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Sin pito y sin plata

El fútbol es un deporte altamente lucrativo en el mundo y Colombia no es la excepción a la regla: jugadores, directivos y hasta los medios de comunicación ganan mucho dinero; sin embargo, hay una profesión que no ve estos beneficios: el arbitraje.

Árbitros durante una capacitación en Cali. / FOTO FEDERACIÓN COLOMBIANA DE FÚTBOL

Por Jhoan Sebastián Lozada Gómez
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La pandemia de la covid 19 desnudó una serie de injusticias e irregularidades que se venían cometiendo en diferentes profesiones y ocupaciones del país, el arbitraje de fútbol es una de ellas.
Los árbitros pertenecen a una cadena de millonarios en la que los jugadores, los que tienen bajos sueldos, ganan en promedio cerca de 10 salarios mínimos legales vigentes (unos nueve millones de pesos), los dueños de equipos que tienen sus clubes avaluados en miles de millones de pesos y los medios de comunicación que compran derechos de transmisión en millones de dólares y que lo multiplican con el pasar del tiempo. Todo esto para poner en contexto que de las cantidades de dinero estrambóticas que se mueven, a los que menos tajada les toca es a los árbitros, que les pagan por labor, es decir, por partido arbitrado y que no son ni siquiera considerados profesionales.

Por consiguiente, ante la suspensión del fútbol en el mundo y en Colombia ya va para seis meses, los árbitros de la Liga BetPlay Dimayor llevan medio año sin recibir un solo centavo de los entes reguladores del fútbol en Colombia.

Edilson Ariza, árbitro profesional con más de 80 partidos en primera división durante los ocho años que tiene en el fútbol profesional, afirmó: “En cuanto a las ayudas realmente del fútbol profesional no recibimos ninguna, no nos tienen en cuenta para esto”.

Otros compañeros han recibido un auxilio solidario, como es el caso de Ramiro Pabón Martínez, árbitro hace más de siete años con dos partidos en primera división, quien aclaró: “El primer mes la asociación nos consignó un bono de apoyo solidario y después gestionaron unos mercados por medio del Instituto Departamental de Recreación y Deportes (Indersantander), el primer y segundo mes”. En el mejor de los casos son cuatro meses sin recibir ningún apoyo, en el peor, más de seis meses.

El caso de los árbitros que trabajan con el fútbol aficionado es aún más lamentable, pues no se sabe cuándo puedan volver a trabajar; además, si los profesionales no reciben ayudas, a ellos les va peor. José Agustín Hernández Reyes, más conocido como “La Gallina” en los barrios de Bucaramanga,
árbitro durante más de 35 años, confirma que no recibieron apoyo alguno: “No hemos tenido colaboración del Estado, se hicieron muchas vueltas para que el alcalde o el gobernador nos apoyara, más con víveres que con plata. Somos 27 familias que nunca vimos ningún apoyo. El Indersantander tampoco nos apoyó porque nosotros no somos filial de ellos”.

Profesionalización

Edilson Ariza en medio de un partido. / FOTO SUMINISTRADA EDILSON ARIZA

La mayoría de árbitros a nivel nacional pidieron que se les reconozca como una profesión y no una ocupación, con lo que esto conlleva: que tengan una agremiación, garantías y tranquilidad al terminar de ejercer. Edilson Ariza así lo explicó: “Somos remunerados por partido, si hay partidos recibimos el pago y si no, tenemos que defendernos por aparte. Todo radica en que no estamos al nivel de otras ligas, a nivel internacional o a nivel de Europa y muchas veces campeonatos de fútbol son de menor categoría, pero cuentan con mayor estabilidad para el árbitro, por eso pedimos mejores condiciones para brindar un mejor servicio”.

Incluso algunos jueces tienen que conseguir otros trabajos para poder subsistir, pues no les alcanza para lograr la estabilidad, “arbitramos jugadores profesionales que se dedican a eso, que duermen, entrenan y van a partidos, es la única función que tienen, nosotros pitamos y nos dedicamos a otras labores para tener mejor calidad de vida”, dijo Ariza. No es el único, Ramiro Pabón también mencionó este aspecto: “La forma en la que se lleva esta labor es cuestionable puesto que se tiene que profesionalizar el arbitraje en Colombia, nosotros también hacemos parte del espectáculo”. Aunque son conscientes de que tal vez no alcancen a ver los frutos de esta lucha, esperan que por lo menos más adelante otros si puedan disfrutarla.

El regreso del fútbol

El sábado 12 de septiembre se reanudaron las acciones de la Liga BetPlay Dimayor con el partido entre el Deportivo Cali y Millonarios. Así mismo ya se les realizaron la prueba de la covid a los árbitros que impartirán justicia en los encuentros, así como las pruebas de campo para comprobar que están aptos para volver al trabajo. Ariza desde hace meses viene trabajando para esto. “La parte
física me salió más fácil que otros compañeros, había vías muy buenas en Zapatoca para hacer trabajos de fondo y de dos meses para acá teníamos una excepción que nos permitía entrenar en algunas canchas en Bucaramanga y poco a poco se vino entrando en el ritmo de entrenamientos a diario, ya presentamos pruebas a nivel profesional y se cumplieron satisfactoriamente”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga