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Servicio de Uber, un debate que trasciende la ilegalidad

La empresa sigue siendo cuestionada por los taxistas y las autoridades. Sin embargo, sus conductores alegan que es una fuente digna de trabajo y algunos usuarios la defienden por ser “un servicio de calidad”.

Aplicación Uber en un dispositivo móvil. /FOTO SEBASTIÁN REMOLINA REYES

’Uber Technologies Inc’ es una empresa internacional que se crea en San Francisco (Estados Unidos), que proporciona a los clientes una red de transporte privado por medio de una aplicación móvil o App, llamada ‘UberX’, la cual lo monitorea a través del sistema GPS. Finalmente, el pago de se tramita a la tarjeta del cliente o es cancelado en efectivo.

El 23 de octubre del 2013 Uber hizo oficial su llegada a Colombia e inició su servicio en Bogotá. Dos años después, el 19 de diciembre del 2015, dicho transporte llegó a la capital santandereana, la cual se convirtió en la quinta ciudad de Colombia en ofrecerlo.

Pese a que la Superintendencia ha multado en dos ocasiones a la empresa, cuyas sanciones asciende a 795 millones de pesos, ésta se defiende e insiste en que es una “alternativa de movilidad más segura y confiable” y además, una “oportunidad flexible de ingreso para las personas que necesitan ayuda extra en su economía”.

Pero una cosa es la confrontación legal de la empresa con el Ministerio de Transporte, quien invita a Uber para que “se reglamente como un servicio de carácter individual y deje de presar un servicio particular”, y otra cosa es la realidad, especialmente la de algunos santandereanos que han encontrado una opción laboral en dicha empresa y que la defienden por prestar un servicio más eficiente.

De otra parte, los conductores de la ‘mancha amarilla’ están dispuestos a no dejarse tomar ventaja, pues no quiere repetir La empresa sigue siendo cuestionada por los taxistas y las autoridades. Sin embargo, sus conductores alegan que es una fuente digna de trabajo y algunos usuarios la defienden por ser “un servicio de calidad”. lo ocurrido con el mototaxismo y los carros ‘piratas’, pero se enfrenta a que los pasajeros exigen un servicio con mayor calidad y amabilidad.

“Es un trabajo rentable”

Paola Andrea Díaz Forero es conductora de Uber desde junio de este año. Según cuenta, estaba desempleada cuando le contaron de una opción laboral en dicha empresa y además contaba con un vehículo último modelo. Un amigo también conductor de Uber fue el que le explicó cómo hacer parte de este sistema y le dijo cuáles eran los requisitos para convertirse en conductora: tener licencia, el SOAT del vehículo (Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito), y la tarjeta de propiedad. Finalmente, hicieron el respectivo estudio de seguridad y antes de los ocho días llegó la respuesta a su correo privado, que la certificaba como conductora oficial.

Según cuenta Díaz Forero, al comienzo su principal temor no encontrar pasajeros y perder el tiempo. No obstante, cuando se dio cuenta que en 60 días había hecho un promedio de 500 viajes (entre nueve y 10 servicios diarios), concluyó que éste sí era un trabajo viable.

Asegura no temerle lo que se pueda presentar con los conductores convencionales de taxi, pues presta un servicio necesario a la ciudadanía y es ésta la que finalmente solicita movilizarse en dichos carros.

“Uber nos quita el trabajo”

Gustavo Ardila Velázquez, conductor de taxi, explicó a 15 que la solución está en reglamentar el uso de Uber, pues económicamente no solo se han visto afectados en la prestación del servicio, sino en la contratación. “En estos momentos Uber se ha incorporado y ha bajado la tasa de empleo para nosotros y el producido. En el 2015 podía hacer en el día hasta 140 mil pesos, pero ahora solo hago entre 80 mil o 90 mil pesos. Uber nos está quitando el trabajo”, argumenta el conductor.

El gremio de taxistas ha realizado ya dos manifestaciones en contra de “la incorporación de Uber como plataforma de transporte de movilidad”. Una de ellas se realizó la cual el 19 de enero a la que solo asistieron 20 taxistas, debido a la poca difusión que hubo. La segunda movilización se hizo el 7 de marzo de 2016, un llamado ‘plan tortuga’, que arrancó en el estadio ‘Alfonso López’ y terminó frente a la Alcaldía de Bucaramanga.

Sin embargo, la polémica frente a Uber tomó fuerza luego de que el alcalde de la ciudad, Rodolfo Hernández Suárez, admitiera públicamente que le gustaba dicho servicio. “Me gusta Uber porque es mejor que los otros. Cómo hago yo para subirme a lo peor si hay algunos mejores”, dijo el burgomaestre.

Frente a lo anterior, la voz de protesta por parte de los taxistas ha crecido y ha llegado a tal punto que varios conductores de Uber han resultado agredidos y sus vehículos inmovilizados, no solo por la Dirección de Tránsito sino por grupos de conductores de ‘la mancha amarilla’ quienes exigen competir en condiciones de igualdad y que dicha empresa pague impuestos.

Entre la tecnología y lo tradicional

Valentina Bonilla Jaimes, habitante del barrio Cabecera y cliente de Uber comentó que Uber ofrece más comodidad en cuanto al vehículo que se utiliza. “Es mejor, el aire acondicionado, el servicio por parte de los conductores es mucho más educado, se preocupa más por la comodidad del cliente y también en cierto tipo de viajes el precio es menor”, aseguró la pasajera.

Sin embargo, existen usuarios como Fidel Ernesto Briceño que prefieren seguir utilizando el taxi. “Es una forma mucho más fácil de ir de un lado de la ciudad a otro, sin necesidad de los celulares y esas aplicaciones. Los taxis sencillamente están en todo lado y lo puedo pedir con la mano donde sea y en cualquier momento”.

Lo cierto es que el debate continúa, ya que el servicio de transporte por medio de aplicaciones digitales no está prohibido en Colombia, incluso, como lo expresó el exministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), Diego Molano, el país debe acomodarse a una “economía digital” además de “sacarle provecho”.

Por Sebastián Remolina Reyes

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Universidad Autónoma de Bucaramanga