Norte de Santander, entre la guerra y el abandono estatal

Por María Angélica Uribe / muribe258@unab.edu.co

En la noche del miércoles 19 y la madrugada del 20 de febrero, cinco explosivos sacudieron a Cúcuta y Villa del rosario. Los ataques, atribuidos a grupos armados, afectaron el peaje La Prada, estaciones de Policía y un CAI.

El miércoles 19 de febrero en la noche, Zarick Rey, estudiante de enfermería, estaba en su casa en Villa del Rosario haciendo tareas cuando escuchó un estruendo. Su primera impresión fue que alguien había pateado la puerta de metal, pero al asomarse, vio a sus vecinos saliendo alarmados. Afuera, el ejército patrullaba las calles y un helicóptero sobrevolaba su casa. La tensión aumentó cuando su hermano, jefe de enfermería del hospital del municipio, recibió mensajes en su grupo de trabajo: habían atacado el peaje y el CAI. Entonces, comenzaron los tiros. “Cuando empezamos a escuchar los disparos, nos fuimos a la casa de mi hermano que es de dos pisos y nos quedamos en el primero por si caía una bala perdida”, cuenta. En total, fueron seis explosiones.

Peaje de Villa del Rosario fue destruido en atentado/ Foto extraída de: Caracol Radio

Lo que vivió esa noche fue parte de una oleada de violencia que ha sacudido por años al Norte de Santander, este departamento ha sido blanco de múltiples ataques guerrilleros en lo que va del año. El conflicto armado en Colombia ha convertido esta región en un escenario de miedo y desolación. El 16 de enero de 2025, un enfrentamiento entre el ELN y las disidencias del Frente 33 de las FARC dejaron 56 muertos, marcando uno de los episodios recientes más sangrientos.

La violencia no da tregua. El 19 y 20 de febrero, Cúcuta y su área metropolitana fueron sacudidas por cinco explosiones en puntos estratégicos: el peaje La Prada, que conecta con el puente fronterizo Simón Bolívar; la estación de Policía y el CAI de Villa Antigua, en el municipio de Villa del Rosario.

¿Y los diálogos de paz?

Ante esa situación, los acuerdos de paz con el ELN han quedado en pausa, debido a que el presidente Gustavo Petro decidió interrumpirlos hace un mes tras los ataques de este grupo armado.

A pesar de esto, el Gobierno no ha cerrado por completo la puerta al diálogo. El alto comisionado para la Paz, Otty Patiño, afirmó que las conversaciones están suspendidas, pero no descartó la posibilidad de reanudarlas. Angiee Méndez, Politóloga comenta: “El proceso de paz con el ELN ha sido complejo y lento. Uno de los principales obstáculos es la falta de una verdadera voluntad de paz por parte del grupo”. En lugar de buscar una negociación equitativa, han impulsado demandas para la impunidad total de sus crímenes.

Los diálogos fueron criticados porque se centraron en escuchar sus exigencias, con la amenaza implícita de un aumento de la violencia si estas no eran aceptadas. De igual forma, comenta que otro factor clave es el poder territorial que el ELN ha acumulado en zonas clave. El control sobre corredores estratégicos y economías ilícitas les otorga autonomía operativa, lo que les permite seguir negociando en condiciones favorables para ellos.

En este contexto, el desafío del gobierno no solo es contrarrestar su expansión, sino evaluar hasta qué punto está dispuesto a ceder en las negociaciones con tal de lograr su desmovilización e integración a la sociedad civil.

Tras el enfrentamiento del 16 de enero en el Catatumbo, unas 40.000 personas huyeron, muchas de ellas a Cúcuta buscando refugio. Pero ahora, con los recientes atentados y explosiones, los cucuteños también sienten que no están a salvo y muchos piensan en irse, temiendo que la violencia no tenga límites. Juan Diego Zanna, ciudadano de Cúcuta afirma que: “Los comentarios sobre dejar la ciudad aún siguen presentes, pero a veces la gente no tiene la capacidad económica para un cambio así de drástico”.

Un gobierno Fantasma

Algunos ciudadanos afirman que la presidencia le presta más atención a asuntos internacionales que a las necesidades locales. Andrés Rey, residente en la ciudad de Cúcuta expresó: «Nos sentimos desprotegidos. Al gobierno le interesa más la política en otros países que en Cúcuta. Hemos hecho llamados, tratamos de hacernos oír, pero simplemente nos dejan de lado. Entonces, ¿qué otra cosa tiene que pasar para que nos presten atención?, ¿hasta qué punto hay que llegar?“.

ataques en Villa del Rosario, cerca a Cúcuta. / Foto extraída de redes sociales

Gustavo Petro, entre agosto de 2022 y octubre de 2024, ha hecho 40 viajes al exterior, lo que implicó un gasto de más de $7.870 millones. El 22 de enero de 2025, el Presidente de Colombia visitó Haití con el objetivo de fortalecer las relaciones bilaterales y la cooperación en áreas como comercio, educación y seguridad. Mientras Petro visitaba Haití, Colombia atravesaba una crisis interna en el Catatumbo. Sin embargo, hasta el momento no ha anunciado medidas concretas ni ha dado declaraciones claras sobre cómo abordará la crisis en la región.

El ELN no solo ha fortalecido su dominio territorial, sino que también ha aprovechado el vacío institucional para imponer su propia autoridad, regulando la vida de los habitantes y limitando su movilidad. La ausencia de una estrategia efectiva de prevención ha generado la percepción de que el gobierno solo responde ante los hechos consumados, sin una acción estructural que frene la expansión del grupo armado.