Tosecita, “leopardo” hasta la médula

Ricardo Nel Morales Gómez, mejor conocido por sus familiares y amigos como Tosecita, Richie o Morales, quedó flechado por el Atlético Bucaramanga desde sus cinco años, cuando tuvo la oportunidad de ir por primera vez al estadio Alfonso López. Desde ahí no ha dejado de apoyar a su equipo del alma.

Por Lizeth Juliana Triana Rincón / Ltriana837@unab.edu.co

Nació en Bucaramanga el 15 de febrero de 1962, y se crio junto a sus padres en el barrio Girardot, ubicado al occidente de la ciudad. Desde pequeño estuvo rodeado por la pasión del fútbol. Entre lo que más recuerda está el día en el que, con ayuda de don Carlos Arturo González, papá de uno de sus amigos de la escuela, un domingo a las 3:30 de la tarde, pudo ir a ver jugar a los “leopardos”, el Club Atlético Bucaramanga. 

Aunque es docente de educación física de profesión, se ha visto inmerso en el periodismo empírico debido a su gran amor y efusión por el fútbol. A raíz de su ayuda en la logística del Bucaramanga, poco a poco fue ganando popularidad.

Nació en Bucaramanga el 15 de febrero de 1962, y se crio junto a sus padres en el barrio Girardot, ubicado al occidente de la ciudad. Desde pequeño estuvo rodeado por la pasión del fútbol. Entre lo que más recuerda está el día en el que, con ayuda de don Carlos Arturo González, papá de uno de sus amigos de la escuela, un domingo a las 3:30 de la tarde, pudo ir a ver jugar a los “leopardos”, el Club Atlético Bucaramanga. 

Aunque es docente de educación física de profesión, se ha visto inmerso en el periodismo empírico debido a su gran amor y efusión por el fútbol. A raíz de su ayuda en la logística del Bucaramanga, poco a poco fue ganando popularidad.

Don Ricardo continúa con la fe intacta de que el Atlético Bucaramanga logrará grandes triunfos. / FOTO LIZETH JULIANA TRIANA RINCÓN

El club se ha convertido en una parte de su todo. El ser un “leopardo” ha significado estar en una aventura de idas y venidas. Entre los momentos más difíciles que recuerda, están los tres descensos del Atlético Bucaramanga: 1994, 2001 y 2008. 

Hace 4 años no va al estadio por una circunstancia que prefiere no mencionar, y porque expresa sentir un miedo por las barras bravas; sin embargo, esto no le ha impedido apoyar al equipo. 

Apoderado de muchas emociones, y acompañado de su esposa, sintoniza desde su casa todos los partidos, “a veces no los veo completos porque me tensiono, me lleno de esa angustia, esa preocupación, pero eso mismo me lleva a sentir como que estoy ahí”. Si quieres conocer más de cerca a “tosecita” y su fidelidad por el Atlético Bucaramanga, sigue este enlace

El bichito de la radio 

Tosecita dice que, en el año 1979 cuando trabajaba con un tío en el arreglo de equipos de oficina, le pica “el bichito de la radio” y aunque no estudió la carrera, durante muchos años ejerció como comentarista de forma empírica. 

El primer programa en el que participó fue “Antorcha deportiva”, en donde tuvo la oportunidad de comentar algunos minutos de los partidos del Bucaramanga. Tiempo después se unió a RCN como ayudante supernumerario, se encargaba de la parte técnica y dice que de vez en cuando le dejaban “echar la chalomita”.

Gracias a su gran popularidad en el medio deportivo, Ricardo Morales ha podido conocer a grandes figuras del fútbol colombiano (Juan Carlos Osorio a la izquierda y Faustino Asprilla a la derecha). /FOTO SUMINISTRADA RICARDO MORALES

Una anécdota que dice jamás olvidará es cuando en 1989, estando en el equipo de la emisora de Atalaya, narra por primera vez un partido profesional. Lamentablemente, fue la derrota del Atlético Bucaramanga 1-0 contra el Club Deportes Tolima. A pesar de eso, es uno de los eventos que marcaron su vida. 

Pasión por la docencia 

Años después toma la decisión de estudiar Educación Física, quería ser un profesional. Su inclinación por la docencia se debe a su mamá, quien era madre comunitaria, y que lo inspiró a seguir este camino, “de verla a ella en ese trasegar, inició mi idea de estudiar”.

Su profesión la ha desempeñado en colegios ubicados en barrios marginales, sin embargo destaca que no siempre son como los pintan. /FOTO SUMINISTRADA RICARDO MORALES

El principal reto desde un comienzo fue conseguir los recursos económicos, pero a pesar de ello, logró dar con dos personas que serían de gran ayuda. Además, como resultado de sus buenas calificaciones alcanzó a ser becado desde segundo semestre hasta el final.

Como profesor siempre estuvo rodeado de muchos niños que vivían en condiciones difíciles, por lo que con sus clases tenía la intención de que fueran una especie de escape, “buscaba una metodología para que ellos fueran al colegio, que desearan ir, que no hubiera deserción escolar”. 

Aunque ya no ejerce, manifiesta que le gustaría volver a las aulas y anhela encontrar un colegio que le dé la oportunidad de hacer una de las cosas que más le gusta.

La cancha La Marte, cerca al estadio Alfonso López, se ha convertido desde hace 14 años en su nueva casa./ FOTO LIZETH JULIANA TRIANA RINCÓN

Hoy en día, se la pasa en la Cancha Marte, en la Villa Olímpica Alfonso López, cerca del estadio, y entre sus próximos planes está tomarse un descanso para dedicarle más tiempo a su esposa. Claro está, sin dejar a un lado a su Atlético Bucaramanga.

Universidad Autónoma de Bucaramanga