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Taxistas insisten en que las autoridades reglamenten el servicio de Uber

Después de dos meses de la llegada de la controvertida plataforma a Bucaramanga, persisten las críticas no solo frente a este sistema, sino sobre el futuro de la movilidad en la ciudad.

Por Juan José Jaimes Chaparro

jjaimes840@unab.edu.co

Uber Technologies Inc. es una empresa estadounidense creada en San Francisco en 2009, que brinda a sus usuarios servicios de movilidad a través de una aplicación móvil y su uso se paga por medio de una tarjeta de crédito. La aplicación disponible para teléfonos inteligentes llegó a Bucaramanga y su área metropolitana hace dos meses y los factores diferenciadores que presta la compañía internacional, hacen que la experiencia de tomar transporte público se convierta más ‘privada y segura’. Uber ya había comenzado a ofrecer sus servicios en las principales ciudades del país, arrancó en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla; poco a poco ha iniciado sus labores en Cartagena, Ibagué, Cúcuta, Villavicencio y finalmente, en la capital santandereana.

Con esta ya son nueve las ciudades en las que la polémica aplicación incursiona en Colombia. En el sector transporte no se hicieron esperar las reacciones de los trabajadores más afectados por la llegada de este nuevo medio: el gremio taxista.

Pedro Bautista, quien lleva más de ocho años dedicado a transportar pasajeros de un lugar a otro en los carros amarillos afirma: “Uber nos ‘jodió’ el trabajo porque nosotros estábamos dedicados a eso, a transportar a la gente y ahora lo están haciendo todas las personas, cualquier persona puede manejar y nos quitan nuestro espacio”.

Pese a que la acogida de Uber en Bucaramanga no ha sido significativa como lo esperaban sus desarrolladores, poco a poco el gremio taxista se ha visto afectado porque las personas prefieren pagar más, menos o el mismo precio, pero ir en ‘otro tipo de vehículos’, como lo mencionó Andrés Hurtado, usuario de Uber. “Estos carros son más có- modos, puedo seleccionar qué tipo de carro está disponible, llegan a tiempo, y lo mejor de todo, no tengo que lidiar con el mal genio que tienen algunos taxistas”. Además, Uber tiene características que lo diferencian de los taxis convencionales, como la forma de pago.

Al registrarse en la aplicación móvil –disponible para iOS y Android-, usted ingresa su tarjeta de crédito y por cada viaje realizado, se le hace el recargo indicado. La tarifa mí- nima de Uber son 3.200 pesos. Asimismo, al descargar la aplicación móvil, ésta obsequia un viaje de 20 mil pesos al usuario recién registrado para que lo remida a su favor en su siguiente recorrido. La seguridad es un tema importante para Uber, y gracias a ello, los datos de los conductores están registrados con sus placas e información general, además las rutas quedan rastreadas y los familiares o amigos de los usuarios activos, pueden rastrear su ubicación.

Por estas razones el público en general está acudiendo a este servicio e inclusive, personas que no tenían trabajo estable se presentaron a la empresa y ahora hacen parte de la propuesta, como Reinaldo Triana Tellez, quien dedicaba su vida al comercio en general y afirmó: “Uber es una oportunidad muy buena porque me genera otro tipo de entradas, ya que tengo mucho tiempo libre, puedo dedicarlo a esto y hasta el momento me encuentro feliz haciendo este trabajo. Además es agradable ver a las personas que usan nuestro servicio, irse con una sonrisa y contentos con lo que están pagando para movilizarse. A todos les gusta viajar con seguridad”.

Desde que Uber anunció su llegada a Bucaramanga, en la aplicación y en la página web oficial se comenzaron a ofrecer las vacantes para conductores e inclusive para personas capacitadas para trabajar con ellos fuera del país. Uber exige a sus conductores que sus vehículos estén al día con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat), que su cédula esté libre de cualquier problema con la justicia y que su carro esté registrado a partir del año 2006, teniendo esto en orden, serán contratados por medio de la aplicación celular o vía Internet.

Otra facilidad que posee Uber, es la flexibilidad de horarios para sus conductores, pues ofrecen alternativas que se acomoden a la vida diaria del chofer así pueda alternar su responsabilidad con la empresa y sus obligaciones laborales. Daniel Rodríguez es un estudiante de octavo semestre de artes audiovisuales en la Universidad Autónoma de Bucaramanga (Unab) y cuenta que gracias a su tiempo libre por estar terminando su carrera, Uber le permite ocuparse y además generar ingresos adicionales. Dice que “Uber es una plataforma amigable tanto para el usuario como para el conductor y el manejo de precios es mucho más flexible”.

Un problema sin alternativas

A pesar de que el mismo gobernador de Santander, Didier Alberto Tavera Amado, aclarara en su cuenta de Twitter que respaldaba al gremio taxista y que “Bucaramanga no necesita Uber”, la aplicación se comenzó a desarrollar desde diciembre, mes en el que se hizo oficial su lanzamiento en la capital santandereana. Luis Tulio Tamayo Tamayo, diputado de la Asamblea de Santander, expresó que está de acuerdo con que Bucaramanga implemente nuevas tecnologías y que esto era un avance importante, el cual la ciudad debería acoger.

A esto agregó su opinión sobre el impacto que ha generado Uber en el gremio taxista: “es bueno que se pueda tener acceso a un servicio innovador y de calidad, esto no es en función de competir con la tradicional estación de servicio de la franja amarilla, sino por el contrario, invitar a que seamos una ciudad moderna, una ciudad competitiva y una ciudad que pueda atender de la mejor manera a sus ciudadanos y a sus visitantes”.

El impacto que esto generó fue inmediato, pero hubo sorpresas puesto que en las redes sociales, los santandereanos festejaban la llegada de Uber a la ciudad, expresando que dejarían de “rogar para que les aceptaran rutas”, otros por su parte –ya conociendo cómo trabaja el servicio en otras ciudades de Colombia- celebraban el no tener que soportar el maltrato de los taxistas o el abuso con los taxímetros adulterados.

Carlos Yesid Galvis quien trabajó conduciendo taxi en la ciudad declaró: “Bucaramanga no está todavía preparada para este nuevo tipo de movilidad y si esa plataforma quiere estar aquí, tienen que reglamentarlos como tal, porque ellos van a prestar un servicio público con la excusa de que ‘supuestamente’ es más cómodo. Entonces lo que debe hacer el gobierno es reglamentarlo como una empresa de servicio público mas no de servicio particular porque entonces cualquier persona que tenga un carro, descarga la aplicación y comienza a prestar el servicio sin nada, eso es ilegal”.

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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