Por: Sarid Rodríguez |  Srodriguez520@unab.edu.co

Muchas personas anhelan el “sueño americano”, la oportunidad de emigrar a Estados Unidos en busca de una mejor calidad de vida. Sin embargo, muy pocas lo hacen motivadas por una pasión que exige compromiso y disciplina, como lo es el deporte.

María Sofía Pérez Mendoza, de 18 años, es una de esas jóvenes que desde niña exploró distintas disciplinas deportivas, desde el taekwondo hasta el fútbol. Con el tiempo descubrió una que se convirtió en su verdadera vocación y a la que decidió entregarse en cuerpo y alma. Gracias a su esfuerzo y dedicación, ha competido en importantes equipos tanto en Colombia como en el extranjero. Hoy, lejos de Bucaramanga, la ciudad donde nació, sigue consolidando su carrera en Estados Unidos.

Además de ser deportista, María estudia Kinesiología en la universidad de Parkland College, en Illinois, una rama de la salud que se enfoca en el estudio del cuerpo humano para tratar, y prevenir problemas de movilidad y función física. 

Pero antes de abordar su presente lleno de éxitos hay que conocer su pasado. Ella creció en los pueblos de Matanza y Cáchira, en Santander, donde su acercamiento al baloncesto comenzó acompañando a su hermana mayor a los entrenamientos, y poco a poco le fue agarrando cariño a este deporte. Sin embargo, las prácticas empezaron a volverse cada vez menos frecuentes hasta que finalmente dejaron de haber entrenadores en esas zonas rurales. Ante la ausencia constante de guía profesional, ella y su hermana decidieron que la práctica empírica sería su mejor aliada para seguir mejorando. Más adelante, cuando decidieron tomarse el deporte con mayor seriedad, empezaron a viajar hasta Rionegro cada quince días para recibir orientación profesional que les ayudara a perfeccionar su juego.

«Cada vez que mi hermana tenía entrenamiento, yo la acompañaba porque quería saber de qué se trataba. Agarraba un balón a un costado de la cancha y empezaba a jugar. Poco a poco me fui interesando más, especialmente cuando veía los partidos de la NBA en la televisión… entrenar nunca fue un impedimento, siempre fue un momento para mejorar y disfrutar en familia.» 

Su trayectoria en ligas mayores comenzó a formarse en el Club Esbario de Rionegro, donde comenzó en la categoría Sub-12 y ha logrado mantenerse en la selección Santander hasta la actualidad. Con su equipo ha sido campeona en varias competencias y formó parte de la categoría de mayores que participó en los Juegos Nacionales de 2023. En el 2022, integró el seleccionado nacional Colombia Sub-15 con el que alcanzó el subcampeonato sudamericano y desde entonces ha seguido en las categorías Sub-16, Sub-17 y Sub-18 hasta su último torneo en 2024. Su talento la llevó al territorio norteamericano, donde jugó para la Central Pointe Christian Academy durante 2024 y parte de 2025, y en la actualidad integra el equipo de su universidad.

Esta deportista ha vivido momentos de gloria, pero también ha tenido que superar grandes retos y obstáculos. Entre sus torneos más memorables, recuerda con cariño su primera convocatoria a la selección Colombia en 2022, durante el Campeonato Sudamericano Femenino Sub-17 realizado en Chile.

«Aunque me sentí nerviosa, pude realizar un muy buen papel. El partido que más me gustó fue contra Brasil, donde hice 24 puntos. En ese momento no sentí nervios, solo la convicción de que debíamos ganar. Pensaba en los entrenamientos previos y eso me ayudó a estar concentrada. Poder integrar el quinteto ideal del torneo fue algo fuera de serie; estaba feliz, pero también en shock.»

Otra cualidad destacable es su resiliencia frente al dolor y las dificultades físicas, esto se ve evidenciado en la clasificación a los Juegos Nacionales de la Juventud representando a su departamento, un torneo en el que compitió mientras lidiaba con una fractura en el pie, un dolor que logró soportar gracias a una increíble fuerza mental.

«Cada vez que entraba a la cancha pensaba ‘el dolor es mental, no hay dolor’. Corría, anotaba y defendía, intentando olvidar el dolor. En el último partido el dolor ya era insoportable, pero con el apoyo de mi equipo y cuerpo técnico seguí luchando. Fue la última batalla y, gracias a Dios, logramos ganar y quedar campeonas. Sentí mucho orgullo, especialmente porque había personas que no creían en nosotras.”

A pesar de todo lo que ha conseguido, no se conforma y sueña en grande. Se imagina jugando en ligas profesionales, viajando por el mundo para disputar torneos y manteniéndose siempre presente en la selección Colombia de mayores. Habla de sus metas con la misma pasión con la que entrena y, cuando le preguntan qué consejo daría, no duda en responder: 

“Más allá de luchar por los sueños y no rendirse, se debe salir de la zona de confort, buscar siempre mejorar, disfrutar el proceso y amar el deporte con todo el corazón. De los pequeños detalles se aprende y ahí es donde se marca la diferencia. Mantenerse humilde y agradecido con quienes nos apoyan cuando las cosas se ponen difíciles.”

La selección femenina de baloncesto de Santander durante el clasificatorio a los I Juegos Nacionales Juveniles. En la imagen, María Sofía (jugadora número 8) posa junto a su equipo tras lograr el tercer lugar.

La selección Colombia femenina U17 durante el Premundial de baloncesto realizado en Bucaramanga. En la imagen, Pérez celebró junto a sus compañeras su participación en este certamen internacional.

María durante el Campamento Sin Fronteras, un evento internacional que reúne a los mejores talentos juveniles del baloncesto por continentes. Fue seleccionada en dos ocasiones, destacando en la primera con el premio a la mejor lanzadora de tres puntos.