San Agustín y su hormiguero de fe

En el barrio Lagos I de Floridablanca hay un lugar que surge como un refugio espiritual que va más allá de la religión, es un símbolo de unión y tradición: la parroquia San Agustín.

Por Catalina Gómez / mgomez781@unab.edu.co

Entre jóvenes, ancianos, trabajadores y niños, así es el ambiente que a diario vive la parroquia San Agustín, un espacio que refleja la fe y esperanza que los feligreses tienen por el lugar.

El campanario San Agustín da la bienvenida a los fieles, marcando el inicio de un camino espiritual en Floridablanca. /FOTO CATALINA GÓMEZ

Queda en la calle 26 con carrera 10 en el barrio Lagos I de Floridablanca, es dirigida por la comunidad Agustinos Recoletos, un grupo de católicos devotos que se guían por las enseñanzas y la espiritualidad de San Agustín, caminan en el seguimiento de Jesús, destacándose por su vida en comunidad, su búsqueda de la verdad interior y su compromiso con el apostolado. 

En Colombia trabajan con la iglesia desde finales del siglo XVI. Este servicio pastoral también está en el colegio Agustiniano y tienen como carisma la vida comunitaria, vivir como hermanos, como familia; esto de la mano de las parroquias, los colegios, las misiones y las fundaciones. 

La luz de Lagos

Desde sus inicios, la iglesia ha sido más que un lugar de culto, se ha convertido en un centro de vida local, donde las puertas están siempre abiertas para acoger a todos aquellos que buscan un espacio de paz, reflexión y encuentro. El primer párroco fue fray Rafael Castro Moreno, quien sembró las semillas de una comunidad que florecería con el tiempo, y hoy, bajo la guía del presbítero fray Oscar Carrizales Sanabria, la parroquia continúa su misión sagrada.

Para el 2017, cuando distaba de tener estas mejoras arquitectónicas, cerca de 1.300 personas habían visitado el hormiguero. /FOTO CATALINA GÓMEZ.

Para la feligrés Alicia Ayala, “las instalaciones son hermosas, me encantan las homilías que hacen los sacerdotes de esta comunidad. El oratorio es hermosísimo. Conozco la parroquia desde hace como 30 años, cuando llegaron a la ciudad y las misas eran en destapado”. 

Su arquitectura es una de las características que hacen que este lugar sea atractivo y que incluso sea de turismo religioso. Para muchos es reconocida como la “Iglesia del Hormiguero” o “El Hormiguero”. Cuenta con un diseño innovador, simbólico y evangélico que busca ir dando un ejemplo de enseñanza. 

Oratorio Santa Mónica

La primera construcción arquitectónica que se hizo fue en el corazón del Oratorio Santa Mónica, donde se encuentra un panal de abejas que es más que una simple estructura; es un símbolo de dulzura, no solo llama la atención por su diseño, también invita a la reflexión y al recogimiento. 

El nombre del oratorio Santa Mónica puede estar inspirado en la madre de San Agustín, reconocida por su perseverancia y ferviente oración. Es celebrada como un modelo para las madres, debido a su papel crucial en la transformación espiritual de su hijo. /FOTO CATALINA GÓMEZ

“Representa los siete textos bíblicos que hablan de la miel y del panal como la dulzura, la oración y del amor de Dios y también recordando el milagro eucarístico de Polonia donde fue también involucrado un panal de abejas”, así lo dijo el párroco Carrizales.

Es una simbología que a muchos visitantes llama la atención por sus detalles, como parece tan real, con cada uno de sus hexágonos que representan la vida a través de las abejas, y quienes no conocen su significado se llevan una enseñanza más. 

La feligrés Florelia Betancur de fuentes dice: “En esta parroquia ha habido grupos muy bonitos donde nos enseñan muchísimo sobre la Biblia, la palabra de Dios y sobre la solidaridad que debemos que tener con la gente. A mí la parroquia me gusta por todo. Aquí llega mucha gente, no solo por todas las ceremonias que se hacen, sino por turismo, vienen a sacar fotos, a subir al santísimo”. 

Uniendo cielo y tierra

La nueva imagen de la parroquia San Agustín fue diseñada por el párroco fray Oscar Carrizales, apasionado de la arquitectura. /FOTO CATALINA GÓMEZ

Al entrar, el visitante es recibido por el suave murmullo de oraciones y del agua, allí está la fuente Trinitaria que tiene cuatro piscinas: los evangelios, los mandamientos, los sacramentos y las obras de misericordia que hace que los fieles católicos puedan ir recibiendo una catequesis cuando están en el templo. 

Esta se convierte incluso en el punto de encuentro para muchas familias que vienen por ceremonias litúrgicas para recordar a quienes ya no los acompañan. Es una obra que captura la esencia de la fe y la comunidad. Con su diseño circular y su cruz central que se eleva sobre el agua, puede simbolizar la conexión entre lo terrenal y lo divino.

Esta cremallera trazada sobre el suelo es un recordatorio de que lo espiritual y terrenal están intrínsecamente conectados. /FOTO CATALINA GÓMEZ.

En el atrio hay una cremallera que representa el equilibrio entre lo sagrado y lo profano, desde la fe del creyente para que lo sagrado no se convierta en un fanatismo y lo profano en mundano. 

Campanario

Su característico campanario no es solo una estructura imponente que tiene 22 metros de altura, sino también un punto de referencia espiritual y social para todos los que buscan un sentido de pertenencia y propósito. Sus muros albergan cuatro salones donde se teje la enseñanza y los lazos de toda una sociedad. 

Lo que realmente llama la atención es el camino artístico que adorna su entrada: una procesión de 150 hormigas culonas, cada una esculpida en fibra de vidrio. Estas no son meros adornos, representan los 150 salmos de la sagrada escritura, sirviendo como un recordatorio tangible de la sabiduría.

Desde la punta del hormiguero se goza de un mirador que tiene vista de casi el 60 % de Floridablanca. /FOTO CATALINA GÓMEZ

Las hormigas, conocidas por su fuerza y trabajo en equipo, son el símbolo perfecto para representar la perseverancia y la devoción que se quiere para vivir conforme a estas enseñanzas. En 2018 la parroquia San Agustín obtuvo el primer puesto a nivel nacional en la categoría Valor Social en el concurso de arquitectura Cemex, gracias a su campanario y las diferentes funciones que cumple.

Feligreses de la parroquia de San Agustín, en Floridablanca, hablan sobre lo atractivo del lugar. / VIDEO CATALINA GÓMEZ
Universidad Autónoma de Bucaramanga