Por: Camila Del Vecchio: cdel213@unab.edu.co, Ashley Remolina: aremolina283@unab.edu.co, María Camila Monsalve:mmonsalve131@unab.edu.co y Luz Adriana Prada: lprada608@unab.edu.co
¿Se imaginan un aeropuerto en plena Ciudadela Real de Minas? Aunque parece chiste, es anécdota para los bumangueses, quienes hace 50 años iban los domingos a ver despegar aviones de la capital santandereana.
En el lugar donde hoy se erige la urbanización Plaza Mayor, se cruzaban las dos pistas que para entonces conformaban el aeropuerto ‘Gómez Niño’. La terminal aérea era una inmensa zona, donde aún no había grandes condominios, mucho menos centros comerciales, a mediados de los años 30. Eran los terrenos de una finca llamada La Hacienda, donde los bumangueses, acostumbrados a la tranquilidad de este “pueblo”, como aún hoy se les escucha decir, frenaron en seco cuando una gigantesca nube de polvo y la velocidad de los aviones invadió sus hogares varias cuadras alrededor.

Y como es propio del santandereano “echao’ pa’ lante”, para la época montaron su propia empresa de aviación llamada “Taxander”, que generó un gran avance económico; locales y foráneos podían viajar en corto tiempo a otro pueblo o ciudad, así como enviar correspondencia; fue el adiós a las cartas que demoraban semanas en llegar.
El Aeropuerto Internacional de Palonegro reemplazó al Gómez Niño, porque debía expandirse, superar las limitaciones geográficas, longitud de las pistas, así como las condiciones adversas para la seguridad y navegación. De hecho, en esta terminal hubo graves accidentes que enlutaron a la ciudad y al país, tal como aconteció el 17 de octubre de 1965, cuando se registró el primer accidente de su tipo en Colombia, cuando dos aeronaves colisionaron dejando un saldo de 16 muertos. Esa tragedia fue el impulso para construir el Aeropuerto Internacional de Palonegro, como lo anunció Vanguardia Liberal en su edición del 18 de octubre de 1965.

“En círculos muy importantes, allegados a este Diario, se asomó ayer con generoso entusiasmo la idea de levantar en el cerro del sacrificio, un monumento que perennice la memoria de los muertos del siniestro, simbolizados en las figuras del piloto y del copiloto ¡Ojalá cristalice esta idea y sea ese monumento heráldico señal para otra gran obra importante en Bucaramanga: su nuevo aeropuerto!”

Cerca del noveno aniversario de la tragedia, las instalaciones del nuevo aeropuerto fueron inauguradas, por el presidente Misael Pastrana Borrero, en agosto de 1974; el vuelo inaugural se realizó en un Boeing 727 de Avianca. La obra estuvo a cargo de la Aeronáutica Civil. Claro, el primer día, después de nueve horas de apertura, lo cerraron por mal tiempo.

Después de 50 años, el problema de visibilidad es un ‘obstáculo’ para los pilotos, porque es imposible cambiar el clima en la montaña donde fue construido. No obstante, las medidas tomadas por los capitanes, según el piloto Carlos Castro, cuentan con respaldo de todos los juguetes para tener los reportes necesarios para un despegue y aterrizaje seguro:
“El aeropuerto Palonegro, conocido entre nosotros como Skbg (Sierra kilo bravo golf) tiene dos dificultades que los pilotos debemos tener presentes a la hora de hacer nuestras aproximaciones finales para la pista. Durante el día tenemos pronósticos meteorológicos que dificultan la actividad área, por lo tanto, contamos con tres reportes que nos brindan información del día, la hora, dirección del viento, con qué fuerza, visibilidad, fenómenos meteorológicos, temperatura, punto de rocío y QNh. El Metar dado cada hora; Speci, que es una actualización dada cada 30 minutos; y el Taf, un pronóstico cada 24 horas”.
Además de retrasar sus vuelos por condiciones climáticas, como lo hacen en otros aeropuertos, el Palonegro de Bucaramanga ha tenido que suspender operaciones por inconvenientes como la reparación de sus pistas. La construcción del aeropuerto requirió una extensa obra que requirió la remoción de 14 millones de metros cúbicos de tierra, dado que el terreno original estaba compuesto por cerros y cañadas.
Desde antes de su inauguración, el Aeropuerto Palonegro fue señalado como una inversión fallida, por lo menos así relató a la edición de El Tiempo de 1974 Hernando Arias, participante del Seminario de Ecología:
“Palonegro presenta gravísimos problemas que pueden conducirlo a ser una inversión perdida. Los procesos erosivos de la meseta incrementarán cada día por los ruidos y vibraciones que producen los aviones. Esto es porque no se contemplaron en el proyecto los factores geológicos y despoblamiento vegetal del suelo”.
Esta alteración del terreno puede contribuir a la inestabilidad geológica en la zona, aumentando el riesgo de deslizamientos o asentamientos. Pero a esto le han buscado solución, pues en septiembre de 2021 pausaron las operaciones para realizar mantenimiento a las pistas, esta inversión tuvo un costo de 20.000 millones de pesos.

Para agregar otro costal de huesos al aeropuerto, desde hace más de una década ‘lucha’ contra los carroñeros, aves que no dejan ni los huesos de sus presas. Sí, los gallinazos, el guapetón negro y de copete gris que sobrevuela los vertederos de basura. Llegaron a donde sus homólogos de hojalata porque en los alrededores del Palonegro hay criaderos y mataderos ilegales de pollo que los atrae.
Significa que los pilotos en Santander deben despegar o aterrizar en una pista corta, con condiciones climáticas y geográficas complicadas y, la cereza del pastel, teniendo cuidado de no estrellarse contra un chulo. Esto incrementa las posibilidades de accidentes aéreos y en tan solo una década van 229 colisiones con gallinazos, según la Aerocivil.
En 2013, para controlar la presencia de chulos, se creó una mesa de trabajo y seguimiento conformada por autoridades y administración del aeropuerto. Sin embargo, los mataderos siguen la reapertura, hasta 2027, del relleno sanitario El Carrasco empeoró la situación y los carroñeros engordan con el gran festín que se dan en Palonegro. Para presionar a buscar soluciones, después de 10 años, la Procuraduría General de la Nación pidió el dos de octubre de 2024 que la Aeronáutica Civil evalúe la viabilidad de suspender las operaciones del aeropuerto.
Con esta investigación se puede tornar amarga la celebración de algunos alcaldes y de Aeropuertos Oriente de la reapertura de la ruta a Miami con Spirit, que hace al aeropuerto verse más internacional, pues dependiendo del reporte de aerocivil se llevarán conversaciones sobre detener mitad de la jornada de operaciones en Palonegro hasta controlar la situación con los gallinazos.
Periódico 15 intentó conocer declaraciones sobre el control de chulos en los alrededores; sin embargo, el único que puede dar entrevistas sobre la entidad y sus operaciones es el gerente de Aéreo Oriente, Nelson Rodríguez, quien reside en Bogotá. Ahí se nos cortó el vuelo.

Al final, el Palonegro es el octavo de Colombia con título internacional porque tiene dos rutas al extranjero, Panamá y Miami, allí se realizan entre 75 y 80 vuelos semanales, puede operar como un aeropuerto internacional pequeño, sin embargo, encargarse de los chulos pareciera que les quedó grande. Al paso que va, ¿quedará como el Gómez Niño, siendo comida para el carroñero? Amanecerá y volaremos…





