Sueño americano o… ¿llamado a la vocación divina?

La búsqueda de oportunidades ha llevado a miles de colombianos a emigrar y uno de los destinos preferidos es Estados Unidos. Actualmente, de acuerdo con los datos de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (ACS), hay 1.7 millones de Colombianos residentes en EE. UU.

Por Mariana Parra Flórez / mparra326@unab.edu.co

En esta ocasión, 15 entrevistó a Armando Pita, un colombiano que tomó la decisión de emigrar hace 25 años, tras enfrentar una crisis administrativa en su empresa de suministros de ferretería y en búsqueda del tan llamado “sueño americano”. Contador público de formación, con especialización en gerencia financiera obtenida en la Universidad Santo Tomás, Armando nunca había considerado la posibilidad de seguir el camino de la vocación religiosa antes de emprender su viaje. 

Este año, Armando cumple 14 años de vocación cristiana. /FOTO SUMINISTRADA

El “llamado divino” es una vocación que cada año menos jóvenes recurren por seguir. De acuerdo con el diario oficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, el número de sacerdotes y monjas ha ido cayendo en un 10 % en los últimos años. En Colombia, el número promedio de ordenaciones de sacerdotes es de apenas 240 al año, en las últimas dos décadas. 

¿Qué lo motivó a emigrar a los Estados Unidos? 

En el año 1999 decido irme para los Estados Unidos como un colombiano más, viendo quizás las pocas oportunidades que tenía aquí. Decido irme buscando el “sueño americano”. Yo era un profesional, pero llegué a Estados Unidos a trabajar en todo lo que fuera, limpiando casas, trabajando en parqueaderos, en mudanzas, en restaurantes, en hoteles. Salí de Colombia sin tener idea de que iba a cambiar mi vida.

¿En qué momento sintió el “llamado” o la atracción a la ordenanza en el clero?

Llegué a trabajar dos años, cuando me di cuenta de que estaba descuidando mi vida interior o lo que llamamos mi vida espiritual. Crecí como un joven que siempre tenía respeto por la obra de Dios, pero nunca había tenido un encuentro personal con Cristo. Un día decidí ir a una misa en un Miércoles de Ceniza. Ese día, el Señor empieza a hacer una revolución dentro de mi vida. Participé en un retiro espiritual de la Renovación Católica Carismática que se llama seminario de Villa en el Espíritu Santo, en donde renové mis promesas del bautismo y volver a empezar una vida nueva. Ahí empieza todo este proceso de responderle a Dios qué quiere de mí y qué busca de mí. Dios tomó la decisión por mí para el llamado al sacerdocio.

El sacerdocio le ha permitido conocer diferentes países y culturas. /FOTO SUMINISTRADA

¿Alguna vez se imaginó como sacerdote?

Como joven nunca pensé llegar a ser sacerdote; cuando era niño quizás sí, porque fui una persona muy activa en el catecismo, en la participación en la Semana Santa. Pero de joven ya tenía los ojos puestos más en las cosas del mundo, pensaba más en la universidad, en mi trabajo, en cómo ser un buen profesional y en la ambición de hacer más dinero.

¿Cuáles fueron los principales desafíos que tuvo en la preparación, estando en otro país, con un idioma diferente?

La preparación para un sacerdote es bastante larga, aproximadamente de nueve a diez años. Estar en otro país se dificulta por el idioma. En toda transición de la vida, trae retos y cambios, pero siempre tenemos que abrazarlos con mucha humildad. Cuando llegué a los 30 años, el inglés se me dificultó bastante. Fue una limitación y sigue siendo para una persona de una edad ya madura, pero gracias a la sabiduría que Dios nos da y la disciplina que debemos tener siempre se puede.

Para su familia, Armando es el guía espiritual que los orienta en la vida eterna y las buenas prácticas cristianas. /FOTO SUMINISTRADA

¿Cuánto tiempo lleva en esta vocación? ¿Planea retirarse?

Como sacerdote cumplí 14 años el 8 de mayo, sigo todavía ejerciéndolo. Realmente nunca nos retiramos porque el sacerdocio es para siempre, lo que hacemos es retirarnos de la parte administrativa, pero el sacerdote sigue siendo sacerdote hasta el último día de su vida, algo muy diferente a cualquier otra labor o a cualquier otra profesión. Por lo general, la edad de retirarse de la parte administrativa, puede que sea a los 75 años, así que a mí me falta todavía un buen tiempo para eso. 

Universidad Autónoma de Bucaramanga