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Mabel Susana Martínez, orgullo socorrano

La santandereana, campeona de los juegos Centroamericanos y del Caribe le regala una nueva gloria a Colombia con su participación en la selección femenina de baloncesto, luego de 10 años sin obtener una medalla de oro: una historia de esfuerzo detrás de un triunfo.

Tito Martínez, Mabel Martinez, Mabel Coronado y Oscar Martinez luego de la victoria contra Cuba en la final de los Juegos Centroa-mericanos y del Caribe 2018. /FOTO SUMINISTRADA

El baloncesto femenino en Colombia escribió una nueva página de gloria al derrotar a la selección cubana, diez veces campeona de los juegos Centroamericanos y del Caribe, en la ciudad de Barranquilla el pasado 24 de julio.

El equipo colombiano formado por 12 soñadoras llegó en búsqueda de un mismo objetivo; regalarle a Colombia una anhelada pero predecible medalla de oro, por la que junto a su entrenador trabajaron años en la estrategia para atacar fulminantes el tablero contrario pero defender el propio cautelosamente.

El coliseo ‘Elías Chegwin’ de la ciudad de Barranquilla fue testigo del suceso en el que el tiempo y la preparación de sus rivales, que demostraron  por qué ostentaban tantos títulos, eran sus mayores retos. La preparación de ambos equipos fue tan semejante que en el tiempo extra el marcador aún era 58– 64, pero en un último esfuerzo de las jugadoras el partido terminó 65 – 67 catalogándose como el campeón. Colombia se llevó 79 oros, 93 platas y 97 bronces superando la cuenta conquistada hace cuatro años en Veracruz-2014, cuando el Equipo Colombia se quedó con 70 oros, 75 platas y 78 bronces.

El público estremeció en las graderías, las jugadoras corrieron a la cancha, entre lágrimas de felicidad, gritos, abrazos y una enorme sonrisa que evidenciaba en su rostro el deber cumplido de regalarle a Colombia una nueva gloria tras tantos años de derrota.  Mabel Susana Martínez, la “10” colombiana concentró toda la atención de los asistentes por su apta demostración de representar dignamente a una selección nacional. Entre la euforia del triunfo, en un acto de humildad, mira a su público a quienes dedica esta victoria. Con los ojos aguados y el corazón a reventar corre hacia su familia; sus padres Mabel Coronado, Tito Martínez y su hermano Óscar Martínez Coronado quienes la abrazan con la fuerza equivalente al esfuerzo que la llevó a ser campeona.  “Lo primero que hicimos fue abrazarnos como si nos estuviéramos dando el feliz año, entre las familias de las jugadoras, salimos sin voz. Me siento orgulloso de ella, por toda la berraquera que ha tenido para afrontar las situaciones y llegar a donde esta”, expresó Oscar.

Su historia

Mabel Susana Martínez Coronado es una santandereana nacida el 28 de octubre de 1986, en El  Socorro, un ‘terruño’ que José Alejandro Morales denominara “El pueblito viejo”, adornado por su lunita consentida y sus calles pequeñitas que Mabel Susana caminó durante su infancia. Un pueblo con un poco menos de 35.000 habitantes, en el que sus habitantes aún despiertan con el usual sonido de las campanas de la basílica menor Nuestra Señora del Socorro, donde la gente “no se arruga”, en el que se ha cosechado grandes prototipos de hombres y mujeres ejemplares para el país.

En este lugar Mabel Susana realizó sus estudios y a los 11 años, gracias a sus clases de educación física se inició en el baloncesto. Un deporte nuevo para ella, que asumió como pasión, pero jamás pensando en que este le daría tantas glorias y se convertiría en el instrumento que la haría un orgullo socorrano. “Lo tomé como un reto porque era la más pequeña del grupo y quería estar al nivel de las más grandes”, contó Mabel.

Jorge Alirio Villamizar fue uno de los primeros entrenadores que tuvo cuando decidió iniciar este deporte. Él ha sido testigo de todo el crecimiento a nivel profesional y personal que la llevaron a verse como el ejemplo vivo de alguien con empuje y ganas de salir adelante.

En el año 2012 fue homenajeada en su pueblo natal por el Club Young People bajo la dirección del Profesor Ricardo Pinzón como ‘La deportista socorrana del año’, especialmente por su participación en los Juegos Panamericanos y el Preolímpico con la Selección Colombia de Baloncesto.

Mabel Martínez actualmente reside en Argentina y hace parte del Club Ameghino de Córdoba, don-de se dedica de lleno al deporte. /FOTO SUMINISTRADA

Camino a un sueño

Cuando estaba pequeña una de sus pasiones era el fútbol, por las tardes salía a jugar con sus primos y amigos, pero nunca tuvo como primera opción practicar el baloncesto  “A ella le gustaba el fútbol, todo lo que tuviera que ver con patear un balón, casi no le llamaba la atención el básquet”, cuenta su hermano menor Oscar; pues en su casa siempre se les inculcó el gusto por practicar un deporte y fue en el Colegio Universitario del Socorro, cuando ella inició  el bachillerato, donde hizo sus primeros acercamientos gracias a sus clases de educación física donde poco a poco se dio a conocer y se fue convirtiendo en el trampolín para llegar a la selección Santander y años más tarde a la selección Colombia.

Al graduarse del colegio, ya haciendo introductorio en la Universidad industrial de Santander, se fue a jugar un campeonato en Tunja y luego de perder un partido con su equipo pero gracias a su modo de juego tan particular siendo la más atrevida y apasionada al finalizar, le ofrecieron una beca para estudiar en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte en Cali. “Tenía 16 años y debía decidir entre una profesión o ser deportista, me fui por lo que realmente me apasionaba, el deporte y mil veces lo volvería a escoger”, afirma Mabel.

Así fue como, a su corta edad, decidió iniciar una vida en la capital vallecaucana, con sentimientos encontrados, nervios y ganas de comerse el mundo, en una ciudad desconocida y una cultura diferente. Sus padres y sus tías Julia y Flor Martínez fueron pieza fundamental como soporte moral y económico.

De esta manera Mabel Susana, una socorrana de 1,78 cm de estatura, de talante sencillo y alegre, como la describen sus amigos, estudió su carrera profesional en deporte cumpliendo sus sueños.

Actualmente es selección Colombia y el pasado viernes 8 de Junio fue llamada por un equipo argentino para potenciar su nómina de liga nacional y formalizar su contratación con las Leonas de Ameghino, uno de los más reconocidos equipos de basquetbol en este país, para la disputa de la liga femenina. Actualmente juega de alero, en la selección es la “10” y es todo un ejemplo de que los sueños con sacrificio se pueden cumplir y que cada esfuerzo, al final, vale la pena.

Por Valentina Tíjaro Bustos

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Universidad Autónoma de Bucaramanga