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Trabajadoras sexuales a la espera de la casa hogar para el cuidado de sus hijos

Desde hace dos semanas, el lugar llamado Los Niños de Fátima en el que líderes de esta comunidad cuidan a 40 menores se encuentra cerrado por desacuerdos con la administración municipal.

La casa hogar evitaría que las madres siguieran dejando a sus hijos en una habitación con candado antes de salir a trabajar. /FOTO: DANITZA GISETH MUÑOZ LIZARAZO

El hogar infantil es una iniciativa para ayudar a los hijos de las prostitutas, vendedores ambulantes y personas desplazadas, mientras ellos se dedican a trabajar, brindándole a los infantes la protección y garantía de sus derechos.

Desde hace un año Luz de Fátima Bacca Castillo inició la propuesta de la casa Los Niños de Fátima, con el fin de evitar que los menores de edad se quedaran en cerrados todo el día en un hotel de “mala muerte”. Bacca lleva nueve años luchando por los derechos de los hijos de sus compañeras, sin importar que hace 10 años dejó la prostitución.

La Policía Metropolitana ha apoyado en logística el proyecto de Fátima Bacca, también se ha encargado de vigilar hoteles y residencias haciendo cumplimiento a la Ley 1098 de 2006. /FOTO: DANITZA GISETH MUÑOZ LIZARAZO
La Policía Metropolitana ha apoyado en logística el proyecto de Fátima Bacca, también se ha encargado de vigilar hoteles y residencias haciendo cumplimiento a la Ley 1098 de 2006. /FOTO: DANITZA GISETH MUÑOZ LIZARAZO

Fátima Bacca trabaja de la mano con la Policía Metropolitana, Procuraduría y Personería de Bucaramanga. Lo que la motivó a buscar la protección de los derechos de los pequeños, fue que ella también vivió en la calle, siendo testigo del abuso que hay contra ellos, no tanto abusos sexuales, sino maltratos psicológicos y físicos. “Acá uno ve cuando el dueño del hotel echa a la calle a la mamá con el pequeño a medianoche solo porque ella no tenía para pagar el cuarto”, comentó la líder social.

En los hoteles se evidencia el abandono en el que las mamás dejan a sus bebés, ellos permanecen encerrados todo el día o bajo el cuidado de algún inquilino mientras sus madres salen a buscar el sustento, regresando al mediodía con el almuerzo y a las seis de la tarde con la comida. A Fátima le duele saber que los infantes se quedan solos o que son víctimas del maltrato.

Su trabajo ha llamado la atención de las personas, por eso ha recibido apoyo de estudiantes de distintas universidades en áreas como trabajo social, psicología, medicina, educación y enfermería.

Las mamás han visto el cambio en sus hijos, llegando a considerar a Fátima Bacca como un gran apoyo, ya que no solo ha buscado el bienestar para los menores, sino que también ha logrado que 15 madres se estén capacitando en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) en atención a la primera infancia y manipulación de alimentos, con el fin de que dejen la prostitución y trabajen en la casa hogar que abrirá sus puertas en la carrera 13 # 33-53, Centro.

“Cuando llevé mi nieta con Fátima, ella aprendió a caminar allá, me engordó, la cuidaron muy bien, la entregaban bañadita y bien alimentada, quiero que Fátima vuelva a abrir la guardería para seguir llevar mi nieta”, dijo Marlene Plata Aparicio, quien también cooperó en el hogar.

Esta comunidad es vulnerable, se ven situaciones de extrema pobreza, mujeres que se hacen cerca de la Plaza de Mercado Central, en el parque Antonia Santos o en Colseguros (norte), esperando que llegue algún cliente para poder obtener dinero para su soporte diario.

 

Casa Búho se encuentra en pausa

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El pasado 22 de marzo, la Alcaldía de Bucaramanga anunció en su boletín de prensa la operación de un hogar Casa Búho, ideado para proteger y garantizar los derechos de los hijos de los trabajadores nocturnos, funcionando desde las 4:00 p.m. hasta las 7:00 a.m. Siendo esto una meta establecida en el Plan de desarrollo del alcalde Rodolfo Hernández Suárez.

El ente encargado del proyecto es la Secretaría de Desarrollo Social, en especial el Programa de Primera Infancia y Adolescencia de Bucaramanga, el cual tenía que coordinar la propuesta con la líder de las trabajadoras sexuales, Luz de Fátima Bacca Castillo.

“El proyecto empezó en septiembre del año pasado, aún no se ha dado porque es un largo procedimiento que se ha venido realizando”, dijo Natalia Espinosa Rincón, psicóloga clínica del Programa de Primera Infancia y Adolescencia, quien agregó que no ha sido fácil poner a funcionar el proyecto debido a que en la ciudad no existe una fundación u operador que pueda implementar un servicio que cumpla con los lineamientos que se requiere para la atención integral de los niños.

Por otro lado, para Fátima Bacca, la Casa Búho es una mentira total, ya que solo se encarga de tener a los hijos de las personas que trabajan en la noche. “A nosotras no nos sirve eso, porque los niños también corren peligro en el día, no entienden que el riesgo es igual de día y noche”, agregó Bacca.

Al no contar con un techo, las líderes de las trabajadoras sexuales se reunieron y buscaron un lugar temporal para poder tener a los infantes de día. Con ayuda de la Personería de Bucaramanga encontraron el sitio, el único problema es que tenía que ser compartido con la fundación Fundacien. Al abrir la casa, empezaron con 20 niños, la mayoría de brazos y gateantes, al final terminaron con 39, sin contar a los que iban a almorzar después de salir del colegio.

“Lo que teníamos no era una guardería, era un hogar donde los pequeñitos iban a jugar, a recibir cariño, a tener sus tres comidas, refrigerio y estar bien cuidados”, dijo Bacca Castillo.

En una mesa de trabajo con entes de Bucaramanga se acordó con las trabajadoras sexuales que Desarrollo Social se encargaría de conseguirles un nuevo domicilio, Bienestar Familiar la adaptaría para tener a los menores de día y de noche, Procuraduría y Personería se encargarían de hacer seguimiento a lo acordado y la Defensoría del Pueblo brindaría apoyo.

La casa de la que se había conversado en la mesa de trabajo, es Casa Búho, ya que la Alcaldía no puede cambiar lo establecido en el Plan de Desarrollo de la noche a la mañana, sino que es un proceso que primero tiene que pasar por la aprobación del Concejo de Bucaramanga para poder funcionar de día, textualmente en el plan dice: “Implementar y mantener un centro de atención integral nocturno, Casa Búho para niños y niñas de cero a cinco años”.

“Con Fátima y las trabajadoras sexuales se han realizado varias mesas de trabajo y en ninguna se ha logrado llegar a un acuerdo, porque ella lo que quiere es que le den la casa ya”, dijo Espinosa Rincón, quien además mencionó que Luz de Fátima prefirió iniciar un hogar en el que brindaba apoyo integral a los niños en vez de esperar el funcionamiento de Casa Búho.

El hogar de Fátima funcionó por tres meses debido a un acuerdo que tenían con la fundación Fundacien, sin embargo, las líderes guardaban la esperanza de que Desarrollo Social les entregaría una nueva casa (aunque no era así), ya que al terminar el periodo de acuerdo, tenían que irsen. Bacca asegura que la Alcaldía tenía un presupuesto de 280 millones pesos para la residencia, pero al final le dijeron que solo le daban 100 millones de pesos, “les dije que era todo o nada y pues no hemos recibido ningún apoyo por parte de la administración municipal”.

Las trabajadoras sexuales dicen que Desarrollo Social las dejó solas porque no les con siguió el lugar tal y como habían acordado en la mesa de trabajo. Ante esta afirmación la funcionaria del Programa de Primera Infancia y Adolescencia, Natalia Espinosa, dijo que aquel lugar no tenía que ver con Desarrollo Social, ya que para funcionar legalmente necesitan cumplir con los parámetros establecidos por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), “no es que la administración las haya dejado solas, la atención para los niños no puede darse por cualquiera”, dijo Espinosa.

Fátima Bacca afirma que en los tres meses que estuvieron funcionando como casa hogar, ellas se sostuvieron por sí solas contando con ayuda de terceros, buscando donación de mercados, juguetes, ropa, pañales y colchonetas, realizando rifas para conseguir la carne, pollo y fruta. “No he recibido ayuda por parte del estado, Bienestar Familia nunca me dio ni una bolsa de bienestarina, al final nosotras estábamos bien a pesar de tener tan poco”, agregó Bacca Castillo.

Ni Casa Búho, ni Los Niños de Fátima han podido continuar sus labores por los desacuerdos y percances que se han presentado, por ahora Fátima espera abrir la nueva casa para seguir ayudando a la comunidad. Aunque no pueden funcionar de día y noche, ya que eso sería un internado, lo cual no está permitido, en ese caso Bienestar Familiar declararía a los niños en abandono, así lo dijo Espinosa Rincón, quien agregó que próximamente se realizará una nueva mesa de trabajo para ver si el proyecto de Casa Búho sigue adelante, siendo el único proyecto de la Estrategia de Inclusión Social del Plan de Desarrollo que aún no ha empezado a funcionar.

Por

Danitza Giseth Muñoz Lizarazo
dmunoz664@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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