Vidas en movimiento

Por Daniela Portilla Paredes – dportilla218@unab.edu.co / Laura Sofía Morales Barbosa – lmorales285@unab.edu.co
No todo lo que tiene ruedas en las calles lleva afán; a veces carga cansancio, otras veces culpa, y en ocasiones, esperanza. Detrás de cada volante o manubrio hay alguien que guía mientras enfrenta sus propias emociones: siete conductores —de mula, bus urbano, intermunicipal, taxi, moto, carro privado y particular— revelan qué sienten durante su jornada, qué ven, qué oyen en medio del ruido y el silencio de la vía, y cómo este oficio impacta su rutina, su salud, sus relaciones familiares y su estabilidad emocional.

Jorge Álvarez Chacón es uno de ellos, lleva más de cuatro décadas al mando de su tractomula. Comenzó a los 16 años como ayudante, siguiendo los pasos de su padre, también camionero. Hoy recorre la ruta entre Bucaramanga y la Costa Caribe llevando cargas de café. Aunque domina los trayectos, no ha logrado acostumbrarse del todo al cansancio, a los riesgos de la carretera ni al impacto que este estilo de vida tiene sobre su hogar. Asegura que sus hijos han crecido sabiendo que su presencia en casa siempre es temporal.

Ha vivido varios accidentes: uno le fracturó la pierna cuando apenas era pasajero, otro ocurrió mientras manejaba y terminó con una persona lesionada, también fue víctima de un atraco en el que un desconocido lo amenazó con un arma, para que se bajara de su vehículo y le entregara todas sus pertenencias. Sus jornadas pueden extenderse por más de 24 horas, a veces sin comer, durmiendo en la cabina o en alojamientos para transportadores. 

Choferes brindan su testimonio sobre la inseguridad que viven a diario /VIDEO LAURA SOFÍA MORALES Y DANIELA PORTILLA.

En la ciudad, Jairo Quesada Díaz, conductor urbano con 27 años de experiencia, comienza su día a las 4 de la mañana. Entre tráfico, competencia por los pasajeros, presión por los horarios y enfrentamientos con usuarios o colegas, describe su rutina como una carrera constante. La presión de cumplir con los recorridos y lidiar con personas agresivas le ha costado momentos de tensión, aunque ha aprendido a mantener la calma para evitar enfermedades. Reconoce que el trabajo ha limitado su tiempo en casa: solo tiene un día libre por semana, y muchas veces ese espacio tampoco alcanza para recuperar energía o compartir con los suyos.

Jairo Quezada Díaz trabaja desde las 4:30 a. m. haciendo la ruta Bucaramanga – San Juan en su bus intermunicipal. /FOTO DANIELA PORTILLA.

Kevin Portilla transporta dos niños al colegio y siente ese trabajo como un compromiso personal. Maneja con precaución, evita distracciones y pone música según el ánimo del día. Cada mañana junto a Jerónimo y Juan escuchan la palabra de Dios. No ha tenido accidentes, pero sí ha vivido momentos de tensión, sobre todo con motociclistas que invaden el carril o se acercan sin aviso. Aun así, valora la estabilidad que ha encontrado en esta rutina y el tiempo que puede dedicar a su familia.

 Fuente: https://ansv.gov.co/es/observatorio/publicaciones/boletin-estadistico-santander-fallecidos-y-lesionados-abril-2024 /INFOGRAFÍA DANIELA PORTILLA

“A veces uno va manejando y piensa en lo que dejó en la casa, en lo que no ha podido pagar… pero toca seguir. No queda de otra”, dice Pedro Antonio Briceño Pamplona, taxista.

En la carretera entre Bucaramanga y Barbosa, Miguel Ángel Morales maneja su buseta. Llama “La Princesa” a su vehículo y la cuida como parte de su vida. Carga con la responsabilidad de hasta 22 pasajeros, muchos de ellos mujeres con niños. Ha cruzado trochas difíciles y ha trabajado bajo presión sin tiempo para comer. También le ha tocado limpiar desechos o lidiar con pasajeros impacientes. Realiza sus recorridos con atención, incluso cuando debe adelantar en zonas estrechas. Dice que la fe, la rutina y el respeto por lo que hace lo mantienen firme.

 “La Princesa” es otra hija mía. /FOTO LAURA SOFÍA MORALES.

Pedro Antonio Briceño Pamplona, taxista con más de una década de experiencia, dice, que su carro se ha convertido en un lugar de historias diversas: desde pasajeros que agradecen hasta otros que insultan, o amenazan. Ha sido víctima de asaltos y ha tenido que auxiliar a personas heridas. A pesar de que cada día trae una situación distinta, su gusto por manejar se mantiene. Lo aprendió desde niño y, con paciencia, sigue enfrentando los retos de la vía. «Dios y suerte», repite antes de cada salida.

Dios y suerte, siempre me acompañan en las vías. /FOTO DANIELA PORTILLA.

En contraste, Raúl Quintero Flórez, mototaxista y domiciliario, trabaja por su cuenta. Comienza temprano, lleva a su esposa al trabajo y luego inicia sus recorridos. Aunque evita zonas peligrosas y elige a sus clientes por seguridad, también se enfrenta al caos del tráfico y a la imprudencia de muchos en las calles. A diferencia de otros, organiza su horario con libertad, pero eso no le impide ver cómo muchos de sus colegas viven estresados, trabajando sin pausas ni garantías. Lo que más le afecta es la falta de respeto por parte de algunos ciudadanos que minimizan su labor.

Las constantes lluvias hacen que conducir sea más peligroso, sobre todo en las noches, cuando la visibilidad se reduce y el riesgo de accidentes aumenta. /FOTO LAURA SOFÍA MORALES

Finalmente, William Portilla, chofer de plataforma digital, encuentra en su oficio una libertad que no tuvo como policía. Aunque el tráfico lo estresa, especialmente en horas pico, prefiere trabajar en la madrugada. Escucha música romántica en la emisora Bésame y, en el camino, se convierte en confidente de historias ajenas: madres y adolescentes en problemas o discusiones, pasajeros que solo quieren desahogarse. Hubo un momento que le marcó para siempre, cuando atropelló a un perro en la noche. Sin embargo, dice que todo eso hace parte del aprendizaje que deja la calle.

Cada uno de ellos tiene su ruta, su ritmo y sus historias. Algunos avanzan entre trochas, otros entre semáforos; unos manejan cargando mercancía, otros transportan vidas. Pero todos, sin excepción, ven, oyen y sienten el mundo desde un asiento que les permite entender la ciudad y la carretera.