Inicio Ciudad Una tarde de reminiscencias con Andrés Platarrueda

Una tarde de reminiscencias con Andrés Platarrueda

Bucaramanga a lo largo de su historia ha tenido diversos cambios urbanísticos, 60 de ellos han sido contados a través de la memoria y vida de uno de los fotógrafos más importantes de Santander.

Andrés Platarrueda es proveniente de Suaita, Santander, y para el inició de los años 60 se radico en Bucaramanga, para dedicarse a la fotografía. /FOTO YEIDER YORNEY ESPINOZA GELVEZ.

Al volver nuevamente a visitar al maestro y fotógrafo Andrés Platarrueda, soy recibido con confianza. Me siento en un mueble mientras él arregla su camisa de líneas azules, ajusta su pantalón y limpia sus chanclas. No paso mucho tiempo, 10 minutos tal vez, hasta que salió de su habitación. Con una mirada me indica que me acerque y me pide que mire las fotografías que están en la mesa principal. De esta forma inicia nuestra conversación.

Comienzan a pasar las fotografías a blanco y negro, algunas a color, y se detiene en una en especial. En esta se puede apreciar el antiguo aeropuerto ‘Gómez Niño’, ubicado en donde es hoy la Ciudadela Real de Minas. Esto lo remite a sus viajes en helicóptero, en los cuales tomaba sus primeras fotos panorámicas. En uno de ellos por poco cae al vacío por estar concentrado en buscar el mejor encuadre. Añade que del aeropuerto actual, el Internacional Palonegro, no tiene en mente
qué recordar.

Antes de que termine le pregunto si recuerda cómo eran los semáforos antes de 1981, pues tengo curiosidad, y responde una sonrisa: “era muy divertido ver a esas personas hay montadas, moviendo los brazos”.

La primera puntilla que se clavó

Un día el ‘Chato’, como algunos allegados llaman a Platarrueda, se dirigía a su casa después de haber tomado algunas fotos en el barrio Provenza. Un grupo de volquetas le llamaron la atención y lo hicieron detenerse. Observó que se adelantaba la construcción de un puente, el cual une al centro de la ciudad con el sur. Sin que nadie le digiera o se lo pidiera, comenzó a fotografiar el avance de la obra. Al día siguiente regresó, y al pretender hacer una nueva secuencia, se encontró con el ingeniero que realizaba la obra.

El hombre duda en poner la primera puntilla para armar las formaletas. Fue así como el ‘Chato’ fue testigo del montaje de las estructuras que le darían forma a las 14 columnas que hoy, ya reforzadas, sostienen el viaducto García Cadena.

Lo interrumpo para que cuente cuál fue el final de esta experiencia y responde: “Déjeme porque le estoy contando primero cómo es la cosa. No tenga tanta prisa, que yo no tuve tanta prisa”. Antes de concluir suelta una carcajada. El viaducto Benjamín García Cadena le permitió a la ciudad una expansión vertiginosa hacia el sur, dando origen al desarrollo urbanístico, comercial e industrial, de la zona de Cañaveral, en Floridablanca.

En 2016 el puente fue remodelado con la construcción de un Tercer Carril, que facilita el paso por la arteria vial que comunica la ciudad con la carretera a Bogotá.

Crecimiento poblacional

Mientras recibimos una merienda, Platarrueda recuerda su experiencia con la construcción de la zona de Terrazas y El Jardín. Eran las 2:30 de la tarde, el sol estaba en su punto más brillante. Los obreros ya habían empezado la obra, los huecos donde se fundirían las bases de las casas ya estaban hechos, y las varillas de soporte acomodadas.

En el suelo estaban las tablas con las que se iban hacer las formaletas para las bases. Platarrueda se ubicó en una zona alta y centrando verticalmente la imagen de las tablas, comenzó a disparar con su cámara. En otra manzana del barrio, las estructuras ya estaban fundidas, y a cielo abierto, el sol encandecía un parte y permitía que al lado opuesto se generara una sombra. De esa manera el ‘Chato’ planeó su siguiente fotografía.

El sol iluminaba la mitad de la columna y la otra mitad se reflejaba oscura por la sombra, generando un contraste visual en la imagen. Las fotos fueron llevadas al Instituto de Crédito Territorial y como en la mayoría de las ocasiones, se las compraron. “No llevaba más fotos de la cuenta, cada una era valiosa, cada foto describía un instante”, relata.

También recuerda que para la década del 70, Bucaramanga mostraba sus primeros cambios: la creación de empresas, de barrios y la venta de productos traídos desde Venezuela, hicieron que se comenzara a poblar la ciudad. Hoy asegura que puede perderse en los recorridos, pues el área metropolitana de la capital santandereana alberga más de un millón de habitantes, el 54 % de la población santandereana con los que se puede llenar 42 veces el Estadio ‘Alfonso López’.

La emoción de la autosuficiencia

En el año de 1961, el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, implementó un programa de ayuda económica, política y social para América Latina, que correspondió al nombre de Plan Alianza Para el Progreso. Se proyectó una inversión de 20.000 millones de dólares en el transcurso de diez años.

Andrés Platarrueda recuerda aquella iniciativa ‘gringa’ y cómo en el transcurso de esos años, se apoyó el crecimiento económico, social y democrático de Bucaramanga. En el barrio La Joya, donde vive actualmente, comenzó el sistema de autoconstrucción.

Los habitantes recibieron lotes urbanizados y delimitados de siete metros de ancho por 18 de largo. Asimismo, un subsidio de 3 mil pesos de época (equivalentes a 2.450.000 millones) para comprar materiales de construcción. Con los lotes y el dinero adjudicado, los vecinos construían su propio barrio.

Los fines de semana los familiares se reunían y apoyaban formación de las estructuras, unos ponían ladrillos, otros batían cemento, algunos ayudaban a la casa del lado, pero todos se centraban en la edificación del barrio. Platarrueda fue uno de los últimos en comenzar a construir, menciona que lo más emocionante de todo, fue que el mismo levantó
casa. Inicialmente con una sala, una pequeña cocina y tres piezas sin ventanas, ni puertas.

Seguía viviendo de la venta de fotografías de urbanizaciones; con su Rolleiflex caminaba por toda ciudad viendo fundar barrios como Campo Hermoso y Pan de Azúcar; la vía a Girón; la expansión del norte; el crecimiento estructural en el centro y parte de Cabecera del Llano.

40 años de progreso

Terminando nuestra conversación, la sed lo obliga a pedir unas cervezas en la tienda. El diálogo es acompañado por Club Colombia dorada y Platarrueda cuenta los últimos avances de la ciudad. Cuenta que esta comenzó a expandirse con la proliferación de negocios y el comercio, especialmente, con la llegada de productos provenientes del vecino país.

Se formaron ventas informales, que terminan en la creación de San Andresito la Isla. Para finales de la década de los 80, el Concejo Municipal organizó la ciudad en tres corregimientos y 14 comunas, que luego aumentarían a 17.

Concluye que los proyectos más importantes en materia de infraestructura de los últimos años fueron los intercambiadores de Neomundo, de la Avenida Quebradaseca y el Mesón de los Búcaros y la construcción del atirantado Viaducto provincial de la Novena. Reconoce que su arte le ha permitido no solo mostrar en imágenes la transformación urbanística, sino que además lo ha convertido en un excelente conversador a la hora de hacer memoria de ciudad.

Por Yeider Yorney Espinoza G.
[email protected]

Universidad Autónoma de Bucaramanga