Inicio Cine Ovación infinita para «Todo comenzó por el fin» de Luis Ospina en...

Ovación infinita para «Todo comenzó por el fin» de Luis Ospina en el reciente Ficci 56

Luis Ospina, junto a José Luis Guerin, su amigo y colega, quien también presentó su última película La academia de las musas en el Ficci 56, durante el conversatorio alrededor de la última película de Ospina, Todo comenzó por el fin. /FOTO RENÉ PALOMINO
En el marco del 56 Festival de cine de Cartagena de Indias, se rindió un tributo al director caleño Luis Ospina, se programó una breve retrospectiva de su obra y de otras películas que lo influenciaron en su carrera, entre ellas, Retorno al pasado, de Jacques Tourneur, que para Ospina es la mejor película de cine negro de todos los tiempos. Pero la película más esperada fue Todo comenzó por el fin, que se estrenó en el pasado Festival de Cine de Toronto (Tiff), y ahora se estrenaba en Colombia, la proyección fue el sábado 5 de marzo en el teatro Adolfo Mejía (TAM) en la ciudad amurallada, inició a las 5 de la tarde y Luis Ospina dijo unas palabras al inicio: “seré breve porque voy a robarles tres horas y media de su tiempo”.
En efecto, la película documental tiene una duración de 208 minutos, y da cuenta del grupo de Cali, mejor conocido como “Caliwood”, grupo de amigos y cinéfilos que durante los años 70 y 80 produjeron varias obras, que con el tiempo se convirtieron en películas de culto de la cinematografía nacional, entre ellas, Agarrando pueblo, La mansión de la araucaima y Pura sangre.
El director que no cree mucho en el guion para el documental, sino que este tipo de películas se construyen en la sala de montaje, contaba con 36 horas de grabación en video Hi8 que Eduardo Carvajal, el foto fija de “Caliwood”, había grabado sin ninguna intención, filmaba las rumbas, los ensayos, los rodajes, lo público, lo privado y lo prohibido de este grupo de creadores.
Este material era un archivo importante para la película, y el rodaje contemplaba nuevos registros y conversaciones del grupo de Cali, pero en la primera semana de grabación a Luis Ospina le diagnostican un cáncer.
El proceso de la película, entonces, que inicialmente tomaría uno o dos años, abarcó un poco más de tres años, y en ella el tema de la muerte, que era cercano ya a dos de los protagonistas desaparecidos, Carlos Mayolo y Andrés Caicedo, cambió la perspectiva de su autor. En palabras de José Luis Guerin, el director español, quien dialogó con Ospina en el Ficci, afirmó que el director colombiano se había agarrado al cine para sobrevivir.
La película tomó 2600 horas de trabajo en la sala de montaje, tiene una estructura capitular, al igual que un libro, en ella se narra al detalle la historia de este grupo de Cali, pero además con una mirada reflexiva sobre los hechos que ocurrieron: el suicidio de Caicedo y la locura y la genialidad de Mayolo. Tambien hay una reunión de amigos, que hacen parte de la familia de “Caliwood”, entre ellos: Sandro Romero, Elsa Vásquez, Rodrigo Lalinde, Karen Lamassonne y Liuba Hleap, quienes se reúnen alrededor de la mesa y el vino en un apartamento en Bogotá, en donde ven rouches de grabación y recuerdan anécdotas y celebran la amistad.
Pero también hay unas conversaciones entre Ospina y algunos personajes claves para contar ciertos hechos del grupo, por ejemplo, Patricia Restrepo, guionista, quien fuera novia de Andrés Caicedo, Vicky Hernandez, actriz, y Beatriz Caballero, artista y compañera de Mayolo durante sus últimos años. Por otro lado, la narración da cuenta del proceso médico de Ospina, exámenes, hospitalizaciones y pronósticos reservados.
La película logra articular todos estos temas saltando del presente al pasado, y de la realidad a la ficción, lo que la hace una película tierna, sarcástica, cómica y trágica, además de ser un documento capital sobre la historia del cine nacional. Al finalizar su proyección el teatro estalló en gritos de júbilo y aplausos, el público estaba conmovido con la gesta cinematográfica de un sobreviviente llamado Luis Ospina. La película estará en salas por pocos días durante el mes de abril.
Por René Palomino Rodríguez*
*Docente del Programa de Artes Audiovisuales de la UNAB.
Universidad Autónoma de Bucaramanga

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here