Inicio Bucaramanga Sector rural de la ciudad pide Secretaría de Agricultura

Sector rural de la ciudad pide Secretaría de Agricultura

Los habitantes de los tres corregimientos de Bucaramanga aseguran que necesitan gobernantes que den al campesino
lo que se merece: Trabajo, educación, infraestructura, salud y mejorar su calidad de vida en el campo. 



Edil del Corregimiento 1, Jaime Goyeneche Esteban, adelantando sus labores diarias en su finca.
 / FOTO DEYBHOR S. PEÑA PATIÑO
Por Deybhor S. Peña Patiño 
[email protected]
«No se ha invertido
en los corregimientos ni un solo peso por parte de la Secretaría de
Agricultura y Desarrollo Rural del
departamento, porque ellos creen
que el municipio nos tiene bien”,
asegura el edil del Corregimiento
1, Jaime Goyeneche Esteban. Sin
embargo, como asegura Ana Joaquina Tarazona López, habitante
de la vereda San Pedro Bajo, el
sector rural aledaño a Bucara-
manga tiene muchas necesidades.
“Si hacen el esfuerzo por el servicio público de gas y acueducto se
los agradeceríamos”, expresa esta
mujer. 

Por su parte, Manuel Francisco Gómez Castañeda, presidente
de los ediles del Corregimiento
3, añade que la falta de voluntad
por parte de la administración
municipal hace que los procesos
de desarrollo en el campo sean
muy lentos, incluso, muchos
proyectos nunca arrancan y la comunidad sigue en el olvido.

Esas afirmaciones muestran la
inconformidad de los habitantes
del sector rural por la falta, según
ellos, de una Secretaría de Agricultura Municipal.

Varios líderes comunitarios
coinciden al afirmar que no tienen
recursos propios del municipio,
y que se completan 30 años de
atraso por la falta de compromiso y voluntad que han tenido las
distintas administraciones municipales.

Según, el coordinador de
la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria
(Umata), Javier Armando Quiroga, se maneja un presupuesto de
1.100 millones de pesos, los cuales se invirtieron para cumplir las
metas del plan de desarrollo del
municipio de Bucaramanga de la
pasada Alcaldía.

No obstante, Jesús Zapata
Páez, asesor rural, asegura que
mucha de la inversión son “paños
de agua”, porque lo que en realidad necesita el campesinado son
proyectos de desarrollo integral,
que tiene que ver con el mejoramiento de la salud, educación,
maya vial, la recreación y el deporte, la distribución del riego y
la productividad, para que esta
de manera se vuelva atractivo el
campo. “Es por esto que consideramos que una Secretaría de Agricultura en Bucaramanga nos
ayudaría a salir adelante”, comenta Zapata Páez.

El mal estado de las vías no solo dificulta la movilidad de los habitantes, sino la salida y entrada de productos para el
 sustento de la
economía y los hogares. / FOTOS DEYBHOR S. PEÑA PATIÑO 
Faltan vías para transitar

Los corregimientos 1 y 3 se ubican hacía el norte de la ciudad, y
sus vías conducen a los municipios de Matanza, Tona y parte de
Floridablanca. El mal estado de la
malla vial también aqueja a la comunidad. Son 140 kilómetros de
vías terciarias y menos del 20 %
se ha pavimentado.

Solo cuando llueve, aseguran los pobladores, el barro entra
hasta sus casas, pues al no tener
andenes, el agua no se detiene.
Pese a que en ocasiones la Alcaldía les ha llevado maquinaria
y obreros para adelantar el mantenimiento de las vías, “cada vez
que esto pasa se abren de nuevo
los mismos huecos y hay que
inyectar más dinero. Si estuviera terminada nos ahorraríamos
tiempo y plata”, reitera Jaime
Goyeneche Esteban. Además, comenta este edil del Corregimiento
1, la Secretaría de Infraestructura
tiene documentada la situación
y conoce las necesidades que
existen en la zona, pero “no se
ha tenido respuesta por parte de
ellos, nosotros hemos pasado cartas y propuestas para mejorar los
lugares críticos y no nos brindan
soluciones”. 

La educación no es una opción

A la precariedad de las vías se
suma la falta de un transporte
escolar y de instituciones educativas rurales de fácil acceso. “Los
niños de las veredas deben desplazarse a pie o en motos hasta
el Colegio Rural Vijagual, y no
todos los habitantes tienen transporte. Ninguna empresa presta
el servicio, y si contamos con
suerte, conseguimos transporte informal”, menciona Manuel Francisco Gómez, otro habitante
del sector.


Otra circunstancia que se presenta es que los bachilleres no se
quieren quedar en el campo por
falta de alternativas y carreras
profesionales, lo que hacen –si
tienen los recursos económicos–,
es irse a la ciudad a estudiar otros
programas que no tengan que ver
con el desarrollo del campo. “No hay una alternativa para
que los muchachos puedan acceder a una educación superior. Si
tienen dinero se pagan una carrera y los que no, se dedican a la
vagancia o a perderse en el ca-
mino de las drogas”, manifiesta
Goyeneche Esteban.

El Colegio Rural Vijagual
funcionó como Universidad del
Pueblo durante un tiempo, pero
la iniciativa falló, porque estaban egresando las primeras
promociones, que eran de pocos
estudiantes, y el cupo no lograba
completarse, así que cerraron las
carreras técnicas que se estaban
impartiendo. 

Cultivos de plátano, uno
de los más tradicionales en
la zona. / FOTOS DEYBHOR S. PEÑA PATIÑO

A la salud tampoco se le presta atención
En los corregimientos no hay
puestos de salud. Sin embargo,
la población reconoce que no se
ven tantas enfermedades por la
buena alimentación, aunque no
todos gozan de este privilegio.

El servicio de salud en el
sector rural es prestado por el
Instituto de Salud de Bucaramanga (Isabú) con unas móviles
rurales, dotadas con toda clase de equipos y medicamentos.
Los campesinos aseguran que se
hacen brigadas de salud mensual-
mente, pero no siempre se cuenta
con especialistas, por ejemplo,
un odontólogo.

“El campesino a no tiene un
beneficio de salud, si tiene con
qué ir va al médico, sino se queda
así”, recalca el habitante del corregimiento 1, Rodrigo Gamarra
Jaimes. 

Hace 15 años existía un puesto de salud para el corregimiento
que se ubicaba en Puente Tierra.
Fue construido en terrenos de
Rionegro y cuando hubo la ola
invernal en 2010, el alcalde de
este municipio ubicó una familia en el lugar y con el pasar del
tiempo no se le han reubicado.

El puesto de salud es del municipio de Bucaramanga, pero
el terreno es de Rionegro, es un
convenio que firmaron los dos alcaldes en ese entonces. 

Recreación y deporte

En el sector rural no hay centros
de esparcimiento, es decir, no actividades diferentes a las del campo.
Bucaramanga tiene 17 comunas y
cada una cuenta con su recrear,
“nosotros ni siquiera tenemos una
cancha de fútbol”, recalca el edil
Goyeneche Esteban.

Y agrega que “la administración muncipal no ha querido
meterse la mano al bolsillo, por-
que cuando usted habla de centros
deportivos, el Instituto de la Juventud el Deporte y la Recreación
(Inderbú) dice que eso le toca a
la Secretaría de Infraestructura,
Infraestructura dice que a Educación y todos se terminan pasando
la pelota, para no hacer nada”. 

Cultivar no es tarea fácil para estos pobladores, ya que los suelos son áridos y necesitan el suficiente riego. Sumado a esto, también
los afecta la sequía. / FOTOS DEYBHOR S. PEÑA PATIÑO
Distritos de riego

Hace 25 años, la comunidad
evidenció que era necesario un
acueducto veredal y se construyeron varios. Esos acueductos que
en un momento se hicieron para
una capacidad de 30 familias,
hoy día, por la sobrepoblación
en el sector rural, no prestan un
servicio eficiente, ya que están
abasteciendo entre 70 y 80 hogares.

En el corregimiento 1 se realizaron a través de la Secretaria
de Infraestructura inversiones de
3.600 millones durante la pasada
Alcaldía, pero se requiere mejorar el suministro de agua. Se
requieren depósitos de almacenamiento del líquido para garantizar
el servicio a todas las familias que
llegan. Además, también se necesita para el distrito de riego, con
una infraestructura hidroagrícola,
como vasos de almacenamiento,
derivaciones directas, plantas de
bombeo, pozos, canales y caminos, entre otros.

“Es importante tener un distrito de riego, para el mejoramiento
de los cultivos y a la vez garantizar una seguridad alimentaria
en la ciudad”, asegura Manuel
Gómez Castañeda, también residente de la zona. 

Programas eficientes

Desde la Secretaria de Desarrollo Social se establecieron unos
programas para el beneficio y
mejoramiento del cultivo del
cacao. Este proyecto fue efectivo, exitoso y de gran impacto
para el sector rural.

Hubo otros proyectos como
los mercados y bonos para la
tercera edad, sostenimiento
económico a los cacaocultores,
mejoramiento genético vacuno,
asistencia técnica de suelos, que
fueron aplicables hacia el sector, donde había socialización,
concertación y acuerdo entre la
administración y el campesino.

Asimismo, “todo lo que
tiene que ver con el plan de
desarrollo rural se cumplió por
parte de la administración municipal”, señala el coordinador
de la Umata, Javier Armando
Quiroga.

Por otra parte, existe un programa que está andando pero que
falta completarse y es el del servicio de gas.

El gas natural en el sector rural
no es un lujo es una necesidad. Es
un proyecto que lleva más de ocho
años en ejecución y que aún no se
ha terminado en las diferentes administraciones.

No obstante, “estamos bastante abandonados, el proyecto
del servicio de gas lleva muchos
años, hasta hace dos años fue
que colocaron las tuberías y ahí
quedo”, asevera un habitante del
Corregimiento 1, Franklin Alexis
Gamarra.

Al tener gas natural, que solamente llegará a 853 familias y
habrá una segunda etapa, ya que
se quedarán muchas familias sin
el servicio, apenas se inaugure el
servicio, se restringirá la tala de
árboles. La comunidad cree y está segura que esta iniciativa mejorará
las condiciones de vida del sector
rural. No obstante, la terminación
de estos proyectos deberá ser retomada por el alcalde Rodolfo
Hernández, ya que la administración de Luis Francisco Bohórquez
Pedraza no los terminó.

Incitativas a futuro

• La hechura de los salones
múltiples en las veredas de
los corregimientos, con el
fin de realizar actividades
de integración, interacción y
compartir ideas que busquen
el desarrollo, y mejora de la
comunidad.
• La posibilidad de tener un purificador de agua en cada casa. 
• La realización de un censo rural, hace más de 15 años que
no se hace y con el pasar del
tiempo la población ha incrementado. 
Universidad Autónoma de Bucaramanga