Sube el ACPM y… ¡Los peajes, la yuca, la papa!

En medio de la polémica por el alza del ACPM, los colombianos enfrentan la realidad de un ajuste económico que promete cambiar el panorama del transporte… y el costo de vida. Entre debates y preocupaciones, exploramos las implicaciones de esta medida y su efecto en la economía nacional.

Por Catalina Gómez / mgomez781@unab.edu.co. y Mariana Parra / mparra326@unab.edu.co

En 2023 el Gobierno Nacional decidió que era necesario aumentar el precio de la gasolina para pagar la deuda en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc). Según el Gobierno del cambio, esta entidad “matiza la diferencia entre los precios internacionales y los precios nacionales, pagando a los productores e importadores esa diferencia”. 

En otras palabras se basan en los precios internacional y nacional para obtener un “subsidio” o “compensación”. Esto ocurre cuando los precios internacionales de un producto como el petróleo, son más altos que los establecidos por políticas gubernamentales. Por ejemplo, si el precio internacional del petróleo es más alto que el local, el mandatario puede optar por compensar a los productores e importadores por la diferencia, para que puedan vender el producto a un precio más bajo. 

En Colombia a finales de 2022 había un déficit del Fepc que podía ascender de $25 billones  a $30 billones, por esta razón el presidente Gustavo Petro decidió que este  “subsidio” debía acabarse para empezar a saldar la deuda existente, por lo tanto la gasolina pasó de $8.103 y el ACPM $8.023 en 2020 a un promedio de $15.416 en 2024. Tuvo un aumento aproximado de $7.313.

Trabajadores en una estación gasolinera en Cali, en junio de 2023.
JAIR F. COLL (BLOOMBERG)

El Ministro de Hacienda dijo que en enero se hizo la última alza a la gasolina y el Presidente Petro manifestó que “hemos cerrado la brecha de precio, acabando el subsidio a la gasolina. Nos espera un último incremento y a partir de allí el precio fluctúa con los vaivenes del precio internacional”. 

Ahora que la gasolina ya está en un precio promedio, empezará a subir el ACPM (Aceite Combustible Para Motores), la diferencia es que mientras el combustible subió con un promedio de unos $1.000, se prevé que con el Diesel sea de unos $2.000 ó $3.000 por galón. La medida fue tomada porque desde que estaba en campaña el mandatario dijo que era necesario, por el hueco fiscal.  

Si nos basamos en los costos de referencia del Ministerio de Transporte, el viaje de 12 horas de un tractocamión desde Bucaramanga hasta Bogotá, con 34 toneladas, tendría un valor de $4.246.210 con el precio actual del Diesel, que está en un promedio de $9.065; gastaría un aproximado de 146,9 galones que serían $1.331.648. Pero si se decide tomar esta medida y que subiera $3.000 el ACPM, quedaría en $12.065, tanquear saldría por $1.772.348, teniendo un aumento de $440.700, que equivale al 33.09%. 

María Consuelo Gómez, propietaria y conductora de un camión, dice que “el aumento del ACPM perjudica al transportador porque eso incrementa los gastos del camión y a uno si no le suben el flete, eso es más demorado. Mejor dicho, hasta que no haya una protesta de camioneros no suben los fletes; mientras tanto uno lleva del bulto con el precio del ACPM. Los aumentos siempre les toca asumirlos al dueño del camión, así de sencillo”.

Imagen de referencia. El Espectador
Foto: EFE – AARON UFUMEL

Y vaya “problema”, pues es el componente vital en la economía colombiana, en especial en el sector del transporte de carga y pasajeros. La preocupación es que además se afecta la canasta familiar de los sectores de bajos ingresos o que viven de un salario mínimo. 

Pero,Benhur Alejandro Palacio Orozco, analista de Estrategia Sectorial en Bancolombia, manifestó en una entrevista digital de Linkedin que “es probable que esto genere un impacto en la inflación y ocasione problemas en el transporte terrestre de mercancías. Es importante tener en cuenta que el 98 % de los vehículos de carga que funcionan en el país, lo hace con combustible de diésel. El impacto se generaría porque el incremento en el precio del ACPM se traslada; a ello se suma que si hay  problemas de orden público se generaría una disminución en la oferta de bienes”. 

La posible fluctuación en los precios del combustible, tiene preocupados a diversos sectores, desde expertos financieros hasta pequeños comerciantes, las opiniones convergen en el potencial efecto que podría desencadenar en la estructura de costos y la vida cotidiana.

Nubia Gutiérrez, tendera del barrio España, dice que “yo pensaría que sí afecta, porque a medida que van subiendo los combustibles, la canasta familiar va subiendo, el traslado de un lado a otro hace que eso incremente el precio de todos los alimentos como la papa, la yuca e incluso los que llegan a través de distribuidores”. 

El alza en los precios del combustible trasciende las estadísticas y se convierte en una realidad palpable que afecta a todos los niveles de la sociedad. Las experiencias compartidas reflejan la estrecha relación entre la economía a gran escala y las finanzas personales, demostrando cómo un ajuste en el mercado puede influir significativamente en el día a día de las personas.

Universidad Autónoma de Bucaramanga