Por Juan Sebastián Riaño R. / jriano771@unab.edu.co
La remodelación del Paseo de España, ubicado en la carrera 26 entre las calles 32 y 37 de Bucaramanga, es un proyecto de infraestructura que difícilmente deja indiferentes a los ciudadanos y las autoridades locales, así ha sido desde su concepción en 2022.
Este corredor ambiental, parte del Plan C “Ciudad Caminable,” fue diseñado con el objetivo de mejorar la movilidad urbana, promover espacios verdes, y revitalizar una zona importante de la ciudad. Todo ello, bajo la administración del exalcalde Juan Carlos Cárdenas, como parte de un gran proyecto en el que numerosas zonas verdes de la ciudad fueron intervenidas.
Con una inversión inicial de más de 9 mil millones de pesos, la obra prometía ser un ejemplo de sostenibilidad y modernización, transformando la imagen urbana del sector y ofreciendo a los residentes y transeúntes un espacio para el disfrute y el esparcimiento.

Según el gobierno municipal, la obra no solo mejoraría la infraestructura urbana, sino que también sería un ejemplo de sostenibilidad ambiental. Los más de 9 mil millones de pesos que inicialmente se destinaron para el proyecto debían transformar la zona en un corredor ambiental con árboles nuevos, zonas verdes y todo lo que se pueda imaginar para hacer de la caminata por allí un paseo digno de un domingo soleado.
Las promesas y los sobre plazos
El contrato N° 387 de 2022 marcaba el inicio de esta odisea el 21 de febrero de 2023, con una fecha de entrega pactada para el 20 de diciembre de ese mismo año. Pero el Paseo España no pudo escapar de la maldición del retraso. ¿El motivo? Problemas técnicos y contractuales. La firma inicial, Consorcia Ambiental Urbano, se bajó del barco a mitad de camino, alegando diferencias irreconciliables con el municipio, lo que obligó a la Alcaldía a buscar un nuevo contratista.
Así fue como Coinobras S.A.S. tomó el relevo, con la promesa de corregir el rumbo. Sin embargo, para diciembre de 2023, cuando todo debió estar finalizado, apenas se había completado el 35% de la obra. La principal razón fueron los problemas con las redes de alcantarillado y acueducto.

Para añadir sal a la herida, el costo del proyecto, inicialmente calculado en 9.072 millones de pesos, ascendió a 9.619 millones, un sobrecosto que, en cualquier otra parte, podría levantar cejas y hacer sonar todas las alarmas.
En diciembre de 2022, la Alcaldía se llenaba la boca al anunciar que el Paseo de España “renacería como un corredor ambiental.” Se planeaba sembrar 88 árboles y más de 875 metros cuadrados de zonas verdes, con una nueva cobertura vegetal que “otorgaría vida, oxígeno y bienestar a los bumangueses”. Se hablaba también de la instalación de mobiliario urbano, bebederos de agua, sillas, y hasta cestas de basura.
Lo que se planteaba era un paraíso urbano en medio de la ciudad. Un año y medio después, el escenario es otro. La obra ha sido un calvario tanto para residentes como para comerciantes, quienes han tenido que soportar escombros, calles intransitables y un caos vehicular que no parece tener fin, al menos no en el corto plazo.

Y como si los problemas no fueran suficientes, en julio de 2023 se detuvieron nuevamente las obras. Se firmó un acta para extender el plazo del proyecto por seis meses más, dejando a todos preguntándose si algún día podrán ver el proyecto terminado.
Finalmente, el 5 de agosto de 2024, las obras se reanudaron con bombos y platillos, y con un nuevo acuerdo interadministrativo que colocó a la Universidad Industrial de Santander (UIS) como la interventora del proyecto. El optimismo fue claro desde el discurso oficial. La secretaria de Infraestructura, María del Rosario Torres Vargas, afirmó con entusiasmo que ahora sí la obra se completaría “con especificaciones técnicas,” y con un contratista comprometido a entregar un espacio completamente reestablecido.
Lo Que Dicen los Afectados
Pero mientras las autoridades pintan un panorama optimista, la realidad para quienes viven, trabajan o simplemente transitan por el Paseo España es otra. Un rápido recorrido por la zona permite escuchar un coro de quejas.
“Llevo más de un año esperando que terminen la obra frente al negocio. Las ventas han caído porque los clientes no pueden acceder fácilmente y eligen otras opciones que consideran más fáciles, más convenientes” comentó Wilfren García, empleado que trabaja en una droguería del sector.
“Es una porquería, cada cuanto sacan un comunicado o algo así en donde lo aplazan y vea nada, los personas incluso se quejan con uno como si pudiera hacer algo. La verdad que es un desgaste muy grande. Toda esa espera pa’ que entreguen un trabajo que debió estar listo hace mucho” afirmó un comerciante local que prefirió no dar su nombre.
Los transeúntes tampoco están contentos. “Esto es una vergüenza. Llevan meses con las calles rotas, y no se ve que avancen en nada. Uno tiene que caminar esquivando piedras y escombros,” dice Jorge Muñoz, residente del lugar.
“Eso incomoda, para todo el mundo es molesto, tanto para los comerciantes y transeúntes. Eso se ve mal, le da un mal aspecto a la ciudad” afirmó Benedicto Vasto, técnico en refrigeración, quien simplemente pasaba por la zona.
¿Un Futuro Prometedor o Más de lo Mismo?
Y es que, aunque las obras han sido reanudadas, queda la duda de si esta vez cumplirán con lo prometido o si, una vez más, los bumangueses deberán resignarse a ver cómo un proyecto que prometía ser un símbolo de progreso se convierte en otro ejemplo del “realismo mágico” colombiano, donde lo imposible, como finalizar una obra en tiempo y forma, se convierte en la norma.
Con casi 10 mil metros cuadrados de intervención, el Paseo de España se vendió con orgullo como la nueva cara para la Comuna 13 y para toda Bucaramanga. Pero hasta ahora, ha sido más bien una fuente inagotable de problemas. Los 40 nuevos empleos que generará la reanudación de las obras pueden ser un bálsamo temporal, pero difícilmente compensan los meses de inconvenientes que han tenido que soportar los residentes y comerciantes.
La UIS, encargada ahora de vigilar y garantizar el cumplimiento del contrato, asegura que todo marchará según lo previsto. Pero, después de tantas promesas incumplidas, es difícil no ser escéptico. Bucaramanga merece mejor que un proyecto que, hasta ahora, ha sido un símbolo de ineficiencia y mala gestión.
Entonces, mientras esperamos, una vez más, que el Paseo de España finalmente recupere la forma, es inevitable preguntarse: ¿Cuánto tiempo más durará esta historia? ¿Volveremos a escuchar que la obra se ha detenido? ¿O veremos que, por fin, la promesa se cumple y los bumangueses podrán caminar por un corredor digno de su nombre? La respuesta, lamentablemente, sigue siendo incierta.









