por Emily Natalia Pineda
Para el año 2050, la mitad de la población mundial será miope.
El uso excesivo de dispositivos electrónicos en la infancia está provocando un incremento alarmante de los casos de miopía. El optómetra Giovanny Estupiñán, aseguró que desde la pandemia el problema visual ha aumentado un 30% a nivel mundial.
“El exceso de exposición a pantallas ha desarrollado la miopía en niños. La tecnología no es mala, pero su uso inadecuado sí genera consecuencias”, afirmó el especialista, quien recordó que se estima que para el año 2050, la mitad de la población mundial será miope.
Entre los primeros síntomas de alerta, el doctor señaló la visión borrosa a larga distancia, el dolor de cabeza frecuente y la necesidad de entrecerrar los ojos para enfocar. También recomendó a los padres estar atentos si sus hijos presentan enrojecimiento ocular o fatiga visual, ya que podrían requerir una valoración oftalmológica.
La miopía -asegura- puede prevenirse si se adoptan hábitos saludables desde la infancia. “Es fundamental limitar el tiempo frente a pantallas, fomentar las actividades al aire libre y cuidar la alimentación. Muchos niños pasan gran parte del día encerrados, sin recibir luz solar ni practicar juegos fuera de casa, lo cual afecta el desarrollo visual”.
El doctor recomendó que los menores pasen por lo menos una hora diaria al aire libre, ya sea jugando, montando bicicleta o compartiendo con otros niños.“Esto no sólo mejora su salud visual, sino también su desarrollo cognitivo y social”.
Recordó la importancia de aplicar la regla 20-20-20, que consiste en mirar a lo lejos 20 segundos cada 20 minutos de uso de pantallas. “Estas pausas permiten que el ojo descanse, cambie de enfoque y evite el cansancio visual”
El experto advirtió que durante la pandemia se dispararon los problemas visuales y que, actualmente, las cifras se mantienen altas debido a los hábitos adquiridos en ese periodo. De igual manera, señaló que la cirugías refractivas para corregir la miopía deben realizarse solo después de los 23 años, cuando el crecimiento ocular ha terminado.
“La prevención es clave. Los niños necesitan menos pantallas y más sol, más juego y más contacto con el mundo real”.





