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En Ulibro 2016, Daniel Samper brindó un recorrido por el siglo de vida del vallenato

Junto al Rey Vallenato Aficionado 2016, Pedro Rueda Pinilla, el periodista colombiano Daniel Samper Pizano ofreció una tertulia musical donde habló de algunas de las canciones y compositores que componen su libro.

De izquierda a derecha, Carlos Acosta Posada, director del Programa Artes Audiovisuales de la Unab; Daniel Samper, periodista y escritor colombiano; Jorge Hernández, Francisco Villalobos, Pedro Pinilla y Julián Muñíz, integrantes del conjunto musical que acompañó la tertulia.

Durante el desarrollo de la decimocuarta Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro, ‘Leer en Paz’, los asistentes a la tertulia musical “100 años de Vallenato”, que llenaron el auditorio Mayor de la Universidad Autónoma de Bucaramanga el pasado viernes 26 de agosto, fueron cómplices de las melodías de Pedro Rueda Pinilla, el Rey Vallenato Aficionado 2016, del Festival de la Leyenda Vallenata, celebrado cada año en Valledupar.

Con un repertorio apoyado por tres acordeones, cada uno con una tonalidad diferente, Rueda fue armonizando las historias que el periodista y escritor Daniel Samper Pizano iba ofreciendo acerca del surgimiento del vallenato y su evolución hasta lo que conocemos hoy en día.

Rueda fue apoyado por un grupo conformado por Jorge Hernández en la caja, Julián Muñiz en la guacharaca, y Francisco Villalobos como cantante.

La tertulia inició con la canción “El amor, amor”, ya que, según Samper, fue en 1880 cuando “hicieron la primera parranda vallenata y estas coplas se han cantado desde que el vallenato existe, desde ese tiempo”, argumento apoyado por Carlos Acosta Posada, director del Programa de Artes Audiovisuales de la Unab y moderador de la charla.

Samper afirmó que antes había otro tipo de música entre la que figuraban los cantos de vaqueros y de herrería, que el acordeón fue un remplazo de la gaita y que a partir del momento en que este instrumento aparece, se configura el vallenato.

“Antes había representantes de la guacharaca, que eran los indígenas, del acordeón, que antes era un aerófono, de la gaita, también indígenas, de la caja africana, que se toca con las manos”, explicó Samper.

Según el escritor, fue en 1960 cuando el vallenato pidió contrabajo, bajo eléctrico y conga, “cuando salta de la parranda, que es su medio natural, pide más respaldo musical”, a esto añadió que nunca se baila en una parranda, en lugar de eso las personas forman un círculo y “se cantan, oyen” entre ellos.

Recordó a Alejo Durán, compositor y cantante vallenato que nació en El Paso, municipio del Cesar, quien no tomaba en las parrandas, las cuales duraban hasta tres días y en las que Durán no podía cantar si no tenía su sombrero.

Carlos Acosta Posada, director del Programa Artes Audiovisuales de la Unab, fue el encargado de moderar la tertulia musical “100 años de vallenato”.
Carlos Acosta Posada, director del Programa Artes Audiovisuales de la Unab, fue el encargado de moderar la tertulia musical “100 años de vallenato”.

Los compositores costeños

Uno de los intérpretes que aparece en el libro de Samper “Cien años de vallenato“, es Rafael Calixto Escalona Martínez, “es un autor clave que le da una vuelta al vallenato no solo porque sabe contar historias”, mencionó el escritor, “marca el momento en el que un anónimo compositor se vuelve figura internacional, tanto así que en otros países se hacen versiones de esa música y algunos pretenden robársela”.

El Rey Vallenato recordó a Escalona interpretando las canciones “El Testamento” y “Onda Herida”

Leandro José Díaz Duarte, otro de los compositores que quedó en las páginas, fue, como lo cuenta Samper, “un hombre ciego, pobre, de formidable inteligencia. Me asombraba cómo en compensación por la falta de la vista tenía una inteligencia asombrosa”.

Un compositor que aprendía de oír a los músicos en las parrandas, “veía con los ojos del alma, porque describe mejor las cosas de lo que se está viendo”. La composición de Leandro Díaz “se basa en: ¿qué es la vida?, ¿para qué es la vida?, ¿vale la pena la vida?, ¿cuál es la vida que me entregaron a mí?”

De este último, Rueda interpretó las canciones “Matilde Lina” y “La Diosa Coronada”.

Adolfo Rafael Pacheco Anillo aparece en la segunda edición de “Cien años de vallenato”. Para Samper, “representa una música que en Valledupar se ninguneó, la música de la sabana, la que está cerca a la cumbia, toma prestados sonidos de cumbia, que le da un tono menor al vallenato. (Adolfo Pacheco) Entiende que la música va más allá de lo que dicen algunas normas, ha sido un rebelde contra esto, lo ha denunciado en canciones, artículos de prensa y festivales vallenatos”.

Pacheco basa su composición en merengue, paseo, son, cumbia, porro y hasta canciones de carnaval de Barranquilla. El escritor lo catalogó como un compositor con un extraordinario sentido del verso, “pocos lo tienen como lo tiene Adolfo”.

Su canción más popular, “La Hamaca Grande”, sonó en el acordeón de Rueda durante el evento, así como también lo hizo “El Viejo Migue”, de quien Samper opinó que “es un drama tan colombiano, está contado de una manera tan bonita que es imposible no conmoverse”.

Diomedes Dionisio Díaz Maestre fue el cuarto compositor expuesto por Samper, quien aprovechó para decir que “la temática del vallenato incluye con frecuencia el amor hacia la muchacha del colegio”, trayendo al caso “Brindo con el alma”, canción que Rueda interpretó con su grupo.

Carlos Enrique Huertas Gómez, reconocido como “El Cantor de Fonseca”, fue incluido en el libro por Samper ya que ambos son paisanos, “yo soy cachaco pero tengo sangre guajira, él es un compositor guajiro, la mayoría de los buenos compositores han nacido en la Guajira, uno de ellos Carlos Huertas, primero un gran guitarrista pero aparte de eso, al contar su historia contó de donde venía y se volvió una canción muy popular porque habla de la geografía del entorno.”

En la tertulia, Rueda tocó la canción “El Cantor de Fonseca” y  “La Casa”, de este cantante y compositor guajiro.

Gustavo Gutiérrez Cabello es otro de los compositores vallenatos que pertenecen al libro, “inventó el vallenato sentimental, el vallenato lento”, dijo Samper,  “suelen ser muy bonitos, tienen unas estrofas de coro estupendas”.

De Gutiérrez, El Rey Vallenato Aficionado 2016 y su grupo interpretaron la reconocida canción “Sin Medir Distancias”.

Pedro Rueda Pinilla fue elegido como el Rey Vallenato Aficionado este año en el Festival de la Leyenda Vallenata, celebrado en Valledupar.
Pedro Rueda Pinilla fue elegido como el Rey Vallenato Aficionado este año en el Festival de la Leyenda Vallenata, celebrado en Valledupar.

Los cachacos en el vallenato

Al entrar en los compositores bogotanos, Samper confesó que “el vallenato se conoció primero en Bogotá que en algunas ciudades de la costa”. Lo llevan las personas que van a estudiar allá, “llega a Bogotá a través de la élite”.

Julio Torres Mayorga conforma el conjunto vallenato “Julio Torres y los Alegres Vallenatos” junto a unos amigos. “Componen las canciones de los mayores éxitos de esa época en Colombia: “El Aguacero”, “Los Camarones” y tiene un gran éxito incluso en Valledupar”.

El sueño de él era conocer el mar, viajó a Cartagena y se ahogó a los 20 años. Fue, según Samper, “el más popular cantante vallenato de esa época”, añadió que “la primera vez que se usó la palabra vallenato para aplicarla a músicos la usó Julio Torres en Bogotá”.

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El rector de la Unab, Alberto Montoya Puyana, disfrutó en primera fila de la tertulia musical, al final aprovechó para felicitar a los que estuvieron en tarima.

El vallenato hoy en día

 Para Daniel Samper “con Carlos Vives el vallenato tiene una gran deuda porque Carlos lo llevó a una audiencia que no oía música vallenata, muchachos de la ciudad”.

Como dato curioso, comentó que este cantante y compositor colombiano “cantó una cosa que no existe: un indio yumeca. No existe en indio yumeca, hay negros yumecas, pero no hay indios yumecas”.

Explicó que el yumeca es una derivación o una degeneración de la palabra “jameica”, es decir, de Jamaica. En esa época, por el Caribe, venían a trabajar en las plantaciones negros de Jamaica “que eran más negros que nuestros negros, entonces los negros entre ellos se decían ‘es un negro jameica’ y de jameica se pasó a yumeca, entonces el negro yumeca es un negro más negro, pero no hay indios yumeca”.

En la segunda edición de “Cien años de vallenato”, Daniel Samper ofrece más información sobre este género partiendo de sus autores y presentando algunas de las canciones en CD.
En la segunda edición de “Cien años de vallenato”, Daniel Samper ofrece más información sobre este género partiendo de sus autores y presentando algunas de las canciones en CD.

Los duelos en el vallenato

Samper afirmó que el duelo es muy frecuente en la música popular, “se prenden del último verso para empezar el de ellos. Los acordeoneros se encontraban en las parrandas, en las casas de señoritas, en las colitas de las fiestas de los ricos; en la cocina era mejor la parranda que adelante bailando vals, era frecuente que cuando se encontraban se desafiaran, se soltaban, no con una canción completa sino con una improvisación”.

Es cuando aparece la canción de “piquería”, “producto del enfrentamiento entre moralito (Lorenzo Morales) uno de los grandes compositores e intérpretes vallenatos y Emiliano Zuleta”.  En esa época el acordeón era más modesto, hoy en día, según Samper, “no todos tienen capacidad de digitación ni sentimiento igualado, pero el acordeonero ha evolucionado favorablemente, cada vez que van a concursos en Alemania se llevan a todos”.

En esa época el que llevaba el acordeón era el mismo que cantaba, “ahora es distinto” afirmó Samper, para él “La Gota Fría” fue la canción “que encumbró a Emiliano como compositor”.

 Los géneros en el vallenato

Entre los géneros presentados durante la tertulia musical estuvieron la elegía, la puya y el son. Del primero, se interpretó la canción “Jaime Molina” de Rafael Escalona.

Samper aprovechó para felicitar, como lo hizo en reiteradas ocasiones, los versos del vallenato que se producía antes, “es una cosa tan linda, tan sencilla, que es eterna.” Lanzó a su vez una crítica al de hoy en día, “el nuevo vallenato agarra un diccionario y se pone a ver cómo se dice muerte bien complicado”.

Continuando con el género de la elegía, los asistentes al conversatorio escucharon “Alicia Adorada” una canción de Juancho Polo Valencia, la cual, para Samper, “es difícil bailar o cantar sabiendo que fue cierto”, lo cual caracteriza a esta rama del vallenato.

Con respecto al género de la puya, era la manera como los esclavos se burlaban de sus amos, “la más difícil de interpretar en el acordeón, generalmente la puya está dedicada a los animales, empieza a romperse eso un poco con Alejo Durán que compone la puya en su acordeón, permite el lucimiento o el desastre de todos los músicos”. El grupo musical tocó en esta ocasión “Pedazo de Acordeón” de Alejo Durán.

Al referirse al género del Son, el periodista colombiano dijo que nació en la Guajira, en el Cesar y en el Magdalena, el “valle del río Cesar es donde se gestan estos cantos”. Agregó que “el Son es un canto del río, muy triste, muy lento.”

Por Carlos Wilfrido Neme Monrroy
cneme@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga

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