Inicio Bucaramanga Los pitbull, entre la estigmatización y la mala crianza

Los pitbull, entre la estigmatización y la mala crianza

La legislación los cataloga como “perros potencialmente peligrosos” (PPP). Sin embargo, dueños y animalistas insisten en que son víctimas del maltrato y los malos cuidados de los humanos.

‘Amonet’, ‘Speak’ y Yohan Romero salen a pasear por el Barrio Mutis todos los días una hora diaria para que los perros socialicen con las personas. / FOTO DANIELA GÓMEZ.

No es fácil. La mayoría de los humanos no conocen y mucho menos se informan sobre cómo relacionarse o tener un perro raza pitbull, lo que además lleva a que los amos de estos canes, en ocasiones, tengan que vivir toda clase de situaciones que terminan afectando al animal, especialmente.

Yohan Romero, dueño de ‘Amonet’ y ‘Speak’, sabe que mantener a sus amigos fieles ha sido una tarea dispendiosa, ya que, incluso, la legislación no ayuda, pues los pitbull son catalogados en el Código Nacional de Policía o Ley 1801 de 2016 como “potencialmente peligrosos”.

Sin embargo, no deja de contar su historia para que la comunidad
sea tolerante y los que deseen tener perros de esta raza, lo hagan con responsabilidad.

Cuenta que con el apoyo de algunos animalistas y aficionados que buscan erradicar distintas formas de maltrato, pues los someten a pruebas que pueden afectar la salud del animal por buscar desde remuneración económica o alimento gratis.

Una prueba difícil

Romero recuerda que al cumplir tres meses de edad ‘Amonet’ se comió unas plantas que tenían veneno y enfermó. A raíz de los polímeros que le detectaron en el organismo, la perra sufrió tres paros cardiacos. Para su fortuna, los veterinarios hicieron todo lo que estuvo en sus manos y la salvaron.

Después de este episodio, la canina quedó con un trauma: temía a las personas que se le acercaban, les ladraba y era agresiva. “Nadie quería estar con ella, fue entonces cuando tomé la decisión de ayudarla. Me convertí en un psicólogo de animales”, comenta Romero.

Compró una caminadora especial para perros, que va al ritmo del animal. ‘Amonet’ se subía en ella hasta que se cansaba, luego la sacaba a un lugar concurrido, ruidoso y con suficiente movimiento, hasta que logró acostumbrarse de nuevo a la convivencia con los humanos. “Recuperó la confianza en ella”, dice su propietario.

‘Amonet’ cumplió dos años y es orgullo para esta familia, ya que compite en exposiciones de canes de raza pura. Las medallas que conservan son muestra del esfuerzo y entrenamiento que este hombre ha trabajado con su perrita.

Tener dos pitbull es una tarea maratónica; se requiere de varias horas de entrenamiento y adaptación a lugares comunes. Además, esta es una raza que se caracteriza por la fuerza, su temperamento y habilidad para cazar. “Aprenden con facilidad y si se les enseña con técnicas, forjan el carácter”, añade Romero.

Evitar el maltrato Las “Pit Sport” son pruebas en las que participan los perros de esta raza y se realizan tanto en la capital santandereana como en Medellín y Bogotá. La finalidad es medir la fuerza que tiene el can; los obligan a tirar una carretilla con más de 100 kilos, y el que logre arrastrar el material, es el ganador. También cuenta con ocho obstáculos en los que el perro debe correr por un árbol, saltar y coger una llanta y quedar colgando, entre más tiempo dure en el aire sin soltar el neumático, ganan.

De acuerdo con el ambientalista de Bucaramanga, Orlando Beltrán Quesada, los perros sufren impactos a nivel de los riñones y las lesiones pueden ser incurables. Por esto, con propietarios como Yohan Romero, han emprendido campañas para evitar este tipo de prácticas. Lo ideal, según Beltrán, es que sean entrenados y que el animal responda a los estímulos naturales que se desarrollan con los debidos cuidados.

Cuidados físicos

Desde hace seis años Edinson León cría canes de esta raza. Bajo su cuidado están ‘Mike’ y ‘Luciana’. Asegura que “la gente se cree César Millán (reconocido entrenador de perros)”, los sacan sin bozal y correa “porque quieren que el perro vaya al lado, se creen adiestradores, pero eso es una gran equivocación; los perros bajo cualquier estimulo pueden atacar, está en sus genes”, comenta León.

Así mismo, Beltrán Quesada comenta que “los perros potencialmente peligrosos no existen”, que es un término que se acuñó legalmente para “tapar el daño que les hacen las personas irresponsables que desconocen los cuidados de estas y otras razas”.

Añade que bajo este término también están los perros de raza Pastor Alemán, Rottweiler, Doberman y otros, pero esto ocurre porque “no se tiene control a los criaderos de animales. Lo que deben hacer antes de comprar o adoptar un perro de estas razas es estudiar e investigar a profundidad para que no se tenga ningún inconveniente”.

‘Mike’ y ‘Luciana’ son perros de raza Pitbull alimentados solo con una mezcla de carnes, verduras y cereales que prepara su dueño, Edinson León. / FOTO DANIELA GÓMEZ

American Pit Bull Terrier

Con el objetivo de encontrar un perro más pequeño que pudiese participar en peleas clandestinas y que, así mismo, fuera ágil, fuerte y de contextura atlética, aficionados ingleses decidieron hacer un cruce entre las razas Bulldog y Terrier para luego trasladarlos a Estados Unidos, país donde siguieron haciendo esta práctica, dando origen a la raza American Pit Bull Terrier, más conocida como pitbull.

Y aunque actualmente ya no se usen como perros de pelea sino como mascota doméstica, en Colombia se siguen considerando “potencialmente peligrosos” según el artículo 126 del Código de Policía Nacional o Ley 1801 de 2016. Es por ello, que en el artículo 117 establece que “los ejemplares caninos deberán ir sujetos por medio de traílla y, en el caso de los caninos potencialmente peligrosos, además irán provistos de bozal y el correspondiente permiso, de conformidad con la ley”.

Por Daniela Victoria Gómez L.
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Universidad Autónoma de Bucaramanga