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Roso Fabián Mejía Villamiza, un ‘norte’ artístico para los jóvenes de la Comuna 1

Desde 2006, este habitante de la zona norte de la ciudad trabaja como gestor cultural y promueve la inclusión social de los niños y adolescentes de barrios como La Juventud, a través de la danza, la música y la lectura.

Roso Fabián Mejía Villamiza / FOTO WENDY PAOLA PINTO

La Escuela de Formación Artística y Promoción Cultural Ciudad Norte, desde su inauguración en 2008, ha formado artística y educativamente a cerca de 800 personas y hoy ofrece alternativas culturales a más de 300 jóvenes del norte de Bucaramanga. Todo lo anterior bajo la batuta de su fundador y gestor cultural, Roso Fabián Mejía Villamizar.

Para Andrés Mantilla Carreño, profesor de break dance de la Escuela, “el simple hecho de escuchar el nombre de Roso Fabián lo asocia uno directamente con juventudes”.

Mejía Villamizar nació, estudió y se formó en el sector donde hoy trabaja. La “vena del servicio”, como él la llama, la heredó de su familia, cuyas enseñanzas lo condujeron a conformar una escuela artística con los pocos instrumentos que podía conseguir. Según recuerda, “en un inicio funcionábamos en el parque, pero no podíamos utilizarlo bien, entonces necesitábamos un espacio propio. Fue en 2008, cuando el alcalde Fernando Vargas Mendoza nos entregó el espacio, lo acomodamos, empezamos con los grupos primarios de break dance, tamboras, danza y técnica vocal”.

La Escuela está ubicada en el barrio La Juventud de la Comuna 1. Actualmente cuenta con varios cursos entre los que se destacan música, danza, artes escénicas, la promoción de lectura y escritura, los talleres de programación neurolingüística y de tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Luz Stella Pinto, cuyo hijo participa en los cursos de danza, asegura que gracias a la gestión cultural de Mejía Villamizar, en la comunidad se ha generado un clima de confianza, lo que ha permitido que cada día más niños y jóvenes se integren a esta iniciativa. “Confío mucho en Roso. Sé que forma integralmente a los jóvenes de la Escuela, no simple- mente en los cursos sino para que sean buenas personas. Les inculca valores y esto es fundamental”, añade esta mamá.

Villamizar decidió apostarle a la cultura porque según afirma, “es una expresión del ser primario, es el ser que construye su vida, pero también la deconstruye. Por ejemplo, lo que hoy es verdad mañana ya no es verdad, es mentira y va perfeccionando esa verdad, y la cultura permite en el devenir de la vida construir sus cambios y mejorar sus metas”. Además, “la Escuela Artística es mi regalo para el norte. En esta zona encuentro aceptación, la gente es agradecida. No tengo queja y todo lo que pueda, lo traeré”.

Si bien esta zona de la ciudad se caracteriza por tener altos índices de delincuencia y por presentar toda clase de problemas sociales, Mejía Villamizar asegura que para él no existe ningún impedimento, y que por el contrario, el panorama social genera que los jóvenes quieran salir adelante, que trabajen por cumplir sus sueños. “No podemos desconocer que carecemos de las condiciones básicas para desarrollarnos, que no tenemos los medios con los que cuenta una persona con mayor adquisición económica, pero eso no prohíbe, porque hay muchas oportunidades y eso es lo que hay que aprovechar”, comenta.

Personas vinculadas a la Escuela Andrés Mantilla Carreño, quien hace parte de la Escuela desde hace aproximadamente seis años, la considera como su “segundo hogar, una escapatoria al mundo real”.

Como él, son varios los jóvenes que se han capacitado en la Escuela de Formación Artística y Promoción Cultural Ciudad Norte, quienes al terminar su proceso de formación se integran como profesores para seguir cosechando la cultura artística.

“Roso es una persona confiable, en la que uno puede depositar su talento y no va a ser defraudado. Elegí ser parte del profesorado de la Escuela para aportar a los jóvenes el talento o don que Dios me ha regalado”, añade el también bailarín.

Un alumno de Mantilla Carreño es Frank Alexis Méndez Peña, un joven de 15 años, habitante del barrio La Juventud, que en sus tiempos libres asiste a esta institución y practica el break dance de origen estadounidense. Méndez considera importante su formación en la Escuela y aunque menciona que primero fue inducido por su madre a tomar las clases, hoy lo hace consiente que será una oportunidad para su futuro y que no desea seguir los parámetros de los adolescentes que han sido estigmatizados.

Sobre la iniciativa de Roso Mejía asegura es una alternativa para su futuro. A él lo describe como “un vacan porque me da la oportunidad de aprender a expresarme a través del baile”.

Y es que a Villamizar lo conocen casi todos los habitantes del norte, debido a sus gestiones ante la Alcaldía saliente y por buscar que el norte de la Ciudad sea un espacio culturalmente digno.

En consecuencia, Dayana Li- seth Reales Mantilla, practicante de psicología y habitante del sector, considera a Mejía como una de las personas que necesita, no solo el norte, sino toda Bucaramanga, porque “son aquellas personas las que aprovechan el recurso más importante; el recurso humano, y esto es lo que hace él. Con las labores como la de la Escuela Artística promueve el cambio en los jóvenes y los motiva a sentirse útiles en su barrio, en su ciudad y en su sociedad, pues los jóvenes de todos los sectores de la ciudad necesitan que se les motive y se les permita ser útiles de manera positiva.”

n 2008, Roso Fabián Mejía adecuó el Institu- to de Promoción Cultural del Norte de Bucaramanga (IPC) con ayuda de recursos girados por la Alcaldía de Bucaramanga. En promedio, el lugar cuenta con 150 asistentes permanentes. / FOTO WENDY PAOLA PINTO FIGUEROA
En 2008, Roso Fabián Mejía adecuó el Institu- to de Promoción Cultural del Norte de Bucaramanga (IPC) con ayuda de recursos girados por la Alcaldía de Bucaramanga. En promedio, el lugar cuenta con 150 asistentes permanentes. / FOTO WENDY PAOLA PINTO FIGUEROA

El futuro de esta iniciativa
La obra que ha llevado Roso Fabián en sus hombros durante todos estos años, le ha permitido ganarse un reconocimiento ante la administración municipal. Por esto, espera que con el apoyo que le expresó la actual Alcaldía pueda abrir su Escuela en otros barrios de la Comuna 1, como son el Café Madrid y Colorados.

Según explica, el Plan de Desarrollo 2016 – 2019 ha diseñado varias líneas para promover los talentos artísticos y cultura- les especialmente en dicha zona, en donde Mejía Villamizar jugará un papel importante como representante del sector cultural y educativo.

Todo lo que gestiona Roso, lo hace con una finalidad específica, generar una cultura integral para los jóvenes. A manera de conclusión, asegura que solo tiene unas palabras para dar a conocer: “les digo a los jóvenes que escuchen su corazón, que escuchen su ser y que siempre crean en sus metas”.

Por Wendy Paola Pinto F.
[email protected]

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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