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Wade Davis en Ulibro 2022: “No se puede hablar de la historia de Colombia sin hablar del río Magdalena»

El libro “Río Magdalena: Historias de Colombia” que fue presentado el fin de semana en Ulibro, es una concentración de historias que cuentan lo que es el afluente como arteria de Colombia y lo que significa para quienes lo habitan.

La periodista Daniela Quintero en conversación con Wade Davis y Xandra Uribe. / FOTO SANTIAGO VÁSQUEZ

Por Santiago Vásquez

svasquez592@unab.edu.co

Fueron cinco años de viajes los que se hicieron para escribir el libro. En un principio era un texto en encargo de tan solo siete mil palabras para un libro colaborativo sobre el río Magdalena, pero el escritor candiense Wade Davis emprendió un proceso de investigación detrás de este, y se dio cuenta que había un mundo más amplio por contar, que en realidad valía la pena centrarse en las personas que conocía en el camino y en especial, en sus historias. 

Así lo contó durante su presentación en la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2022, en la que estuvo acompañado de Xandra Uribe, investigadora que ha ido con Davis de la mano en todo este proceso y que también le ayudó a conectarse con conocedores en el tema. 

Durante este proceso conoció a varias personas que fueron tomándose las páginas de su libro con sutileza y encanto, y además, no le perdieron la pista. Fue por esto que lo acompañaron en la presentación del libro en Ulibro 2022: James Murillo, el líder de la organización  Cabildo Verde (protectora de especies como el manatí y el jaguar) y José Edson Blanco, líder ambientalista en el corregimiento de Campo Duro en la Ciénaga de Paredes (Magdalena medio). 

Uno de los que se robó los aplausos fue José Manuel Zapata, a quien todos le dicen cariñosamente “Mora” o “Morita”, líder comunitario en la Ciénaga de Paredes y protagonista de una de las historias que cuenta Wade en su libro. Zapata dijo durante el conversatorio que ya otras personas habían hecho un acercamiento a ellos para escribir localmente, “pero la hermosura es ver a este gringo con el que hicimos este trabajo y recorrimos toda la zona”, refiriéndose a Davis. 

Representantes de la comunidad de Campo Duro y cuidadores de la ciénaga de Paredes. El grupo asistió al evento y compartió sus experiencias con Davis y el público asistente a la charla. / FOTO SANTIAGO VÁSQUEZ.

Un extranjero muy colombiano

Resulta curioso ver que una persona que no es colombiana de nacimiento sea la que hable del país con tanta pasión. Davis se enamoró de Colombia a los 14 años cuando su mamá, sosteniendo que el español era el idioma del futuro, lo mandó a estudiar con otros adolescentes al país. “A todos les dio mamitis, pero yo sentí que había encontrado mi lugar”, dijo el escritor.

Se considera un afortunado por haber conocido el país en su totalidad. Habla de Colombia con la misma pasión con la que un argentino podría hablar de fútbol. Dice que el río Magdalena es el “corazón de Colombia”, y que aunque tengamos parte del Amazonas, o el Darién, el Magdalena es lo más colombiano que puede haber. Afirma con certeza que la riqueza del país no está en el oro o el petróleo, sino en la gente y su diversidad. 

Este afluente es una metáfora oportuna para la realidad nacional, y Wade Davis la usa muy bien. “No se puede hablar de la historia de Colombia sin hablar del río”, dice. Es enfático al mencionar la importancia de limpiarlo, literalmente, para poder alcanzar la paz, y también usándolo como metáfora para hablar del corazón de los colombianos.

La coca y la paz

Al hablar de paz, Davis traza la conversación hacia el tema de la hoja de coca. Se está convirtiendo en un abanderado sobre este tema, y va hablando sobre lo importante que es romper el tabú que hay alrededor de la planta. Propone crear una economía alrededor del comercio de esta, y habla a favor de la legalización. “Lo que genera dinero alrededor de eso es el mercado negro. Si se legaliza en función de apoyar al campesinado sería beneficioso para el país”, aseguró. 

Firma de libros con Wade Davis en la Feria del Libro de Bucaramanga, Ulibro 2022. / FOTO SANTIAGO VÁSQUEZ

Afirma que la guerra se da precisamente por la industria que hay detrás de la cocaína y dice que es muy diferente la droga a la planta. Por eso es ahora un portavoz de estas comunidades con las que ha compartido, como los Arhuacos, en la Sierra Nevada, porque sabe y conoce más que el colombiano promedio, las implicaciones que tiene esta planta en el pueblo de a pie.

La empatía, el respeto y el amor

Xandra Uribe, quien acompañó al escritor durante el conversatorio en Ulibro, comentó que la empatía es la que está presente en esta obra y en cada acercamiento que se tuvo con los personajes. “La clave para poder acercarme a cada grupo de personas, ya sea una tribu en el Amazonas, o un almuerzo en tu casa, es respeto, empatía y amor. No es más que eso”, afirmó Davis.

Al preguntarle al escritor si el motivo principal para escribir el libro fue el amor, este responde con un rotundo y firme “Sí”. Sin rechistar. Este amor que sale del corazón del río y se esparce por todo el territorio nacional, tal cual como lo hace el Magdalena, es el combustible de la obra. Se ve en la pasión y el orgullo con la que habla su escritor y cada uno de los personajes que participaron.

La protección del país

A futuro, Wade tiene más proyectos en mente, y muchos son de la mano de su ahora socia, Xandra Uribe. “Me parece un poco ocioso, pero él dice que somos socios”, como ella explicó. También considera que este proceso de exploración le sirvió para abrir su alma y corazón, no solo como ciudadana de una parte del país que no conoce tanto la ribera del río, sino también como colombiana.

Una de las enseñanzas más importantes que deja el libro es la de proteger la naturaleza, y hacer esto es un acto heroico. Por esto, la importancia del pueblo en la conservación y la protección de los patrimonios es fundamental, y debe haber un interés en nuestro entorno y divulgarlo. Este interés va de la mano con la esperanza, que es fundamental en un contexto de restauración. 

A manera de conclusión, Davis dijo: “La gente cree que lo opuesto de la esperanza es el pesimismo, pero yo creo que es la muerte. Por eso hay que mantenerla viva para tener una Colombia nueva”. 

Universidad Autónoma de Bucaramanga