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No siempre la cabra tira pa’l monte

Luz Esther Quiñónez es la fundadora de 'Delicias La Nubiana Cepitá', una fábrica de chorizos de carne de cabro, cuya receta incluye laurel, tomillo y orégano. Actualmente brinda empleo a cuatro personas, y espera contar con diez.

Luz Esther decidió innovar con sus productos con el fin de atraer a turistas a Cepitá para que se conozca la gastronomía santandereana y además, se de a conocer la riqueza de paisajes como el Cañón del Chicamocha. / FOTOS CARLOS ALBERTO BERMÚDEZ

Como si tratara de cabras saltando por los riscos del Cañón del Chicamocha, descendimos en motocicleta los 12 kilómetros que separan la carretera principal de Cepitá. Bajamos durante 35 minutos por lo más empinado de la montaña, en cada curva se veía lo profundo del imponente cañón, parecía que el velocípedo fuera a seguir derecho como si se tratara de un parapente, de esos que se ven por los alrededores.

Faltando un kilómetro comienzan a verse las primeras construcciones, un antiguo puente de hierro y concreto sobre el río Chicamocha da la bienvenida, desemboca en una calle larga que tiene un portal desde donde se ve el parque principal y las montañas que parecen hechas de papel periódico arrugado, como las que hacen las mamás en el pesebre.

Es mediodía del sábado y no se ven muchas personas en la calle; el viento sopla suavemente y agita las hojas de las dos ceibas centenarias que vigilan el municipio desde el parque principal. En una esquina se aprecia a una mujer de estatura mediana, unos 50 años de edad, pelo sujetado con una banda elástica, camisa rosada, pantalón estampado y una tímida sonrisa. Es Luz Esther Quiñónez, que nos saluda diciendo con la voz firme que caracteriza a las mujeres santandereanas: “Bienvenidos a Cepitá”.


Cepitá es un muni-cipio que se ubica en medio de este paisaje, sobre la vía que comunica a Bucaramanga con San Gil. / FOTO CARLOS ALBERTO BERMÚDEZ

¿Cuál es la receta?

Aunque el plato típico de Santander es el cabrito (cabro) asado, a la plancha o sudado, y la famosa pepitoria hecha con sangre y víceras de este animal, Luz Esther se atrevió a innovar, comenzó a elaborar chorizos con esta carne y así nació la fábrica ‘Delicias La Nubiana Cepitá’.

“Hace casi 14 años, cuando estaba estudiando en el Sena (Ser- vicio Nacional de Aprendizaje) y me di cuenta que aquí no había nada que ofrecerles a los turistas. Comenzaron a construir el Parque Nacional del Chicamocha (Panachi) y empezó a bajar más gente a Cepitá, entonces vi en los chorizos una fuente de trabajo para mi y mi familia”, narra esta emprendedora.

La fábrica de chorizos y embutidos ‘Delicias La Nubiana Cepitá’ lleva su nombre en honor a una raza de cabra que se da en las montañas santandereanas, la Anglo Nubian, originaria de Gran Bretaña, por un cruce de animales

provenientes de la región de Nubia (noreste de África) y Suiza, con especies nativas inglesas. Es un animal de uso múltiple, útil para la producción de carne, leche y piel”, como lo reseña el portal especializado Zootecnia y Veterinaria es mi pasión.

Los chorizos tienen poca grasa, excelente sabor y adobo moderado de especias (laurel, tomillo, orégano y otros). “Son saludables, se pueden consumir a cualquier hora, asados o en jugo de naranja y hasta en guarapo”, según los promociona Quiñónez.

Con mucho esfuerzo consiguió el molino, la batea, la maquina de empacar; adecuó con las mejores condiciones sanitarias dos cuartos de su casa, y comenzó a trabajar. Hoy día genera cuatro empleos y la meta es llegar a ocho o más. Produce 1.500 chorizos a la semana, y espera producir 10.500 en el mismo lapso.

Y añade que necesitan muchas cosas para poder crecer, pero “con la ayuda de Dios lo vamos a lograr”. Agrega que es importante conseguir una máquina grande, ampliar el área de trabajo, más capacitación, pero esto se logra poco a poco.

“Mi nuera Mery está encargada de la parte comercial. Logró que Snacks los distribuyera y ahora las ‘Delicias La Nubiana Cepitá’ están en la Mesa de los Santos, San Vicente de Chucurí, el área metropolitana de Bucaramanga, San Gil y frente al restaurante El Viejo Chiflas”, explica Quiñónez.

/FOTO CARLOS ALBERTO BERMÚDEZ

Además produce carne para hamburguesa, longaniza y capón; los comensales aseguran que “todos los productos que hace la señora Luz son deliciosos, y lo mejor es que uno sabe que son hechos con los mejores productos”, asegura Ramiro Alberto Ariza, vecino de esta empresa.

Desde que comenzó a funcionar el negocio, su propietaria la registró en la Cámara de Comercio y cada año renueva la matrícula mercantil. “Trabajamos con las buenas prácticas de manufactura (guantes, tapabocas y gorros) para garantizar un producto totalmente de calidad”, comenta.

La iniciativa fue incluida en el proyecto “Comunicación a 30 grados, territorios sostenibles’, de estudiantes de Marketing y Negocios internacionales de las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), y el cual busca incentivar el turismo por medio de la gastronomía en dicho municipio. “Para tener éxito, primero que todo hay que contar con Dios y la Virgen. En segundo lugar, hacer las cosas bien, y prepararse mucho. Comencé a estudiar a los 40 años y en ese momento cambio mi vida”, mensaje de la empresaria a las nuevas generaciones.

Carlos Alberto Bermúdez* /[email protected]
*Comunicador Social egresado del Programa de Comunicación Social de la Unab.

Universidad Autónoma de Bucaramanga