Inicio Ciudad Preocupación por la falta de control alrededor del Centro Cultural del Oriente

Preocupación por la falta de control alrededor del Centro Cultural del Oriente

El edificio abrió sus puertas al público con propuestas culturales desde 2016. Sin embargo, el constante conflicto social de la zona preocupa a los visitantes en especial a los padres de los niños que acceden a los servicios que este ofrece.

El edificio abrió sus puertas al público con propuestas culturales desde 2016. Sin embargo, el constante conflicto social de la zona preocupa especialmente a los padres de los niños que asisten a las actividades que allí se realizan. /FOTO SERGIO ANDRÉS RANGEL VALBUENA.

Desde 2016 el Centro Cultural ha abierto su oferta cultural con la gestión de varios proyectos de la mano con la Alcaldía de Bucaramanga, la Gobernación de Santander y el Instituto Municipal de Cultura y Turismo (Imct). No obstante, la inacabada infraestructura de la parte trasera del edificio, sobre la carrera 20 entre las calles 31 y 33, y en especial los problemas sociales alrededor del lugar como la prostitución y el expendio de drogas, siguen preocupando a la comunidad principalmente a los padres de familia de los cerca de 500 estudiantes que asisten a la Escuela Municipal de Artes (EMA), que funciona allí desde inicios de febrero.

El edificio, declarado Monumento Nacional en 1995, fue hasta 2015, según la administración municipal, la recepción de distintos eventos sociales privados como matrimonios, fiestas de 15 y primeras comuniones. Sin embargo, Víctor Suárez Castañeda, coordinador cultural del recinto, manifestó que únicamente matrimonios se realizaban allí por ser, «la institución tradicional más cultural de la humanidad». “Eso es muy cultural y representativo. El señor alcalde (Rodolfo Hernández Suárez) fue mal informado y eso se dejó de hacer. No hemos necesitado de eso. Lo que se hacía aquí en cuanto a matrimonios era una historia muy cultural y de altura”, expresó.

Actividad cultural

Además del museo militar Batalla de Palonegro, inaugurado en 2016, el Centro Cultural del Oriente alberga tres galerías públicas operadas por el Imct y la primera ludoteca de las cuatro consagradas dentro del Plan de Desarrollo municipal. Cuenta también con una sala de lectura infantil de cero a seis años, y el Instituto de la Juventud, el Deporte y la Recreación de Bucaramanga (Inderbu), llevará a cabo un proyecto de cultura deportiva a partir de este mes.

Por otra parte, desde inicios de febrero el edificio se convirtió en la sede principal de la EMA, que trasladó sus servicios desde la Biblioteca Gabriel Turbay debido obras de remodelación. “Todo eso le da sentido al objeto social del Centro Cultural del Oriente. Su función cultural, que es la principal, está ahora plasmada en estas actividades”, declaró Suárez.

Infraestructura

La casa y su interior están en su mayoría restaurados. Aún faltan las zonas exteriores para lo cual se destinarán recursos del IVA, así como aportes de la Gobernación de Santander y la Alcaldía de Bucaramanga para completar los mil millones de pesos que cuesta la obra y el mejoramiento del entorno.

De acuerdo con el coordinador cultural del Centro Cultural, se prevé que las obras inicien en julio de este año apenas finalice la Ley de Garantías y luego de trabajar en unos requerimientos del Ministerio de Cultura, unas descripciones del proyecto, como último paso pues este ya está asignado.

Conflicto social en la periferia

El lugar ha representado, según Shelly Cabarro, profesora de danza tradicional de la EMA, ventajas en cuanto al espacio de las aulas, pero «a pesar de que estamos acompañados por el Ejército, hay inseguridad más allá del perímetro donde estamos”, declaró la docente.

Son varios los padres que manifiestan su preocupación por la situación social de las zonas aledañas y el aspecto exterior de la edificación. «Tienen que hacer algo con la periferia del sector porque es lo que lo daña. Hay mucho indigente”, manifestó William Carvajal, padre de dos niñas que asisten a clase de danza.

Por su parte, Karina Mantilla, quien tiene a su hijo en clases de música, expresó: “ahí hay un CAI, pero uno ve indigentes, expendedores, ve de todo. Y pues le toca a uno estar con los ojos bien abiertos por la seguridad de los niños”.

Madres como Natalia Carreño, resaltan el servicio de seguridad privada con el que cuenta el recinto: “lo bueno es que desde la entrada siempre hay un vigilante y personas muy atentas a los niños. No los dejan salir y eso le da a uno seguridad”, declara.

Víctor Suárez Castañeda, dijo a Periódico 15  que instituciones auspiciadoras del Centro Cultural (Fenalco, Cámara de Comercio de Bucaramanga, la Policía Nacional y gremios económicos de la región) se han reunido para para desarrollar un centro empresarial desde la carrera 20 hasta el parque Antonia Santos.

No obstante, al indagar sobre alguna estrategia en materia de seguridad por parte de las autoridades policiales, esta redacción no obtuvo respuesta.

Por Sergio Andrés Rangel Valbuena

srangel661@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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