Por Emily Natalia Pineda – Epineda@unab.edu.co y Javier pineda – jpineda203@unab.edu.co
La de Laura Villamil es una tragedia que nos hace reflexionar sobre las condiciones laborales en Colombia. Esta joven empleada en la cocina del reconocido restaurante Andrés Carne de Res, sufrió graves quemaduras mientras manipulaba líquidos inflamables durante la jornada.
A pesar de los esfuerzos de sus compañeros por auxiliarla, las llamas la lesionaron de forma rápida, generándole quemaduras en más del 60% del cuerpo. Ahora permanece en estado crítico, luchando por su vida en el Hospital Simón Bolívar, con un pronóstico complicado y unos costos médicos que superan cualquier capacidad común.
Lo que más preocupa es la pregunta de fondo: ¿qué tan protegidos están los trabajadores en Colombia?
Sí, la Ley, como la Ley 1562 de 2012 y el Decreto 1072 de 2015, en teoría obliga a las empresas a garantizar condiciones seguras, implementar sistemas de gestión de seguridad, y formar al personal. Pero en la práctica, muchos como Laura, parecen expuestos a peligros previsibles.

Lo grave es que no hay garantías que se cumplan. Las empresas pueden hacer lo mínimo para cumplir con la normativa, o peor, ignorarla. Y cuando algo como eso sucede, las ARL se hacen cargo de los gastos médicos así como de las indemnizaciones, pero eso no resuelve el problema de fondo: la falta de prevención.
Las leyes están ahí, pero no son suficientes para evitar que ocurran tragedias. Y al final, los trabajadores pagan el precio más alto.
La seguridad laboral debía ser prioritario, pero en este caso, algo falló. Laura confió en que su entorno laboral era seguro, pero cuando las medidas de protección no están bien implementadas, las consecuencias pueden ser devastadoras. La ley debía ser garantía de seguridad, no solo una formalidad para evitar sanciones.
Este dolor tendría que ser punto de quiebre, un recordatorio de que no basta con tener leyes si no hay un seguimiento real, ni una cultura de seguridad laboral. Las tragedias ocurren porque, en muchos casos, se actúa cuando ya es demasiado tarde. Y ahí está el problema, las medidas se toman después de que alguien ha sufrido, en lugar de prevenir.





