Imagen del rodaje de “Monos” en el departamento de Antioquia, Colombia. / FOTO TOMADA DE INTERNET

Por René Palomino Rodríguez* / [email protected]

El filme colombiano ‘Monos’ ha tenido un recorrido importante en los festivales del mundo. Obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival de cine independiente de Sundance (Estados Unidos), luego pasó por el Festival Internacional de Cine de Berlín o Berlinale (Berlín), y el estreno nacional fue en el pasado Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, Ficci. En estos últimos la película fue aclamada por la crítica y el público. Es una cinta que se espera con expectativa porque promete ser una de las grandes producciones nacionales de este año.

Es dirigida por Alejandro Landes, nacido en Brasil, hijo de ecuatoriano y de madre colombiana, quien manifiesta que sus raíces están en Colombia. Lo que se evidencia en sus dos largometrajes es que en ambos abordan historias acerca de nuestro país: el primero fue ‘Porfirio’ a partir de hechos reales en la vida de
Porfirio Ramírez (protagonista del filme), que fue herido en una operación policial que lo dejó paralizado. Esperando una compensación económica que nunca llega, decide secuestrar un avión para demandar una cita con el presidente de Colombia y de esta forma exigir ayuda con su caso.

El segundo largometraje es ‘Monos’, que se plantea como una utopía: en un espacio natural, sin referencia de tiempo, un grupo de adolescentes lo habitan sin la presencia de adultos, pero pronto el espectador se dará cuenta que ese lugar de aparente libertad y juego, se torna tenso y distópico. Los jóvenes pertenecen a un grupo armado y deben custodiar a una extranjera cautiva y a una vaca llamada Shakira. La historia se rodó cerca a la ribera del río Samaná, en Antioquia, su director vivió la hostilidad de la selva, padeció apendicitis y tuvo que ser sacado en una camilla improvisada al hospital más cercano. Según dicen, al ver las condiciones del centro de salud, milagrosamente mejoró.

Similar al proceso de películas como ‘Ciudad de Dios’, en esta participan actores profesionales y no actores, la mujer extranjera en cautiverio es interpretada por Julianne Nicholson (‘Black Mass: Estrictamente criminal’ y ‘Yo, Tonya’) y dentro de los jóvenes está Moisés Arias (‘Los reyes del verano’ y ‘El juego de znder’), actores experimentados, el resto del reparto se completó con actores como JorgeRomán, Laura Castrillón, Deibi Rueda, Paul Cubides, Karen Quintero, Sofía Buenaventura, Wilson Salazar, Julian Giraldo y Sneider Castro, quienes no tenían una formación profesional.

A partir de un grupo de 30 muchachos se hizo un trabajo de campo. En un lugar similar al del rodaje se entrenaron en actuación, improvisación, y técnicas militares, en esta especie de campamento de juegos, que duró varias semanas, se escogieron a los participantes en la cinta. En la convivencia, Landes reescribía la película. Más que la idea de director de cine, le gusta la expresión inglesa film maker (hacedor de cine), y deja que la espontaneidad que brota de estos personajes permee el relato, una especie de juego entre la realidad y la ficción que ha estado presente en toda su obra. Desde su primer documental ‘Cocalero’,
sobre el ascenso del presidente Evo Morales en Bolivia, y luego con ‘Porfirio’, en donde el protagonista es el mismo personaje que la inspira, Landes ha tratado de construir un cine que no sea fácilmente clasificable, que esté en una especie de indefinición, en donde el espectador se incomode y se pregunte por la frontera entre la realidad y la ficción, porque en sus palabras, la actitud del espectador frente a las clasificaciones, es decir frente a un filme documental o de ficción, es diferente. En el documental se da por sentado que todo es real, en la ficción está más atento a ver qué le proponen en ese juego dramatúrgico.

*Docente del programa de Artes Audiovisuales de la Unab

Universidad Autónoma de Bucaramanga