Inicio Bucaramanga Para la suerte, para el amor, para un santo

Para la suerte, para el amor, para un santo

En Bucaramanga se suele practicar la santería, el espiritismo, mentalismo y diferentes ramas del esoterismo. Los que ofertan sus servicios dicen ser el canal por el que los entes espirituales se comunican con las personas.

Alberto Rueda asegura que a los 19 años fue bendecido por sus santos en Venezuela con el fin de que pudiera practicar la santería. / FOTO LAURA ALEJANDRA RODRIGUEZ TÁMARA

«Poseo conocimiento ancestral, amarro, someto, amanso y entrego dominado, ayudo en enfermedades, deshago brujería, retiro mal de ojo, purifico malas vibras y atraigo el éxito”, esto es lo que promete Alberto Rueda quien practica el esoterismo y la santería, la cual es la unión de varios cultos que se derivan de la religión católica y que al tiempo se fusiona con la cultura Yoruba de África.

La santería cree en una fuerza superior encargada de todo lo creado al cual se le denomina como Olodumare, quien es seguido por distintos dioses denominados Orishás, encargados de los diferentes aspectos del mundo como la riqueza, el amor, la salud y las enfermedades, además, son los que velan por el destino que se le fue concedido a cada mortal y que debe ser cumplido.

“Las ánimas me lo contaron”
Desde hace nueve años, en el local C18 de la Plaza de Mercado Central (calle 34 con carrera 15), de uno de los pasillos angostos del cuarto piso, se encuentra un local pequeño llamado Avatar, conformado por dos vitrinas y cuatro estantes oxidados, donde se exhiben productos como inciensos, extractos, baños, pomadas, tabacos, velones y camándulas; los precios varían según su marca y también la cantidad a comprar. Cada artículo de estos tiene su función dependiendo de lo que el cliente esté buscando. “Usted debe mirar cuáles son las falencias que tiene, con eso me dice y miramos qué podemos hacer”, comenta Alberto Rueda, o también conocido con su nombre en santería como “Oddyb”, dueño del local y quien a sus 58 años practica la santería africana.

En 1997 empezó a investigar sobre la santería, dándose cuenta de que más que una práctica, hace parte de una doctrina. Gracias a algunos de sus colegas, decidió empezar a asistir a los encuentros que hacían los creyentes a la religión Yoruba.

Los santos periódicamente se le manifiestan a Alberto para enseñarle nuevas cosas, ya sea por medio de sueños o casos que se le presentan. /FOTO LAURA ALEJANDRA RODRIGUEZ TÁMARA

Considera que esto es un don que le fue dado y que con el paso del tiempo ha ido perfeccionando, pues hace 21 años, cuando tenía 17, solía realizar consultas sin ningún costo a sus compañeros, amigos y algunos vecinos.

Después de ayudar a las personas y asistir durante años a aquellos ritos, a los 19 años, fue partícipe de estos en Venezuela, ya que sus santos decidieron que su momento había llegado, aseguró Alberto.

Como parte de la ceremonia vistió una túnica blanca, la cual solo puede usar dos veces durante toda su vida: la primera, el día en que los santos le dan la bendición, y la segunda, el día en que muera.

Comenta que periódicamente se le manifiestan para enseñarle nuevas cosas, ya sea por medio de sueños o casos que se le presentan en el camino. “Al día atiendo de 15 o 20 personas y en su mayoría son mujeres, si tuviera que hacer una estadística diría que el 90 % de mis clientes son mujeres y el 10 % son hombres”, explica.

Recetas, baños, amarres, salaciones y la lectura del tarot son algunos de los procedimientos que suele realizar, siendo este último el más solicitado, con un costo de 15 mil pesos, y en el que se puede saber, según él, todo sobre alguien, su carácter, su suerte y las situaciones por las que se enfrenta.

Según él, la lectura de cartas inicia con una oración en la cual se pide por los espíritus que están presentes en el lugar: el santero inicia a barajar, cuando el ente presente le indica que ya es suficiente, le pide al cliente que ponga su mano izquierda sobre estas y que la distribuya en forma de cruz sobre la mesa. Luego, debe recoger nuevamente la baraja en el mismo orden en que inició, da a conocer el nombre completo de la persona sobre la que quiere indagar.

Después, el encargado esparce sobre la mesa las cartas y le pide que escoja seis, de las cuales leerá los símbolos que contienen y los traducirá. Por último, se reza nuevamente dando gracias a los espíritus que hicieron presencia, afirmó.

Alberto comenta que existen más tipos de magias, pues para cada situación corresponde un color, los cuales también son usados como símbolos, “si es para el amor se trabaja con magia rosada o roja, si es prosperidad se trabaja con magia verde, si es protección es magia azul, si es para enfermedades es magia blanca, todo es cuestión de fe”. Al igual que la magia, los velones también corresponden a un color según su fin.

¿Una verdadera solución a los problemas?
“La desesperación, la necesidad humana y los malos servicios hacen que la gente acuda a curanderos o brujos, debido a que servicios como la salud no satisfacen fluidamente sus necesidades, y es que hay algo que un curandero puede mover y que el médico no. El médico mueve la razón mientras que el curandero mueve las emocioes”, comenta Manuel José Acebedo, sociólogo.

Según el experto, la sociología ha demostrado que existen personas con la capacidad de realizar una lectura kinésica en los individuos, con la cual deducen las situaciones por las que pueden estar pasando. “Hay quienes tienen una inmensa habilidad, incluso, por medio del movimiento del rostro o mediante ciertos gestos, pueden conocer las emociones y acertar en diversas situaciones, pero muchas veces esto no tienen nada que ver con el esoterismo, ni magia, ni poderes sobrenaturales, es que en el rostro se puede ver lo que se está sintiendo y casi lo que se está pensando”.

Incluso, comenta el sociólogo, que se puede llegar a tener un efecto inmediato pero no por supuestos poderes, sino por la fe con la que trabaja la persona, la cual tiene repercusiones en el sistema nervioso, ya que este puede reaccionar de tal manera que produzca una sensación de alivio.

Laura Alejandra Rodríguez T.
lrodriguez791@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga