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Semillero infantil de astronomía busca inclusión femenina en la ciencia

El Grupo de investigación Halley de la Universidad Industrial de Santander creó un proyecto astronómico en el 2015 con el fin de sembrar el interés de la ciencia en niños y tratar de eliminar el estigma de que la ciencia es solo para hombres.

El proyecto del Semillero de Astronomía Infantil fue llevado al encuentro Comunicando la Astronomía para el Público en 2016 y al Congreso Colombiano de Astronomía y Astrofísica (Cocoa) en el 2017. /FOTO GERALDINE LEÓN

Hace tres años, un estudiante quien ya era padre de una niña, le planteó al director de la Escuela de Física de la Universidad Industrial de Santander (UIS), Luis Alberto Núñez Martínez, un proyecto que consistía en enseñar a los niños astronomía de manera didáctica. Tras hacer un estudio de la idea, aquel estudiante llamado Rolando Calderón Ardila, quien en la actualidad es físico egresado de la institución, dio inicio a lo que hoy se conoce como el semillero de astronomía infantil guiado por el Grupo Halley al cual todos los infantes podrán tener acceso por el costo de 217 mil pesos.

El 21 de abril, la primera versión anual de este curso comenzó con siete alumnos entre los 6 y 12 años, con ilusión de aprender sobre el universo. Para Calderón Ardila, el aporte que como profesionales y científicos pueden hacer a la educación infantil con estos proyectos, va más allá del contexto   académico:   “se   busca contribuir en la parte social y cultural, por ejemplo el tema de la igualdad e inclusión de mujeres en la ciencia y la sociedad, el trabajo en equipo y el respeto mutuo como ciudadanos del mismo planeta, todo esto por medio de la enseñanza”.

El hecho de ser padre le permitió a este físico tener tacto a la hora  de  orientar  el  curso  desde un punto de vista práctico, lo que dio paso a crear diferentes enfoques del semillero, tales como la importancia de cuidar el medio ambiente. “Un aspecto importante es crear en los niños la conciencia del cuidado con nuestro planeta, no hay otro como este en el sistema solar, y los datos muestran que poco a poco colaboramos en su contaminación.

La nueva era

Con la graduación del precursor de este proyecto, una de las colaboradoras de Calderón heredó el semillero. Jennifer Grisales Casadiegos, estudiante de pregrado noveno nivel de Física de la UIS, que es el que dirige el curso, que tiene una duración aproximada de dos meses. Las clases se realizan los sábados de 2 a 6 de la tarde en las instalaciones de la Escuela de Física de dicha universidad.

Una de las estrategias de este tipo de iniciativas es que integran a los padres de los niños que asisten a las actividades que ofrece este espacio. Incluso, algunos papás adelantan tareas para reforzar los conocimientos sobre astronomía. /FOTO GERALDINE LEÓN

Esta  estudiante,  quien  apoya la inclusión de la mujer y hace parte del proceso, cuenta con formación y experiencia previa en educación infantil y en formación complementaria    en    enseñanza de la astronomía para niveles de primaria  y  secundaria,  certificado por un curso de la Red para la Educación Escolar de Astronomía (NASE por sus siglas en inglés), asegura que durante todo el proceso de aprendizaje se centran en que los niños no solo se enamoren de la astronomía sino de la ciencia. “Queremos que vean la matemática, la física,  la química y la biología desde tempranas edades de una forma más divertida y no solo como algo que tiene que estudiar por obligación”.

Para Grisales, además de entender el semillero como una necesidad que tiene la institución para retribuirle a la población los impuestos que paga y con los cuales se sostiene la UIS, el impacto más importante que este ha tenido es que influye en el desarrollo cognitivo y personal de los niños: “La formación en esta edad es crucial, porque en este momento es donde ellos adquieren inclinación por ciertas cosas. Si enamoras a un niño de seis u ocho años de la ciencia, jamás va a dejar de amarla, de ahí en adelante le va a gustar, siempre va a tener esa semilla que sembrar en la población”.

Ciencia inclusiva

El docente que está a la cabeza de  este  proyecto  es  el  director del  Grupo  Halley,  Luis Alberto Núñez, quien desde hace diez años trabaja en la universidad enfocado en la investigación. Para Núñez, además de despertar y estimular la  curiosidad  por  la  astronomía y ciencias en niños, otro de los aspectos importantes de este semillero es que ayuda a eliminar estigmas de la sociedad. “Se quiere que se deje de pensar que la ciencia es solo para los hombres, por eso impulsamos estos espacios académicos para que las mujeres también se sientan incluidas. Eso de que el género masculino tiene un saber especial y por eso estudia ciencia, es mentira, las mujeres también tienen capacidades científicas y de investigación”.

Promover el estudio del cielo desde edad temprana y aprovechar eficientemente los recursos técnicos, científicos y el talento humano de la Escuela de Física de la UIS son también algunos objetivos de este semillero. Adicionalmente, el curso de astronomía no solo busca llegar a los niños sino también a sus padres, brinda un espacio para acercar a la comunidad a la belleza de la astronomía y las disciplinas afines, es una oportunidad para educar y compartir desde la ciencia.

Las clases del semillero se desarrollan en el campus central de la UIS, los sábados de 2 a 6 de la tarde. /FOTO GERALDINE LEÓN

Uno de los acudientes es Melissa Tarazona Aceros, mamá de María José Angarita Tarazona de nueve años, la cual hace parte del grupo de alumnos del curso. Ella cuenta cómo y porqué su hija hace parte de este grupo: “Me enteré por la página de internet del semillero, se hizo la inscripción y acá está. La educo en casa y estamos estudiando el universo, el origen, los planetas así que me pareció oportuno. La niña se emocionó mucho porque acá hay un planetario y les dan la oportunidad de ver el universo desde una perspectiva más real, ella decidió estar en esto porque siente atracción por lo desconocido”.

Otra de las experiencias contadas por un padre es la de Rodrigo Araque Torres, ingeniero electromecánico, quien dice que su hija Sara Sofía Araque se animó a hacer el curso ya que ambos suelen ver  programas  relacionados  con la   ciencia:   “siempre   compartimos programas de ciencia, vemos Discovery Channel o National Geographic. Todo lo que ella me pida en educación yo se lo doy, nosotros como padres debemos motivar a nuestros hijos a que estudien y exploren espacios como estos, hay que incentivar el don o la facultad de investigar”.

Por Geraldine León Hernández

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Universidad Autónoma de Bucaramanga