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Los otros salones de clase donde los estudiantes aprenden y valoran la ciencia

Luis David Tejedor Flórez y Juliana Ximena Caicedo sobresalen por tener la capacidad de desarrollar proyectos químicos como el biodiesel. Ambos son estudiantes del Colegio Inem de Bucaramanga.

El semillero de investigación Biocombustibles y Energía para la Protección del Medio Ambiente (Berma), esta formando niños que se destaca por sus habilidades para desarrollar proyectos científicos y químicos y trabajar en equipo. /FOTO MARÍA CAMILA DUQUE ZULUAGA

Los psicólogos y médicos afirman que los niños tienen la capacidad de aprender más rápido que los adultos. Por esta razón hay menores que se caracterizan en diferentes áreas por su habilidad para desarrollar proyectos, mecanismos y artes. Esto no solo define su futuro, también le ayuda a formar diferentes cualidades como la disciplina, el liderazgo y el trabajo en equipo. De acuerdo con el Índice de Calidad Educativa Isce 2018, Santander es la tercera capital de Colombia con mejor educación media, seguido de Boyacá y Casanare.

Algunos colegios buscan demostrar la buena formación que manejan, participando en concursos con los respectivos proyectos que se hagan. Colegio destacado El centro académico Inem Custodio García Rovira de Bucaramanga, presta sus servicios desde 1970 y hace parte de las 47 instituciones públicas de la ciudad. Se identifica por ser el colegio más grande de la capital santandereana, además, brinda educación diversificada para que los estudiantes enfaticen y pertenezcan a la modalidad que más defina sus gustos académicos, brindan grupos de ciencia, idiomas, comunicación, música, agropecuaria, comercio, industrial y promoción social.

Luis David Tejedor Flórez y Juliana Ximena Caicedo son dos niños de 12 años del grado séptimo de este colegio, ellos aún no han elegido la modalidad a la cual quieren pertenecer, ya que esto se hace desde el grado noveno, aun así, tienen claro que desean integrar el grupo académico ciencias, pues aseguran que esto va acorde con sus gustos y habilidades.

Ellos hacen parte desde los 10 y 11 años a un semillero de investigación que ha abierto los estándares de conocimiento y les ha ayudado a sobresalir entre los 6.500 estudiantes que tiene la institución.

Donde se hacen mentes brillantes

El semillero de investigación Biocombustibles y Energía para la Protección del Medio Ambiente (Berma), es un proyecto que surgió hace quince años en el colegio Inem de Bucaramanga, como idea para proponer en un concurso de competencias científicas a nivel nacional. Este lo realizó la ministra de Educación del año 2002 a 2010, Cecilia María Vélez White.

La propuesta surgió por la preocupación debido a los efectos del cambio climático y se encontró que una fuente generadora del daño eran los combustibles automotores como el diésel y la gasolina. El objetivo era obtener un combustible parecido a los anteriores pero que no fuera finito sino renovable y además amigable con el medio ambiente.

La idea fue ganadora, lo que le abrió las puertas a este grupo de investigación y su director, Jorge Antonio García Lizarazo, docente del colegio Inem y encargado de este grupo. Ecopetrol y la Secretaría de Educación de Bucaramanga, son quienes respaldan el proyecto en el que se forman niños que desean de manera voluntaria integrar el semillero.

La secretaria de Educación de Bucaramanga, Ana Leonor Rueda Vivas, afirmó que durante esta administración se enfocaron los recursos a la infraestructura escolar. Esto ayuda a que los estudiantes tengan mejores espacios para realizar sus actividades, además laboratorios o salones de estudio donde se puedan desarrollar las ideas y potencializar las habilidades de los niños como Luis David Tejedor Flórez, que pertenece al semillero de investigación del Inem desde los 11 años, academia que ha potencializado sus fortalezas y conocimientos científicos, ya que asiste de manera continua y voluntaria con el propósito de aprender cada día más, dado que tiene sus metas claras a futuro.

“Los niños vamos adquiriendo más conocimiento y aprovechamos el tiempo libre. Me agrada aprender más cosas, entender cómo funciona el mundo y cómo funcionará en el futuro, me gustaría ser ingeniero de energía renovable, ya que es el futuro del país y del mundo”, expresó Tejedor.

La coordinadora académica del Inem, Carmen Rosa Jáuregui Villamizar, dice que para el colegio es importante crear cultura de investigación porque está demostrado a través de los egresados que han pertenecido al semillero, que los estudiantes que desarrollan este espíritu investigativo van un paso adelante en cualquiera de las profesiones que elijan, ya que desde temprana edad están desarrollando sus potencialidades e incrementando cada vez más el gusto por la investigación.

Psicólogos como Ruth Rosado afirman que los menores tienen el cerebro como una esponja. “Los niños no tienen prejuicios ni sesgos, es decir que tienen la cabeza en blanco, razón por la que aprenden todo lo que ven y se les enseña”, los adultos por el contrario al tener más trayectoria e ideas suponen y se predisponen frente a lo que puede suceder o ser en todo lo que ocurre a su alrededor.

Según lo dicho por la psicóloga, es fundamental que se les enseñe a las personas desde temprana edad, ya que de esta manera van a crecer con un conocimiento claro e irán fortaleciéndolo al pasar los años. Al llegar a la adultez, las personas tendrán una ventaja frente al tema que se aprendió desde la infancia, pues se llevan años de práctica y aprendizaje. Los infantes necesitan que al enseñarles se manejen tácticas de estimulación que les permita aprender de una manera eficaz y clara, para que así creen el gusto por lo que están haciendo.

Los 40 integrantes del semillero Berma se sienten apasionados por el proyecto de investigación en el que trabajan diferentes horas a la semana, tanto así que esperan aplicar lo que han aprendido en el futuro, logrando mejorar la calidad de ciertos productos, no solo en el país sino también a nivel mundial.

Ecopetrol es una empresa que dice creer en los integrantes de este semillero, pues conoce detalladamente y acompaña el trabajo que se hace junto con el director Jorge Antonio García Lizarazo. Estos niños al graduarse del colegio llegan a esta empresa para trabajar y aplicar en la vida real todo lo que aprendieron durante su paso en la institución.

Luis David Tejedor Flórez con 12 años de edad afirma, “me gustaría ser ingeniero de energía renovable, ya que es el futuro del país y del mundo”. /FOTO MARÍA CAMILA DUQUE ZULUAGA

Por María Camila Duque Z.

mduque413 @unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga