Según Julián Carvajal, existen más de 930 vendedores capacitados por planes de capacitación del Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial del Municipio de Bucaramanga (IMEBU). /FOTO LINDA SAAVEDRA

Por Linda Saavedra Q. / [email protected]

El Plan Maestro del Espacio Público (Pmep) está diseñado para que los comerciantes informales del centro de Bucaramanga se acoplen y busquen la reubicación, ya que al menos 500 de los 1.600 registrados en la capital santandereana –de acuerdo con la caracterización de la Red del Observatorio Regional de Mercado de Trabajo (Ormet), de 2016- se ubican en esta zona. Uno de los argumentos para su reubicación es que la zona tiene “una gran concentración de empleos y equipamientos que generan un desequilibrio en las actividades con respecto al resto de la ciudad” y además, que es “el primer paso para mejorar las condiciones urbanas y de espacialidad pública y de esta manera generar los escenarios para resignificar los valores históricos e institucionales”, según lo afirma la cartilla que contiene el proyecto. No obstante, la inconformidad de los vendedores inscritos y no inscritos en el Plan se basa en factores similares, pues concuerdan con que el este solo ayudó a quienes no tenían necesidad.

Asimismo, los implicados han señalado que se ha monopolizado y que ha sido utilizado para crear negocios en beneficio propio.

Las críticas

Nelson Noel Acuña, edil de la comuna 15 y representante de los vendedores ambulantes, afirma que el Pmep estuvo mal ejecutado y que nunca se tuvo en cuenta la participación de los ediles en la organización. “Se benefició la misma junta directiva porque ellos sí quedaron en los propios puestos, mientras que al vendedor que hizo curso le quitaron el puesto. La mayoría de personas que está en el Pmep son gente de almacenes, comisionistas y prestamistas, es muy poco el vendedor que entró completamente”, comentó Acuña.

También señala la mala ejecución del Pmep, a cargo de Julián Constantino Carvajal Miranda, director de la Defensoría del Espacio Público de Bucaramanga: “le solicité que me hiciera llegar una copia de un contrato de lo que firmaban los vendedores y me dijeron que era un contrato voluntario, es decir, que uno entrega el puesto voluntariamente”.

Nelson Noel Acuña, representante de los vendedores ambulantes y edil de la comuna 15, afirma que no se les tuvo en cuenta para la creación del Plan. /FOTO LINDA SAAVEDRA

Lucy Navarro, vendedora informal hace 30 años, estuvo inscrita al Pmep y explica que no le sirvió el haberse registrado en el Plan y que le negaron su participación en este. “Hice el curso y me mandaron una carta diciendo que no me podían adoptar en el Plan Maestro porque, supuestamente, vivía de mi hija. Tengo una pensión que es el mínimo, pago trescientos mil pesos de arriendo y me quedan trescientos mil pesos libres que con eso no como yo. Mi hija y mi yerno están sin trabajo y tienen un niño menor de edad”, comenta Navarro. Afirma que los vendedores que reubicaron llevan poco tiempo ejerciendo la labor. “A los antiguos nos dejaron por fuera sacando mil excusas y que a nosotros no nos van a dejar sacar la mercancía en temporada decembrina porque, supuestamente, van a dejar trabajar a los que están metidos en la caseta que vale un millón de pesos”.

En la carrera 16 con calle 34 se ubica una pareja que han tenido problemas con el Pmep. Se trata de Carlos Alonso Herrera Martínez y Gladys Orjuela, vendedores informales desde hace 30 años. Herrera afirma que se incorporó al Pmep hace más de tres meses, pero no le dan solución. “La última vez que subí a las oficinas me dijeron que hiciera el deber de conseguir un local dentro de la Plaza Central y respondí ‘si yo tengo para alquilar el local, no tengo para surtirlo y si tengo para surtir, ¿entonces quién me alquila el local para pagarle luego? Nadie’. No me han brindado ninguna solución”. Por su parte, Orjuela, quien hizo las capacitaciones hace cinco meses y que el día que fue a pedir información, una funcionaria le dijo que si ayudaban a su exesposo no le ayudaban a ella, y viceversa.

«El plan es bueno»

Así como se generaron opiniones negativas sobre la implementación del Plan, algunos vendedores se sienten a gusto con lo implementado. Uno de ellos es Napoleón López, quien manifiesta que programa es una estrategia adecuada para todos, pues ayuda a que se organicen y que nadie los moleste por medio del pago del impuesto. “El Plan es bueno, solo que ha llegado gente extranjera (venezolanos) a meterse y otros son renuentes a organizarse. Se ponen a pelear con los que estamos organizados, nos amenazan de que nos van a tumbar el negocio, que nos van a golpear”, dice López. Otro de los beneficiarios es Fidel Navarro. Asegura que este plan es una estrategia bien lograda, “es beneficioso porque nadie molesta, pero el problema es que me reubicaron en otro lado y por eso he perdido clientela que tengo desde hace 15 años. No me he ido para donde me reubicaron porque no me sirve que se me bajen las ventas. Donde estoy la gente me conoce que este es mi punto”.

El plan sigue en marcha

El director del Pmep, Julián Carvajal Carvajal Miranda, también manifiesta que lo que se busca es “una cuestión de uniformidad en las ventas, de unos criterios técnicos en donde puedan existir ventas. No en todas las partes se puede”, dice el funcionario. También se quiere “garantizar el mínimo vital y buscar la forma de que las ventas informales convivan en el espacio público de manera regulada por el municipio”, acotó. Frente a las críticas, Carvajal añade que el Plan está a disposición de cualquiera que quiera acoplarse. “Debo informar que muchos de esos que dicen tener 20 o 30 años en la labor de la venta informal, no quieren acogerse, conocer el procedimiento, participar ni estar en regla con el municipio”. Lo anterior, ha generado dos inconvenientes que el encargado resalta: Primero, quienes han sido, según ellos, los tradicionales, no están dentro del Plan, y segundo, gente que de alguna u otra manera no lleva tanto tiempo, sí ha tratado de vincularse. “Nosotros no podemos detener esta marcha del proyecto”, concluye el funcionario.

Universidad Autónoma de Bucaramanga