento a los vertimientos de empresas privadas”. La próxima reunión con la corporación será a finales de este mes y como manifiesta Gómez les aseguró la entidad: “es inaplazable e indelegable”.

El daño ambiental

El río de Oro, según estudio de la Cdmb, nace en el páramo de Berlín a 3.400 metros sobre el nivel del mar (msnm) y desemboca a 800 msnm en Bocas, vereda de Girón, donde se une con los ríos Suratá y Rionegro, para conformar el río Lebrija.

Durante su recorrido, como lo cuenta Gómez, el afluente es “víctima de la contaminación de diferentes maneras y en determinados puntos, que hacen que se contamine todo el río”. Inicialmente está el mal funcionamiento de las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (Ptar) que como indica Becaría: “deben entregar el agua al río depurada al 95% y eso no está sucediendo con ninguna”. Las Ptars a las que se refiere son las de: Palogordo, Villa del Sol, Ciudadela Nuevo Girón y Acapulco. Responsabilidad inicialmente de la Alcaldía de Girón pero bajo la veeduría de la Cdmb. En la reunión del 7 de septiembre acordaron con la corporación trabajar en ellas, en especial en la de Palogordo con el apoyo del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec).

Por otra parte, está el daño generado por el relleno sanitario El Carrasco, que recibe los desechos de Bucaramanga y 17 municipios del área metropolitana y la región.  Este lugar está ubicado cerca a la quebrada La Iglesia, afluente del río y contaminada por que se arrojan a ella lixiviados (líquidos procedentes de la basura, que se forman como resultado de pasar o “percolarse” a través de un sólido, son tóxicos, insolubles, no combustibles ni biodegradables).

Unión del río Frío (izquierda) con el de Oro (derecha). El primero con una contaminación mayor, pues en él se vierten las aguas mal depuradas de la Ptar de Río Frío. Por ahora está en adecuación para procesar los residuos que recibe desde Floridablanca. / FOTO SOFÍA CARVAJAL

Empresas privadas como Harinagro y avícolas ubicadas en la ribera, son otro de los factores contaminantes porque no procesan debidamente sus desechos, así lo plantea Gómez, “hay empresas que actualmente no están cumpliendo con la normatividad que se exige para el vertimiento de residuos, nosotros estamos denunciando”.

Por último, se suma a esta cadena de sucesos que generan un daño ambiental en el caudal, la falta de cultura ciudadana, que para Lenis es el principal problema, porque como resalta: “somos pocos los que luchamos y muchos los que tiran desde muebles hasta bolsas al río, no podemos seguir solos. La cultura ambiental empieza desde las familias y los colegios, necesitamos que más personas se vinculen a la causa”.

Por Sofía Carvajal

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Universidad Autónoma de Bucaramanga