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Un bumangués ‘enfermo’ por ayudar

Construir carros, aviones de lujo y juguetes puede ser el sueño de cualquier niño. Ese es el caso de Carlos Andrés Escalante Higuera, quien se preparó y ahora se enfoca en ayudar a su comunidad.

Bionika es el personaje del próximo videojuego que lanzará Human Bionics. /FOTO ANDRÉS FELIPE ÁLVAREZ RUBIANO

Carlos Andrés Escalante Higuera es un diseñador industrial graduado de la universidad Pontificia Javeriana de Cali, quien hace más de una década decidió marcharse a tierras europeas para empezar a construir lo que hoy es su mayor orgullo, la empresa Human Bionics.

En Colombia tenía muchas comodidades, sin embargo, su experiencia en Europa lo ayudó a mejorar como persona y a ser más independiente, pues asegura que aprendió a vivir como los demás y a valerse por sí mismo a punta de trabajo. “Yo en España me mantenía con muy poco. Eso fue importante pues hoy en día lo aplico, yo vivo con lo normal, para mí ahora eso es un modo de vida, allá aprendí a ser guerrero”.

La decisión de buscar un futuro afuera del país fue por la poca oferta laboral que había en Colombia. Con unos 3 mil dólares (aproximadamente $9’654.000) que tenía ahorrados, tomó un avión y se marchó, cuyo destino final sería Barcelona. Allí repartió publicidad en las calles y pegando afiches. Con el dinero de su trabajo logró realizar un máster en diseño de vehículos en la universidad Pompeu Fabra de Barcelona, de ahí en adelante, todo ha sido ganancia para él.

Un sueño que se volvió realidad

Después de graduarse, solo fue cuestión de un par de meses para que grandes empresas como IMC Toys, de diseño de juguetes, y FIAT, grupo automovilístico italiano, se fijaran en este colombiano. El diseño de prototipos para carros cuando trabajaba en Seat, empresa que es de la fábrica de automóviles alemana Volkswagen, en el 2001 y su proyecto de grado lo llevaron a trabajar en la constructora de aviones civiles Airbus cuyas oficinas principales quedan en Toulouse, Francia.

Carlos Andrés Escalante Higuera fundador de Human Bionics. /FOTO ANDRÉS FELIPE ÁLVAREZ RUBIANO

“Uno de joven y estando en la universidad puede soñar, y justo eso era mi proyecto de grado. Yo creé un carro que pudiera volar, hice un carro como de aventura, a Airbus le gustó mucho y me llevaron a realizar un prototipo del Airbus A380 que ya salió al mercado hace mucho tiempo. Allí hice el prototipo de la sala VIP en el avión que contaba con un jacuzzi aéreo y una cama matrimonial”. Posteriormente Carlos Andrés fue escogido por IMC Toys para  diseñar prototipos de juguetes de aviones y carros a control remoto.

Sin embargo, el hecho de estar trabajando en empresas importantes parecía no llenar sus expectativas, y el amor por su familia, especialmente por su abuelo, lo llevó a devolverse a Colombia a ayudar a quien lo necesite.

Un “accidente” que lo impulsó a ayudar

Un obstáculo se presentó en el camino de Carlos y a su familia. Su abuelo, Armando Escalante, sufría de párkinson, sin embargo, su nieto no entendió que le podía sacar provecho a su experiencia adquirida en Europa y así, como por accidente, nació Human Bionics. “Al enterarme que mi abuelo sufría de Parkinson, yo dije que tenía que hacerle un dispositivo para que pudiese caminar mejor y aunque soy diseñador, pues al final un dispositivo es un juguete. Ahí empezamos a investigar con más personas y el dispositivo funcionó”.

“Anda”, así se llama la aplicación para celular que creó Carlos Andrés, que utiliza la musicoterapia para que los pacientes de Parkinson puedan caminar mucho mejor a través de ritmos y voces. Este dispositivo fue el primer proyecto de su empresa, creada con el fin de ayudar a las personas que sufran de cualquier discapacidad. “Combinar estar en tu país generando empleo, ganando dinero y ayudando a la gente es muy bueno. Lo que queremos en la empresa es darles la oportunidad a las personas que no tienen recursos. La idea es que vengan, nos muestren sus problemas y nosotros podamos ayudarlos. Nuestro objetivo es crearle un sueño a esas personas y hacerlo realidad”.

La empresa de este bumangués de 42 años les ofrece gratuitamente a sus pacientes dispositivos para que puedan superar las limitaciones que conlleva tener una discapacidad. En primer lugar, estudian el caso realizando un presupuesto, con ese dinero pagan materiales, nómina y empiezan a realizar las respectivas investigaciones para desarrollar los dispositivos para los pacientes. “Muchas ONG le dan dinero a personas que lo terminan utilizando con un fin distinto al que lo pidieron. Yo no quiero eso, quiero que vean que el dinero que donaron se utilizó con el fin de ayudar a los demás”.

“Anda” no es el único proyecto vivo de Human Bionics. “Made” es una aplicación o un “jueguito” como Escalante lo llama, que sirve para estimular el desarrollo cognitivo y la memoria de las personas que sufren de Alzheimer mediante juegos que los hacen esforzarse trabajando su memoria y regulando su mente. “La verdad es que lo otro no me motivaba. Yo laboré en Jaguar, BMW, Ferrari, con Fernando Alonso y sí, eso es muy chévere, pero en realidad yo quería hacer algo más humano. Algunos dirán que estoy loco por haberme venido de allá, pero me gusta más la labor social y poder ayudar a quien lo necesite”.

Carlos Arenas, Fabian Salazar, Orlyana Ariza y José Mojica son el grupo que trabaja con Carlos Andrés Escalante en la creación de los proyectos para personas con discapacidad. /FOTO ANDRÉS FELIPE ÁLVAREZ RUBIANO

Brindando sueños

En su pequeño laboratorio ubicado en la terraza de un edificio de tres pisos en el barrio San Alonso de Bucaramanga, Carlos Andrés, junto a sus jóvenes compañeros, realizan los proyectos. Algo tan sencillo como montar bicicleta, puede cambiarle la vida a un pequeño. Ese es el caso de Jhonny Andrés, un niño que nació sin brazos y Human Bionics junto a otras compañías le construyeron una bicicleta para que el pudiese cumplir su sueño. Algunos padres de familia que han conocido la labor de la empresa han recurrido a ella como es el caso de un niño de 11 años que nació con la cadera dislocada y no puede  caminar por su discapacidad motora. La solución es construirle un exoesqueleto, cuyo proyecto se encuentra en la etapa de recaudación de fondos.

Por Andrés Felipe Álvarez R.

aalvarez355@unab.edu.co

Universidad Autónoma de Bucaramanga