El mural esta ubicado en el barrio Café Madrid. Matilde Gamboa, habitante del sector, dice que gracias a la intervención el ambiente en el parque es ahora más ameno. /FOTO SUMINISTRADA

La Alcaldía de Bucaramanga ha invertido 4 mil 590 millones de pesos en el proyecto Casas de Colores, más conocido como Pintaramanga, aseguró Aychel Patricia Morales Suescún, directora del Instituto de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana del Municipio de Bucaramanga, Invisbu, encargado de implementar esta estrategia. El 23 de junio de 2017 se puso en marcha este plan que ha transformado 1013 fachadas, con diferentes colores y murales urbanos.

Esta propuesta hace parte del plan de gobierno del alcalde Rodolfo Hernández Suárez, y su objetivo principal es dignificar los barrios más vulnerables, buscando que la comunidad se apropie del lugar y no se descuiden estas zonas. Para Morales Suescún, “Ciudad Norte y Ciudad Jardín eran zonas olvidadas que solamente se tenían en cuenta para épocas electorales, la idea de esta administración fue potencializar el norte”, también afirmó que no solo ha sido un proceso de mejorar físicamente las casas del sector, sino en ser la “excusa perfecta para realizar diferentes actividades” que integran a la comunidad.

Judith Karina Gualdrón Tavera, trabajadora social del Invisbu, dice que para seleccionar los lugares se tuvieron en cuenta diferentes factores, tales como la inseguridad, su distancia a la meseta de la ciudad, entre otras cosas que los hacen más vulnerables a otros sectores. Por esta razón se pintaron diferentes hitos urbanos, con el fin de que estos murales comenzaran a dar sentido de pertenencia, “creando procesos comunitarios y de empoderamiento de los territorios en los lugares impactados”.

Colorados en la entrada de la ciudad, sentido norte-sur, fue el primero en la lista de intervenciones pasando por El Rosal y La Juventud, con una inversión cercana a los $903 millones. Este plan de desarrollo finalizó el año 2017 con una cifra que ascendió a 1.082 millones de pesos.

Además, ese mismo año se hicieron 11 hitos urbanos, para un total de 1028 metros cuadrados pintados. En 2018 invirtieron 1.208 millones de pesos y se hicieron 12 murales urbanos, con 708 metros de obra. Con sus más 85 mil habitantes, el norte toma una cara más artística.

Los ciudadanos están agradecidos, pero al mismo tiempo preocupados, pues consideran que hay problemas más graves que el cambio de las fachadas de las casas y que necesitan ser atendidas con urgencia.

Pedro Oses, habitante de Colorados, resaltó la necesidad de no solo enfocarse en el deterioro de las calles, que se ha convertido en un obstáculo en la movilidad. Por su parte Luz Janeth Ramírez Rodríguez, beneficiaria de Pintaramanga, pide a la alcaldía que, de volver a invertir, podría solucionar problemáticas como la falta de gas natural y las dificultades constantes con el agua. Según dice, los propietarios de las casas pueden pintar, pero no traer un servicio tan básico; es necesario que el Estado lo haga.

Alberto Ávila Porras, trabajador ambulante del sector de Colorados, y Matilde Gamboa, residente en Café Madrid, resaltan que es necesario que se haga una inversión en la seguridad, y en programas que ayuden a los jóvenes a ocupar su tiempo. Dicen estar vulnerables a la delincuencia y a la drogadicción.

Un ejemplo de esto es el ultimo reporte entregado por la Policía Metropolitana de Bucaramanga, donde asegura que el 73% de casos de intolerancia y criminalidad están relacionados el consumo de bebidas embriagantes y de sustancias alucinógenas.También resaltan que, por encima de las necesidades, esto es una opción de dignificación de esta zona tan crítica de la ciudad.

Algunos de los trabajadores y artistas de estas iniciativas son voluntarios, otros son remunerados y la comunidad en muchos casos participa en la intervención. / FOTO SUMINISTRADA

“Me encantaron los murales que se hicieron en mi barrio, pues es un cambio del cielo a la tierra. El parque se ve más seguro y gracias a estos cambios las familias pueden departir un momento de sano esparcimiento”, dice Gamboa. Oses afirma que es favorable que no olviden las localidades de escasos recursos.

Al igual Ramírez Rodríguez define el resultado como “artístico y lleno de vida”. Ávila Porras describe este proyecto como la oportunidad de mejorar la perspectiva del lugar, “logrando que se vea más bonito”.

Recalca que las personas se sienten contentas de que el alcalde y parte de sus funcionarios se acuerden de ellos, por encima de lo lejos que está de la meseta de Bucaramanga, y que es bueno “que se hagan estas inversiones, pues los políticos solo se acuerdan de uno cuando necesitan un voto, pero esto demuestra que el norte no solo son votos, pues nos están apoyando”.

La directora del Invisbu afirma que la idea es que este circuito de arte que se ha venido trabajando en el norte llegue a la meseta, para que deje de existir esa separación tan evidente, cerrando brechas e impulsando a la comunidad a que exista un sentido de pertenencia por toda la ciudad, y no solo por algunos sectores.

La trabajadora social, Gualdrón Tavera, manifestó que “se impactaron los sectores más vulnerables, pues se buscaba una transformación para el futuro de Bucaramanga”.

Para este año Pintaramanga tiene una proyección de 2.300 millones de pesos. Se expandirá en el Parque Lineal Río de Oro y en los barrios Bavaria y La Independencia. Ramírez Rodríguez sostiene que la comunidad del norte está agradecida, pero pide que las problemáticas expuestas no sean pasadas a un segundo plano, sino al contrario sean puestas como prioridad.

Por Paola Juliana Encinales Niño

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Universidad Autónoma de Bucaramanga