Inicio Bucaramanga ¿Por qué hacer una edición dedicada a las empleadas domésticas?

¿Por qué hacer una edición dedicada a las empleadas domésticas?

Yalitza Aparicio interpreta a Cleo, una empleada de servicio que trabaja en una casa ubicada en una colonia de Ciudad de México llamada Roma. /FOTO TOMADA DE REDES SOCIALES DE LA PELÍCULA

Por Xiomara Karina Montañez – Directora Periódico 15

Mientras veíamos la película “Roma”, de Alfonso Cuarón (México, 2018), y nos estremecíamos pensando que Cleo se ahogaría con los hijos ajenos, mi mamá tomó mi mano y dijo: “La vida de estas mujeres está marcada por la tragedia de servir siempre a otros y nunca a ellas mismas. Es una especie de amor mal correspondido, se quieren y a la vez se odian”.

La frase quedó anclada en mi memoria como un sueño que quise hacer realidad, y con la terquedad que me lleva a buscar lo que no se me ha perdido -al final descubro que era necesario encontrarlo-, le conté a un grupo de estudiantes de periodismo la idea de sacar una edición especial dedicada a las trabajadoras domésticas, motivada por Gloria Monsalve Porras, mi mamá.

Como se moldea el barro sobre el torno, cada uno empezó a darle forma a sus historias. Recordamos que el periodismo narrativo era la puerta de entrada para sacar adelante este proyecto, que es el mejor camino para transitar por estos días en las salas de redacción y que así no pensemos en seguirlo, es recomendable tomarlo por si acaso se cae en la impotencia, la lluvia de memes, las agendas dominadas por ruedas de prensa e influenciadores, incluso, para no olvidar de qué estamos hechos.

Una luz fue encontrar como excusa el cine, la historia que Cuarón volvió universal, que vistió de blanco y negro, y que nos puso a contemplar a través del movimiento de la escoba que barre el agua con jabón, cómo los días de estas mujeres se desvanecen entre la espuma y el vapor de las ollas en las estufas, y cómo, en medio de su fragilidad, terminan cantando canciones de cuna a hijos malcriados, mientras recuerdan a sus familias, casas y campos, sin que nadie les pregunte si esa vida les hace falta.

La pregunta que nos hicimos fue: ¿qué queremos leer en estas páginas? No hubo consenso. Mientras unos hablaron de la explotación laboral, otros encontraron en “Roma” un reflejo de su historia personal, ya que en sus casas existió o aún permanece una Cleo que los vio nacer y que hoy los espera para verlos entrar con el diploma de profesionales debajo del brazo.

Algunos quisieron vivir la experiencia que estas mujeres experimentan a la hora de encontrar un empleo, y otros, llevados por la curiosidad, asecharon las historias y le dieron rostro a personajes que pensamos nunca nos abrirían las puertas para contarnos que se sienten como “las señoras” de los hogares en los que laboran.

No es cuestión de reflectores, si es la mejor o la peor película, y menos si es nuestra favorita. Nos enamoramos de esta historia, y como lo hemos discutido en el salón de clases a través de lo que nos dejan maestros como Martín Caparrós, afinamos la mirada: “Mirar es la búsqueda, la actitud consciente y voluntaria de tratar de aprehender lo que hay alrededor. Es adoptar la actitud de cazador”.

La realidad nos ha enseñado en Periódico 15 que si no hay pasión y compromiso con lo que hacemos – a veces a primera vista-, difícilmente podemos contarlo y menos entregarlo a través de crónicas, reportajes, investigaciones o fotografías.

Somos conscientes al querer generar un efecto en la sociedad con propuestas periodísticas como esta, trabajadas sobre un eje temático, con personajes definidos y datos concretos. Buscamos refrescar la memoria de una sociedad fragmentada que parece no tener límites a la hora de volver invisible al otro, pese a que lo necesite en su diario caminar.

Y es que existe la legislación en la materia, como ustedes lo verán en esta edición, una batalla jurídica que se da desde hace más de cuatro décadas para dignificar la labor de las empleadas domésticas, pero hasta en eso se busca hacerles ‘conejo’ y de paso considerarlas como electrodomésticos bajo calificativos como “la de la plancha”, “la del aseo”, “la que barre”.

Esperamos que de estas páginas usted rescate lo que más le guste. En mi caso, me quedo con la sonrisa de Jhoana Ríos mientras pinta sus labios con un brillo color vino tinto y comparto su teoría: “somos las señoras de la casa”.

A mi mamá, ama de nuestro hogar, le mando un abrazo y espero que estas páginas sean un bálsamo que refresque los días de verano que pasan con poca brisa y sin escuchar de mi parte un “gracias” cuando me sienta a pensar en cómo transformar vidas a partir de lo que escribimos.

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