Inicio Bucaramanga Más allá de la estigmatización y del término “venecas”

Más allá de la estigmatización y del término “venecas”

Las mujeres migrantes llegan a tierras santandereanas buscando un futuro mejor para ellas y sus familias. Dos historias de vida que vale la pena conocer y acoger.

Ensayo del Coro de la Fundación Filarmónica de Santander. /FOTO K SOLANO

Por primera vez la chelista Liliana Alexander González, de 34 años, directora de la Filarmónica de Santander  entra a Colombia, toma la iniciativa de buscar un nuevo rumbo para que su vida cambie, sale de su ciudad natal, Caracas, para dirigirse a la capital santandereana, en busca de un trabajo que tenía todos los matices de una aventura.

Su objetivo era destacarse y poder demostrar independencia y carácter, es por esto que a los 34 años decide compartir sus conocimientos en el país vecino, Colombia.

Se escuchan notas musicales, jóvenes cantando cada vez más fuerte, todo indica que el sonido viene de un cuarto, al entrar el sonido aumenta. Es el lugar de trabajo de Liliana González, una profesora de dirección de orquesta, coro y cantalista. Situada en la ciudad de Bucaramanga y siendo la actual directora de la filarmónica de Santander, una venezolana que a pesar de la fuerte situación de su país, se encuentra contribuyendo a la capital Santandereana.  

Desde los 12 años decide iniciar en el mundo de la música, sus frutos dieron apertura en la escuela de música Federico Villena, situada en Maracay-Venezuela. Allí le entregó 13 años de su vida donde se enfocó en el solfeo, canto, guitarra y armonía. Claramente su juventud giraba en torno de conciertos de música clásica, sus amigos le repetían con ansiedad que ella estaba perdiendo el tiempo, la invitaban sin cesar a discotecas y bares. Siempre les contestaba la mismo “lo más importante para mí es la música”, afirma.

Todo cambio cuando se le abrieron las puertas de Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e infantiles de Venezuela (Fundación Musical Simón Bolívar). En ese lugar ella logra codearse con  distintos músicos bastante importantes e influyentes para ella. Su principal objetivo era salir siendo una directora de orquesta.

Andryella Zayicet Hidalgo Gutiérrez. / FOTO SUMINISTRADA

Saliendo de un concierto y charlando con sus colegas se da cuenta que la noche se torna silenciosa, el tiempo se detiene, las personas se enfocan en su cuerpo, es un coche el que posee de frente y no tiene intenciones de frenar. Se escucha un fuerte impacto, es el cuerpo de Liliana estampándose contra el capo del carro, cae inconsciente en el asfalto, mientras que el conductor del coche prende huida. Su codo izquierdo queda destruido, en medio de los gritos de las personas se da cuenta que su meta de llegar a ser una cantante lírica y chelista profesional se desmorona.

Tres largos años dura el proceso de recuperación de Liliana, tres años en donde sus sueños se desvanecieron de frente, tres años perdidos. En medio de la melancolía, ella se da cuenta que tiene que seguir con su pasión.

La ciudad tiene venecas, pero de las buenas, profesionales y con mucho que aportar, venezolanas que le ponen el alma.

“Venecas de las buenas”

Mientras que el país vecino reforma su economía, muchos citadinos se ven obligados abandonar su familia e irse, jóvenes dejan las universidades por encontrar mejores rumbos. Andryella Zayicet Hidalgo Gutierrez (20 años) es una de ellas, decide dejar su país por la difícil situación económica y siguiendo las ideas de su novio llega a Bucaramanga.

Obligada a dejar sus estudios de mención de diversas materias, pierde la oportunidad de salir a ejercer la docencia, por tratar de buscar una económica mejor para ella y su familia. Especialmente su hermano de 13 años, el sufre de epilepsia, claro está que su medicina es de un alto costo, Andryella se toma esa responsabilidad y se abalanza en la aventura de viajar a Colombia para cubrir esos gastos.

Todo estaba planeado, su novio meses atrás ya había visitado la ciudad bonita, la posibilidad de establecerse se agrandaba. Cuando fue el momento de partir, se dificulto mucho para ella, ya que estaba dejando atrás sus raíces, pero los meses pasaban y el principal foco era sobrevivir y conseguir comida, así que se lanzó sin mirar atrás.

Liliana González. /FOTO KEILLER MANUEL SOLANO

Adaptarse no fue fácil, la xenofobia de los colombianos cada vez era más notoria, sus burlas y comentarios afectaron su entorno, mientras que para la mayoría solo eran chistes y juegos, para ella era frustacion y enojo. “Soy veneca, pero de las buenas”, afirma Andryella Zayicet.

Con lágrimas en los ojos, decide abrir su corazón y alzar su voz, quiere que su opinión resalte y salga a la luz, quiere que la escuchen sin ningún filtro. Desahogarse es su objetivo.

“En parte puedo lograr a entender en tal caso, pues nosotros mismos hemos estado cometiendo ciertas acciones que no son las mejores para el país que nos recibe, pero también los colombianos tienen que entender que “no todos somos iguales” y que algunos vinimos fue para conseguir un mejor futuro para nosotros y nuestra familia, buscando un apoyo, una mano ayuda, que gracias a dios yo la he encontrado (cosa que no todos corren con esa suerte). Al principio no fue fácil, empecé trabajando en un restaurante haciendo “de todo un poco” ( desde repartir volantes, hasta lavar la loza) a pesar de que eran unas jornadas súper fuertes, más fuerte eran mis ganas de seguir adelante. Por cuestiones de economía tuve que dejar ese trabajo y seguir en la búsqueda, donde con la gratificante oportunidad que se me presentó en una boutique muy elegante y de buena presencia. Entre entrevistas y pidiéndole a dios que me dejaran, fui elegida entre varias y pues ya hasta ahora llevo 9 meses trabajando allí, donde he aprendido muchísimas cosas y he tenido una experiencia inolvidable. Este mensaje va para todas esos hijos, esposos, padres, madres que tuvieron que elegir irse de su tierra en búsqueda de una mejor calidad de vida… ¡SIGAN ADELANTE! ¡TODO VA A VALE LA PENA!” dijo Andryella Zayicet Hidalgo Gutierrez.

Por: Keiller Manuel Solano Matamoros

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Universidad Autónoma de Bucaramanga