Quien no conoce su historia…

Por: Danilo Cárdenas /dcardenas446@unab.edu.co, Alejandra Sierra /msierra516@unab.edu.co y Sayyid Sarquis /ssarquis@unab.edu.co

Una frase común en la comunidad estudiantil y académica es: «el que no conoce su historia está condenado a repetirla». Los estudiantes la emplean automáticamente en los exámenes cuando el profesor les pregunta: “¿Por qué es importante conocer la historia de nuestro país?”. Es una salida fácil para demostrar que han prestado atención en clase. Incluso la Comisión de la Verdad, en uno de sus pilares, hace énfasis en la “no repetición”. No podemos cambiar el pasado, pero sí podemos aprender para no cometer los mismos errores.

Imagen tomada de: El País

Todo esto suena bien en teoría, pero la realidad lo pone en duda cuando recibimos noticias como la del 28 de julio, cuando el gobierno de Maduro rompió relaciones con varios países, entre ellos Argentina, frente a las críticas por los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE). Suficiente el fraude electoral por parte del dictador Nicolás Maduro para pintar un panorama de desesperanza global, y con ello, el traspiés a la democracia. Pero hay otros escombros que surgen de ese terremoto del 28 de julio en Venezuela.

“A Maduro le conviene Milei, y a Milei le conviene la existencia de Maduro”, afirma Eduardo Martínez, profesor del Instituto Sudamericano de Enseñanza de la Comunicación (ISEC, Argentina).

El presidente de Argentina y el dictador de Venezuela están enfrascados en una disputa casi virtual que coloca a ambos países, y a América Latina en general, en una guerra ideológica que ha causado la muerte de millones de personas en el mundo: capitalismo vs socialismo. Como dijo el piloto alemán Erich Alfred Hartmann durante la Segunda Guerra Mundial: “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen ni se odian se matan entre sí, por las decisiones de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”.

No es la primera vez que estos países tienen problemas diplomáticos.

En agosto de 1956, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el expresidente argentino Juan Domingo Perón se exilió en Caracas. El 25 de mayo de 1957, un agente de la Revolución Libertadora argentina colocó una bomba en el coche en el que se esperaba que Perón iba a subir; el artefacto explotó sin causar víctimas.

El 7 de julio de 1957, Argentina rompió relaciones diplomáticas con Venezuela, debido a la negativa de este país a expulsar a Perón. En 1963, Venezuela nuevamente cortó relaciones diplomáticas con Argentina bajo la doctrina Betancourt, pero fueron restablecidas en 1972. Más recientemente, durante las protestas de 2014 en Venezuela, Argentina expresó su respaldo a Nicolás Maduro, acusando a la oposición venezolana de intentar desestabilizar al país.

IMAGEN DE: El Colombiano

Las tensiones han escalado con la llegada de Javier Milei, un maestro de la comunicación que domina las técnicas de manipulación del exministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels. Goebbels tenía dos misiones clave: evitar que nadie leyera nada en contra del partido nazi y asegurarse de que la narrativa del partido se difundiera de la forma más conveniente.

El primer principio de esta estrategia era individualizar al enemigo. Tanto Maduro como Milei lo tienen claro: el enemigo es la ideología opuesta. Ambos necesitan un villano para legitimar su lucha y tener a alguien contra quien enfrentarse.

Maduro es el antagonista perfecto para Milei. Por un lado están en extremos opuestos ideológicamente: uno es anarco-capitalista, libertario y pro-mercado, mientras el otro es socialista, estatista y de izquierda. También se enfrentan en cuanto a sus alineamientos internacionales. Y ahora, el conflicto en torno a las elecciones brinda una oportunidad a Milei: puede acusar a Maduro de fraude y de ser un autócrata.

El politólogo Eduardo Valero, director de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la Universidad Central de Venezuela, también considera a ambos líderes como populistas y señala que esta disputa es una lucha de poder. “Estamos ante un enfrentamiento muy fuerte por el espacio en el discurso político. El primer objetivo de ambos es demostrar a sus bases políticas que siguen en pie, y que cada uno defiende sus intereses desde su posición”, comentó a CNN.

Si estos líderes no aprenden de la historia y de las innumerables muertes que ha traído la lucha entre izquierda y derecha, América Latina estará condenada a repetirla